Machetazo a caballo de espadas
El desaguisado provocado por Manuel Espino Barrientos, ex dirigente nacional del PAN, en agravio del diputado local, Jesús Zaldívar Benavides, actual presidente de la Comisión Inspectora del Congreso del Estado, ayer en el restaurante “La Huerta” del Hotel Camino Real, evidenció las verdaderas intenciones del ex albiazul sobre sus constantes visitas a Puebla.
Espino, se mostró tal y como es, un bombardero político capaz de sacar de sus casillas a cualquiera.
El objetivo del ex líder panista es sólo uno, no hay duda, tratar de provocar al grupo en el poder para desestabilizar su avanzada y su camino a 2018.
Aseguran que el impulsor de la agrupación “Volver a Empezar” tiene la firme intención de convertirse en la piedra en el zapato del gobierno morenovallista y de la nueva administración municipal que encabezará José Antonio Gali Fayad, presidente electo de Puebla, capital.
Recio y quedito, Espino, lo ha gritado a los cuatro vientos: “Voy a ser la peor pesadilla de Moreno Valle”.
Y es que la visita de ayer del ex líder panista en el país a Puebla tuvo como fin despotricar en contra del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, y Tony Gali, como lo ha venido haciendo en los últimos meses.
Tan sólo ayer, Manuel Espino, demostró que el escándalo, la bravuconería y la amenaza velada son su especialidad.
Lo cierto es que por poco y se sale con la suya de no ser por la madurez y calma con la que el diputado, Jesús Zaldívar, tomó las agresiones verbales de Espino, quien se fue con todo en su contra por haberle negado el saludo.
Sin embargo, trascendió que las verdaderas intenciones de Espino y de Violeta Lagunes Viveros, nueva líder en Puebla de Volver a Empezar, fueron precisamente esas, provocar un escándalo público para ser la nota de portada de los diarios locales y nacionales.
Y aunque en esta ocasión, Violeta Lagunes, férrea crítica del gobierno poblano en turno, no participó en el desencuentro habrá que remitirse al pasado para entender este tipo de escenas dantescas generadas en la política poblana.
Sobre todo, porque tanto Violeta, como Espino, han sido protagonistas de numerosos escándalos que los ponen en el ojo del huracán y que los encasillan como algunos de los políticos más agresivos e intolerantes del país.
Para ello hay que recordar que el 28 de noviembre de 2006, Violeta Lagunes, durante su periodo como diputada federal por el PAN, por el Distrito IX, de Puebla -en la LX Legislatura 2006-2009-, protagonizó uno de los escándalos más sonados en la Cámara de Diputados.
Esto se dio durante el enfrentamiento de diputados panistas y perredistas por el control de la tribuna de la cámara. En aquella ocasión, Violeta Lagunes, defendió el control albiazul de la tribuna lanzando botes de refresco en contra de sus homólogos sin recato alguno.
Lagunes, arrojó latas de Coca-Cola y artículos de oficina al diputado perredista, Víctor Varela López, quien intentó subir y tomar la tribuna de la Cámara de Diputados por la fuerza.
Violeta, por supuesto, fue la nota de portada de muchos diarios de circulación nacional y se mostró tal y como es.
Afortunadamente, el incidente registrado ayer entre Manuel Espino y Jesús Zaldívar no pasó a mayores y terminó en acusaciones al aire, sin sustentos y sin sentido.
Lo más que se dijeron los protagonistas de la riña verbal fue “corruptos”, hasta allí quedaron sus arañones.
Hay que decir que la cordura estuvo en Zaldívar y en el diputado electo, Jorge Aguilar Chedraui, quien tuvo que hacerla de mediador para calmar los ánimos entre Espino y Zaldívar, este último con todo el derecho de saludar o no a quien se le pegue la regalada gana.
Eso sí, aunque Espino sólo podría haber acusado de maleducado a Zaldívar, esta vez le tocó la de perder.
Como dijeran en los albures, “machetazo a caballo de espadas”.
Por cierto, si no hubiese sido por el oso de Espino, lo trascendente del acto habría sido el encuentro de Jorge Aguilar y Jesús Zaldívar, pues se dice que el diputado electo ya cabildea y cocina la agenda legislativa del próximo Congreso.
¿Será?
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