Posdata
Mentiras que matan
La fiscalización ordenada por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI al manejo de sus recursos en su dirigencia de Puebla tiene muy nervioso al Junior de la familia Morales, Fernando Morales Martínez, encargado de la misma.
Y aunque a ciencia cierta no se sabe a detalle si fueron 10, 15, 20 o 200 millones de pesos los que envió el PRI nacional a Puebla para financiar la campaña electoral pasada, lo verdaderamente grave es que tampoco existe certeza de en qué fueron empleados esos millonarios recursos.
Se habla mucho de un presunto manejo irregular de esos dineros, los cuales, dicen, es hora que Fernando Morales no ha podido justificar ante Pedro Joaquín Coldwell, dirigente nacional del Revolucionario Institucional.
Al parecer, el mandón de los priistas en el país, hombre de confianza del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto (EPN), tiene en la mira a su dirigente en Puebla, de quien saben, a detalle, cuál ha sido su papel en la entidad.
En su intentona por salir bien librado de la auditoría que ordena el CEN priista a su administración, el hijo del ex gobernador poblano, Melquiades Morales Flores, adoptó una estrategia desesperada para salvar el pellejo y dejar su cargo lo menos raspado posible.
Tal vez a ello se deba el despido masivo de empleados en el PRI -60, por lo menos-, quienes a la fecha se mantienen echando pestes de Fernando Morales, a quien tachan como un político autoritario, subordinado del poder en Puebla.
Y es que sorpresivamente, el dirigente priista anunció que el PRI está en quiebra y que apenas cuenta con poco más de 4 mil pesos para sobrevivir los próximos días.
Ni tardo ni perezoso, declaró, ayer, que los recursos que supuestamente obtiene por concepto de cuotas de los diputados locales -5 por ciento de su salario mensual-, son los que mantienen al PRI, pero de la capital.
Fernando Morales, intentó lavarse las manos y culpar al PRI municipal, presidido por Claudia Hernández Medina, del despilfarro de recursos en su partido, en Puebla, los cuales, según el priista, los que existen son destinados -íntegros- a aquella administración.
De acuerdo a esa misma versión, la dirigencia municipal priista obtiene 50 mil pesos mensuales para financiar todos sus gastos desde que Fernando Morales arribó al edificio de la Diagonal Defensores de la República, sede del PRI poblano.
Sin embargo, fuentes cercanas a “Posdata” revelaron que la dirigencia de Fernando no había aportado un sólo quinto al Comité de la capital hasta esta última quincena.
Desde hace 4 meses no se había contado con recurso alguno en el PRI de la 5 Poniente para subsidiar los gastos necesarios, por lo que no se contaba con el suficiente dinero para siquiera pagar el servicio de energía eléctrica.
La polémica que levantó, Fernando Morales, con sus declaraciones sobre la quiebra del PRI, en las que, por cierto, se reveló hasta apenas hoy la existencia de aviadores, como el chofer de Beatriz Paredes Rangel, ex dirigente nacional del PRI, César Rodríguez Nolasco, generó varias reacciones en la clase política priista y una metralla de fuertes críticas y comentarios en su contra.
Aquí algunos de los twitts generados:
Susana Reyes @GomReyes
Dejará @FerMoralesMtz a 60 familias sin ingreso económico con tal de aumentarle el sueldo a sus allegados @osoriochong @Cristina_Diaz_S
Susana Reyes @GomReyes
@FerMoralesMtz prefiere gastar exageradamente en viajes en helicópteros que dejar que conserven su empleo 60 trabajadores @PedroJ_Coldwell
Roberto Huerta @Robertohuerta5
¿En qué partida comprobará @FerMoralesMtz al @Puebla_IEE los 15 mdp de prerrogativas? @IvanMercadoNews @dianalopezsilva @Vertice102
Roberto Huerta @Robertohuerta5
¿Qué hará @FerMoralesMtz con el dinero enviado x los gobernadores de Tlaxcala y Veracruz, que despide a 60 trabajadores? @paulo_yolatl
Ante esto, muchas dudas existen entre los priistas sobre el manejo “sospechoso” de los recursos del PRI estatal por parte de Fernando Morales, quien, extrañamente, se le ocurre denunciar a los alfiles de Beatriz Paredes, con quien siempre ha mantenido un pleito casado, y buscar pretextos para salvarse de la auditoría aplicada a su administración.
Eso sí, la duda mata:
¿Por qué hasta hoy denuncia esos supuestos aviadores en el PRI?
¿Cuántos más habrá?
¿Por qué echarle la bolita al PRI capitalino de una responsabilidad ajena?
Bien dicen, el miedo no anda en burro.
En twitter: @poncharelazo
