Los parquímetros llegaron a Puebla (no hay porque escandalizar)
Durante la administración del entonces presidente municipal panista de Puebla, Luis Paredes Moctezuma, se anunció -con bombo y platillo- la construcción de un estacionamiento subterráneo en la plancha del zócalo de la ciudad.
La medida, antes ya analizada por algunas otras administraciones pero jamás ejecutada por el miedo al linchamiento político y social, era muy necesaria desde entonces.
Sobre todo por la ridícula capacidad de los aparcamientos que existen en el primer cuadro de la ciudad, del majestuoso centro histórico de Puebla.
Porque es evidente que en el corazón de Puebla capital hace falta mucho espacio para los vehículos de los millones de visitantes -locales, nacionales y extranjeros- que llegan al zócalo a admirar su arquitectura barroca, su cultura, su arte y todo lo que ofrece actualmente la ciudad.
Empero, el aparcamiento que se ubicaría en pleno centro histórico, en el corazón de la capital, exactamente debajo de la fuente de San Miguel, generó todo un escándalo.
La posibilidad que puso en la mesa Luis Paredes, desde luego, provocó toda una serie de descalificaciones en su contra, incluso lo bautizaron como “el loquito Paredes”.
Todo mundo se le fue encima, se ofendió.
Partidos políticos, empresarios, la administración estatal, diputados, regidores y hasta el Yunque se opusieron y escandalizaron.
En aquel momento, el entonces diputado local del PRD, Jesús Edgar Alonso Cañete, realizó una manifestación para evitar que Luis Paredes “destruyera el patrimonio de los poblanos”.
El legislador incluso se ató a un árbol de los que se ubican en el zócalo y ordenó a sus compinches tapar la excavación que se había realizado en la plancha del lugar, ordenada por Luis Paredes, para ejecutar los estudios de mecánica de suelo y saber la factibilidad del proyecto.
El perredista, a quien todo mundo conoció como el diputado capulina, fue portada de los diarios locales, junto con la famosa Señora Villafañe, quien se acomodó en la excavación que se había hecho para evitar que se continuara perforando.
La empresa encargada de los estudios y del proyecto fue la firma francesa Soletanche Bachy, especialista en tecnologías de suelo.
Actualmente, la firma francesa domina toda la gama de procesos geotécnicos, cimentaciones especiales, obras subterráneas, así como la mejora y la recuperación del suelo.
La factibilidad de la obra la daría la empresa, por lo que empezó las perforaciones pertinentes. Sin embargo, al final, ni siquiera los estudios se concluyeron por el rechazo al proyecto.
A partir de allí, la escasez de cajones de estacionamientos en el centro histórico de Puebla continuó y se agudizó.
Paredes optó por suspender el proyecto y no provocar la ira política y social en su contra y optó por empujar, allí sí, la construcción del paso a desnivel Juárez-Serdán.
Obra, que sea lo que sea, pero el panista visualizó a futuro con muy buenos resultados.
Porque ni el PRI, ni el PAN solo, ni los gobiernos municipales pasados pudieron pensar que la ciudad crecería tanto como hoy, por lo que ese tipo de obras tendrían que empujarse y heredarse.
Nadie tuvo la visión que Luis Paredes.
Y algo similar sucedió un poco antes, cuando Mario Marín Torres fue edil de la ciudad.
En ese entonces, el secretario de gobernación de la Comuna, Mario Montero Serrano, confesó a un grupo de reporteros la posible reubicación de la fuente de la China Poblana para agilizar la zona vehicular.
Y sucedió lo mismo que con el proyecto de Luis Paredes.
Todo mundo escandalizó porque se afectaría el patrimonio arquitectónico y cultural de los poblanos.
Y entonces la obra se vino abajo.
Marín ordenó suspender ese plan para evitar el linchamiento político y social, sobre todo porque ya buscaba la gubernatura del estado.
Hoy por hoy, para evitar cualquier trago amargo de ese tipo, para no confrontarse con la sociedad y la oposición, para ser más prácticos, se ha optado por la implementación de los parquímetros.
Una medida que al final es costosa para la ciudadanía, pero que no afecta en lo mínimo a la imagen arquitectónica de Puebla.
Ni se daña el patrimonio urbano y cultural de los poblanos, ni se afectan los monumentos históricos.
Parece una sabia, muy sabia decisión de la actual autoridad municipal, del presidente municipal Luis Banck Serrato.
Por ello los parquímetros van, y llegaron a Puebla.
Otra vez los priistas se quedaron cortos.
Pobres, los volvieron a mayoritear.
Bien dice, al pueblo pan y circo.
¡Que viva la revolución, carajo!
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