Los ”poligrillos”, fauna política nociva para Puebla
Son los mercaderes de la política y de la grilla a quienes habría que bautizar y llamar “poligrillos”, por aquello de combinar las palabras polític@ y grillo.
Y, además, por el hecho de que sean personajes a los que les guste hacer polémica, escándalo y revolución para que sean observados.
En el estado, hay que subrayarlo y destacarlo, hay muchos poligrillos.
En todos los partidos están metidos.
Los poligrillos, también, son unos mercenarios y mercenarias de la política.
Aparecen y desaparecen cada que les conviene.
Cuando tienen que estar en escena para pegarle a alguien se hacen públicos. En tiempos electorales, sobre todo, es cuando los poligrillos actúan y se sueltan el pelo.
No es raro que acusen, denuncien, exijan, señalen, se tiren al piso y se inconformen por todo y contra todos.
Los poligrillos se hacen pasar por justicieros sociales porque regularmente ese debe ser su papel.
Empero, tienen la encomienda y el patrocinio de alguien, aunque su aparente causa debe ser la defensa de las causas nobles, de los desprotegidos, de las mujeres, del pueblo y de los políticos corruptos.
Porque, desde luego, ellos califican quiénes son buenos y quiénes son malos.
Y su criterio para hacerlo está preparado, estudiado y cuidado en base a sus intereses, los de su grupo y los de sus amos.
Eso sí, un poligrillo es un personaje incongruente y cada que se requiera va a denostar a sus enemigos por sus encargos.
Un ejemplo de los poligrillos en Puebla es ni más ni menos que la aguerrida Violeta Lagunes Viveros, quien un día puede defender una causa, un partido político y una franquicia, y al siguiente es capaz de destrozar esa misma marca.
El objetivo, insisto, es parecer justiciera y paladina de la democracia.
Por un momento es defensora de los derechos de las mujeres, y pasado el tiempo es la propia aniquiladora del sexo femenino por no compartir ni coincidir con sus intereses.
Y es que a Violeta Lagunes ya le pasó con Morena y con su par Edurne Ochoa, la consultora poblana en imagen pública.
Antes defendió a capa y espada a Morena y a todos sus candidatos en Puebla, incluido Luis Miguel Barbosa Huerta, el abanderado al gobierno del estado; y ahora es ella el propio verdugo del ex perredista.
Eso, todo mundo lo sabe, se llama incongruencia.
Lo mismo sucedió con Edurne Ochoa, a quien agradeció, primero, el apoyo públicamente por haberse solidarizado con ella luego de las agresiones que sufrió por parte de un comunicador; y a quien amenazó, después, por según estar utilizando su nombre.
Poligrillos y poligrillas hay muchos en Puebla, a montones.
Un caso más es el de Roxana Luna Porquillo, la perredista hoy aliada del grupo en el poder.
Ella no se cansó de atacar y contratacar pública y mediáticamente el sexenio morenovallista, se lanzó con todo a evidenciar los supuestos abusos perpetrados desde el gobierno, se fue incluso a disque barrer la corrupción que existía en Casa Aguayo y se autonombró defensora y casi vocera de los afectados de San Bernardino Chalchihuapan.
Hoy por hoy es una aliada morenovallista más que puja por ganar la próxima elección en Puebla.
La lucha social que traía quién sabe dónde la dejó.
¿La negoció, la olvidó, o la dejó descansar por así convenir a sus intereses?
Pero que asquerosidad es esto, dijera el clásico.
¿Son o no poligrillas Violeta Lagunes y Roxana Luna?
Ya sólo falta que a estas alturas se nos vayan a ofender por calificarlas según su actuar.
Los poligrillos se siguen dando y esos animales de la política sí que deberían estar en peligro de extinción.
La gente está cansada de tanto poligrillo.
Está cansada de sus mentiras, de sus shows y de sus asquerosas trampas.
En la próxima elección se debe votar en contra de los poligrillos y las poligrillas.
Por eso es muy importante analizar el voto.
En Puebla necesitamos proyectos de gobierno de calidad, profesionales, sustentados, creíbles, reales y no falsos.
Los poblanos, estoy seguro, están hasta el cocol de tanta mentira y engaño.
Por eso el grueso de la gente odia tanto la política y a sus protagonistas.
A ver si a Andrés Manuel López Obrador se da cuenta de tanto poligrillo que tiene metido en su partido, porque de lo contrario a Morena le va a suceder lo mismo que al resto de las fuerzas políticas.
Así que en esta elección, el próximo primero de julio, hay que decir NO a los poligrillos.
En twitter: @poncharelazo
