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Los pecados del morenovallismo, su verdadera debacle

Ayer, casualmente, escuchaba con atención la charla de un grupo de morenovallistas de esos que dejaron recientemente de ser funcionarios públicos para integrarse a la inmensa lista de desempleados en Puebla.

De esos que ahora bien podrían reclamarle al gobierno de la mentada 4ta transformación su pensión por ser ninis.

Su tema no era otro que el resolutivo ordenado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) para el recuento de votos en el caso de la elección a gobernador, su repercusión en el estado, en el PAN, en Morena, entre la clase política aldeana y entre el corazón del morenovallismo.

Palabras más, palabras menos coincidieron, después de organizarse y soñar en tratar de reconquistar el estado, en culpar a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente electo del país, de su desgracia y de la decisión de las autoridades federales.

Todos opinaban, manoteaban, gritaban, se enfadaban y se convertían, cada que abrían la boca, en expertos politólogos, sociólogos y hasta antropólogos.

Maldijeron, eso sí, a Morena y a sus líderes en Puebla.

Sostuvieron que Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato de Morena al gobierno, sería más duro que Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), ex gobernador del estado, este último a quien no dudaron en elogiar, en criticar y en reconocer que después de su éxito político en el estado vino su rotundo fracaso.

El tema del fracaso lo entendí más bien como una expresión por no haber logrado en el PAN la candidatura presidencial y luego la presidencia de la república.

Porque hoy RMV es senador y eso no me parece un fracaso.

Lo cierto es que señores del PAN, señores morenovallistas, no se hagan bolas que aquí el único responsable de su debacle no es otro que el mismísimo RMV, todos sus pecados políticos.

Digo, quien no quiera verlo es porque seguro está ciego.

Es como negar que el peor de los negativos de Martha Erika Alonso Hidalgo, gobernadora electa de Puebla, sea el mismo Moreno Valle.

Morena y AMLO sólo hicieron la parte que les tocaba para apabullar y casi acabar al morenovallismo de un solo tajo en la elección federal pasada.

Los huestes de RMV deberían ser más cuidadosos e inteligentes en decir las cosas porque si ellos mismos hubiesen pensado, si no les hubiese ganado la ambición por el poder tal vez las cosas serían distintas.

Por agachones, tercos y autoritarios les pasó lo que les pasó.

Allí esta como ejemplo el malogrado ex secretario de salud, ex diputado local y ex líder del Congreso Jorge Aguilar Chedraui, quien dejó de ser funcionario y ahora ni en su casa lo quieren.

Y está demás dar las razones del por qué se le ha complicado tanto el camino a Martha Erika Alonso para poder convertirse ya en la gobernadora constitucional del estado de Puebla.

De entrada hay que reconocer que los cálculos de RMV son su principal obstáculo.

Porque Rafal Moreno Valle prefirió un gobernador de un año y 8 meses en lugar de uno de 4 años y 8 meses.

El ex gobernador pensó que siempre sería el todo poderoso y el proyecto presidencial se le vino abajo por las negociaciones internas del PAN, por Ricardo Anaya Cortés, quien lo traicionó y bloqueó para dejarlo fuera de la candidatura presidencial.

RMV tampoco quiso, al menos un año previo a la elección, reconciliarse y fumar la pipa de la paz con muchos medios poblanos, con empresarios, con sus detractores, con sus enemigos políticos, con el Yunque y con aquellos que resultaron agraviados por su gobierno.

Esto y mucho, mucho más es lo que ahora tanto le pesa al morenovallismo.

Si las cosas se hubiesen calculado de mejor manera, si se hubiese sido sensible, abierto, democrático y compartido nada de lo que sucede ahora estaría pasando.

Al morenovallismo le dieron machetazo a caballo de espadas, empezando por su ex aliado Luis Miguel Barbosa, quien lo traicionó también por ambición.

Y a partir de allí se vinieron en cascada otras traiciones de otros “morenovallistas”, quienes mordieron la mano que les dio de comer.

Así que quién asegure que AMLO y Morena son los culpables de la desgracia morenovallista se están equivocando.

El poder no es eterno, y se tiene que trabajar para conservarlo y terminarlo.

Y esto mismo deberían observar bien y entender los morenos que hoy están empoderados y deseosos de venganza.

Porque los políticos de hoy sólo están de paso.

Así que no sea que por comer tanto se vayan a empachar.

Bien dice el dicho “cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”.

¿O me equivoco?

En twitter: @poncharelazo