Mario y Jorge, ¡antes como el agua y el aceite, hoy ya son amiguis!
Bien dicen que la política es el arte de tragar sapos sin hacer croac, sin caras ni pucheros, sin ascos, y el dicho le queda a la perfección a dos panistas morenovallistas consumados que están en plena campaña.
Se trata de Mario Riestra Piña, candidato al senado de la coalición Por Puebla al Frente, y el malogrado diputado por el distrito 9 federal, de la misma alianza, Jorge Aguilar Chedraui.
Antes fueron acérrimos enemigos, hoy por hoy son los grandes amigos.
Una pareja explosiva que ahora se da el lujo de aparecer en espectaculares y en toda clase de anuncios promocionales.
¡Quién los viera hoy, caray!
Recientemente no se podían ni ver y hoy caminan tomados de la mano.
Lo que es la ambición por el poder.
Lo que son capaces de provocar y lograr las campañas y la política.
Porque la historia de Mario y Jorge es elocuente, y no tiene desperdicio.
Ambos, siempre han querido ser los favoritos, los consentidos de los grupos políticos a los que pertenecen.
Precisamente por eso protagonizaron un pleito que derivo en sus redes sociales y entre sus respectivos equipos de trabajo
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Tanto Mario como Jorge se veían y se saludaban pero por la espalda se maldecían y se la mentaban.
No había día que no hicieran algo para hundirse uno al otro.
Echaron a andar sendas estrategias mediáticas para competir por la candidatura al Ayuntamiento de Puebla y una vez que se les dio carta abierta -para poder medirlos- se despedazaron.
Entonces, cuando descubrieron que ninguno de los dos daría el ancho sin más ni más olvidaron sus rencores.
Sin embargo, su relación y “amistad” dan muestras de la putrefacción que existe en el sistema político mexicano, en el modelo de partidos y políticos que se forman para aspirar al poder.
Esos son nuestros políticos y ese su nivel.
¿Tan jodidos estamos los poblanos?
Eso y más nos merecemos por no poner el grito en el cielo, por no exigir y por conformarnos.
Cuántas historias podríamos contar de la dupla Mario-JACH.
Cuántas anécdotas.
Porque al menos Jorgito tiene cuentas pendientes con ciertos personajes que hoy controlan el estado.
Esos mismos a los que él traicionó en su momento.
Y, por supuesto, él ya sabe quiénes son.
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Es natural que candidatos priistas como Karina Romero Alcalá, quien compite por el distrito 12 federal de Puebla, utilicen más su imagen para venderse, electoralmente hablando, que las silgas de su partido.
Porque en materia de imagen desde luego que hoy vende más el candidato que el partido.
La gente, el ciudadano de a pie, está harto de los políticos de siempre, de los mismos partidos.
Y si se trata del PRI entonces es mucho más conveniente y redituable no llevarlo.
El PRI ya es un partido y una marca agotada, desgastada y muy pero muy dañada.
El gobierno federal priista ha dejado mucho que desear, sus gobernantes, sus políticos.
Al presidente Enrique Peña Nieto no le ha ido nada bien.
Así que inteligentemente los candidatos del PRI seguro que tratarán de sacudirse la marca de su partido en sus campañas, en sus promocionales, en sus utilitarios y en toda la imagen que utilicen para darse a conocer entre la gente.
Es algo más lógico que extraordinario.
Los candidatos de hoy deben mostrarse como personajes y figuras más ciudadanas, con más arraigo entre la gente, sin la marca de un partido aunque este haya sido el mismo que los postuló.
Y seguramente habrá más candidatos priistas con una imagen de campaña renovada, fresca, innovadora, impactante, irreverente y estratégica.
Ya lo veremos.
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Los priistas son tercos y tontos.
¿Hasta cuándo van a entender que el ex gobernador del estado, Mario Marín Torres, es una figura política desgastada, agotada y repudiada por la gente?
Porque “el gober precioso” está metido en la cabeza y en la memoria de los mexicanos y los poblanos por el desastroso gobierno que encabezó y porque encarceló a la periodista y escritora Lydia Cacho.
Mario Marín le hace mucho daño al PRI y a sus candidatos.
Y sobre todo si hoy se confirma que juega doble, con su partido y con Morena.
Sólo a Ramón Fernández, candidato a diputado federal por el distrito 11, se le habría ocurrido invitar a Marín a sus eventos. Ya vimos por quién no votar los poblanos.
Más vale que el PRI lo piense dos veces antes de meter al ruedo de las campañas al gober precioso.
Porque si quieren competir entonces que no le den más armas a sus rivales para derrocarlos.
¿Pues qué no piensan, carajo?
En twitter: @poncharelazo
