Último minuto
Jueves, 24 de Septiembre de 2026
Puebla 16°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

Los priistas de brazos caídos

Con la novedad de que el candidato a diputado federal por el PRI en el Distrito 7 de Tepeaca, Alejandro Armenta Mier, ya tronó en contra de aquellos priistas simuladores que se hacen como el “tío lolo”.

Aquéllos que juegan dos y tres bandas.

Quienes negocian sus estructuras, sus declaraciones, su partido y hasta sus miradas por tres monedas.

Esos priistas que acuden a los mítines públicos de cualquiera de sus 16 candidatos en Puebla pero que en lo privado “mientan madres” en contra de su partido, de su dirigencia nacional encabezada por César Camacho Quiroz, de sus líderes en Puebla y hasta de sus abanderados.

Por fin cayeron de la gracia de Alejandro Armenta, quien temeroso de que la elección se le vaya de las manos por la embestida de Mario Rincón González, abanderado por el PAN, por aquello de las cochinas moscas ya se curó en salud.

Y es que el priista ya le mandó decir a sus “amigos” y compañeros de partido, los diputados federales Javier López Zavala, Enrique Doger Guerrero y Jesús Morales Flores, así como a la senadora Blanca Alcalá Ruiz, que o lo apoyen en su campaña o él también sabe “echar madrazos”.

Que no se hagan patos y que ya operen para que el PRI pueda ganar en Tepeaca.

El caso es que las estructuras de los priistas arriba citados, dicen, andan de “brazos caídos” y esto puede pegarle en la nariz a las aspiraciones de algunos candidatos, como el propio Armenta, Nancy de la Sierra Arámburo y hasta el mismísimo Jorge Estefan Chidiac.

Y es que los priistas de pronto se acomodaron en un estado que los tiene demasiado confiados pero que en la realidad pudiera provocarles lo que aquel dicho de “la confianza mato al hombre”.

Porque los lidercillos priistas parecen más interesados en trompicarle su camino a Armenta, descarrilarlo para que pierda la elección y dejarlo fuera de la contienda por la candidatura a la próxima gubernatura, que en hacer algo para que su partido gane la elección en Puebla.

No entiendo por qué dicen que las cosas en el PRI están muy bien si parece todo lo contrario.

La ambición tricolor sigue minando el futuro político del partido de los tres colores.

Mientras los rencores, la envidia, la soberbia, la simulación y la ambición por el poder en el Revolucionario Institucional no cedan las cosas no les van a salir.

A ver si los cálculos sobre el resultado de la próxima elección no son sólo puras ilusiones y puras promesas.

Falta el “Día D”, cuando se deberá operar la jornada electoral, que es cuando regularmente se puede ganar o perder una contienda.

A ver a qué les saben a los priistas poblanos los reclamos de Alejandro Armenta.

---------------------------

Cochinos contra marranos (el extraño caso del tlacoyero)

Es imposible dejar de opinar sobre la penosa y vergonzosa encuerada que se propinaron entre el candidato por el PRI en el Distrito 14, Jorge Estefan Chidiac, y el director del periódico Cambio, Arturo Rueda, este último quien ya probó una sopa de su propio chocolate.

Bien dicen que “el que a hierro mata a hierro muere”.

Y es que en el caso de Rueda, hay que decirlo, nunca tiene empacho en arremeter contra quien se deje y se le ocurra sin siquiera conocerlo.

Eso sí, cuando “le cae la voladora”, como dicen en el barrio, se hace el loco.

El director de Cambio, ya vimos, utiliza el traje de periodista como escudo y, además, descubrimos que amparado por el mismo trapo Rueda no vende tlacoyos sino que hace negocios “administrando la reputación de los políticos”.

¿Cuántos clientes tendrá, carajo?

El video es claro y contundente, ni para hacerse a un lado.

Por supuesto que nunca nadie aceptaría estar cometiendo el delito de chantaje, ni René Bejarano, el de las ligas, lo hizo.

Lo bueno de toda esta historia, por una parte, es que pone en evidencia a alguien que todo mundo conoce como se conduce, Arturo Rueda; y por otra, que ni Jorge Estefan, operador de EPN, se salva de los audioescándalos y las presuntas tropelías y chanchullos federales.

Lo malo, por una parte, es que la reputación del medio, de los verdaderos comunicadores, se sigue deteriorando por asquerosos ejemplos como éste; y por otra, que se siguen dando casos de corrupción en los más altos niveles de la política nacional.

“¡Pero qué asquerosidad es esto, eh!”, dijera el clásico.

En Twitter: @poncharelazo