Los mensajes y peligros de Doger
En el PRI siguen sin dar muestras o señales que permitan vislumbrar quién será su gallo en la próxima elección local y el tiempo les gana, se los come.
Y lo peor para ellos, todo parece beneficiar al presidente municipal de Puebla, Tony Gali, quien será el abanderado del PAN y una posible mega coalición amarrada en el ámbito nacional, en las grandes ligas.
Tal vez por ello, se ve más organizado el equipo operativo de Gali que el del priista de Enrique Doger Guerrero.
Por supuesto existen diversos factores que permiten este escenario de cara a los comicios locales del 2016, con los que se deberá renovar la gubernatura del estado por un periodo de un año con 8 meses.
El más importante, tal vez, es que el edil capitalino cuenta con una estructura propia, vigente -la morenovallista-, la que hizo ganar a Rafael Moreno Valle Rosas, gobernador del estado, en 2010.
Y aunque un tanto desgatada por distintas decisiones mal calculadas, hay que reconocerlo, la marca Tony Gali parece tener la fuerza suficiente para hacer un buen papel en el proceso electoral del año entrante.
El ex diputado federal, hay que decirlo, tenía su mayor operador político en la figura del ex dirigente sindical de la Comuna poblana, Israel Pacheco Velázquez, quien está preso y purga una condena por diversos delitos en agravio de las arcas municipales.
Israel Pacheco siempre fue un soldado dogerista-marinista que lideró el sindicato municipal como le dio la gana, al amparo siempre tanto de Enrique Doger como de Mario Marín Torres, “El Góber Precioso”.
El líder sindical, quien siempre se presentó como socio tanto de Doger como de Marín, quiso chantajear y amenazar a Tony Gali en su momento, desafió al morenovallismo y a su mentor, pero al final terminó en la cárcel víctima de sus propias circunstancias y pillerías.
Se le comprobó un enriquecimiento desmedido que prácticamente lo dejó tras las rejas.
Doger, entonces, perdió a su operador más importante en la capital y se vio en la necesidad de tener que agachar la cabeza y refugiarse con sus peores enemigos priistas, los marinistas, a quienes siempre tildó de tontos y personajes absurdos para ejercer la política.
A quienes intentó propinarles un golpe de Estado aprovechando el escándalo del “Lydiagate”.
Quién no recuerda las declaraciones y conferencias de prensa orquestadas por el dogerismo para arremeter contra Mario Marín y toda su palomilla.
De eso, por supuesto, existen muchos testimonios escritos, en audio y video.
El caso es que Enrique Doger, al verse sin estructura para poder competir por la candidatura en su partido, la cual aún no se define, se tuvo que acercar al grupo que siempre fustigó para empezar una campaña de golpeteo contra la administración estatal y su ex aliado, el gobernador Moreno Valle.
Y es que a Doger hoy ya no le conviene seguir siendo un aliado priista del morenovallismo, como lo pactó, lo hizo y lo demostró durante los primeros años del actual gobierno.
El ex edil es, sin duda, uno de los políticos priistas más inteligentes pero más perversos.
Con tal de ser el mandamás del estado sumó a su candidatura a quien antes humilló pero que hoy le prestó una estructura, recursos económicos y la fuerza suficiente para poder arrebatarle a Blanca Alcalá Ruiz, senadora tricolor, y a otros priistas con más militancia la candidatura la mingubernatura.
Se antoja, como ya lo dije antes, muy interesante la próxima elección local si la batalla se da entre Tony Gali y Enrique Doger.
Será un choque de estructuras, la morenovallista y la marinista.
Una vigente, fuerte y poderosa; y otra, aunque disminuida, convencida de que podría volver a ostentar el poder para vengarse de todos sus detractores.
Lo malo para el dogerismo es que a pesar de sus interesantes mensajes que muestran que está muy cerca del dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en su partido en Puebla aún no se logra consumar la mentada unidad que tanto anhela para poder encumbrarlo como el gallo para el 2016.
Eso, por supuesto, lo disminuye y alerta, además, por un posible rompimiento en caso de que se desplace de fea forma a otros aspirantes como Javier López Zavala, Alejandro Armenta Mier, Alberto Jiménez Merino, Juan Manuel Vega Rayet, Lucero Saldaña, entre algunos otros.
En el PRI, de cara al 2016, aún no hay nada escrito.
Su unidad pende de un hilo.
Ya veremos cómo es que el PRI nacional logra destrabar el entuerto.
Ya veremos, además, si el gobierno federal decide volcarse en contra del morenovallismo y perder a su principal operador en el PAN nacional.
Bien dicen, “lo mejor está por venir”.
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