Los medios vs el poder
Son muchas las anécdotas, los casos y las historias -locales y nacionales- en las que los medios de comunicación enfrentan al poder y se enfrascan en una guerra derivada de sus investigaciones y publicaciones.
No hay medio de comunicación que no haya enfrentado la rabia del poder, particularmente del político.
Eso sí, existen medios de comunicación que son más punzantes, agudos y críticos que otros.
Los medios que hacen investigación seria y trabajo de campo son los más susceptibles a la crítica, al señalamiento y hasta el linchamiento.
Hoy por hoy, en medio de la cuarta transformación, la rispidez, el enojo y la guerra pública y mediática hacen que la relación entre los medios de comunicación y el poder no sea la excepción.
Recientemente, la revista Proceso publicó en un su portada una fotografía del rostro del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, la cual titula: "AMLO se aísla. El fantasma del fracaso".
El texto principal es una entrevista del ducho periodista Álvaro Delgado con el constitucionalista Diego Valadés, en la que se argumenta que AMLO no cuenta con la plena participación de su gabinete y de los legisladores de su partido ante el enorme reto de separar el poder político del económico.
La portada de Proceso, por supuesto, generó polémica y un sinfín de comentarios por parte de la opinión pública y de los seguidores y críticos de Andrés Manuel.
Lamentablemente, en medio de la discusión, la revista Proceso fue descalificada y hasta reprobada por los simpatizantes del mandatario electo.
La esposa del propio presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, incluso reprobó la portada de Proceso y en su cuenta de twitter señaló:
"Todavía no toma posesión y ya está 'solo' y a punto del 'fracaso'. El conservadurismo, de izquierda o de derecha, nubla el juicio y da pie a conjeturas fantasiosas. Los extremos pueden tocarse y abrazarse. Bienvenida la pluralidad y el debate. Lo bueno es el desenmascaramiento".
Gutiérrez Müller utilizó la palabra "conservadurismo", la cual usa AMLO para referirse a los medios o grupos que no están de acuerdo con él.
Se enjuició y se sacrificó a Proceso, revista que siempre, durante toda su existencia, ha sido crítica del poder, de los errores, abusos y excesos de nuestros gobernantes.
La pregunta entonces es: ¿no se puede entonces criticar al lopezobradorismo por nada?
La revista Proceso es un semanario serio, profesional, en el que se ejerce el periodismo heredado por Julio Scherer García, quien siempre se condujo con la verdad y bajo postulados de plena libertad.
Lo anterior lo pongo en contexto porque en Puebla está sucediendo algo similar, no a partir de los comicios pasados sino del sexenio morenovallista.
Una parte de los medios de comunicación locales enfrentó y libró una batalla sangrienta, contra el poder y sus vicios.
Y pocos han sido los políticos y los personajes que ejercen el poder que entienden que los medios de comunicación sólo realizan su trabajo y la parte que les toca en el círculo rojo, en la arena política local.
Desde luego que hay medios serios y otros no tan serios, pero al final también son medios de comunicación.
En lo personal tengo prohibido, por un precepto ideológico, profesional y de compañerismo, no fustigar ni criticar a mi gremio, ni a otros medios, por lo que siempre he apostado por la solidaridad y el apoyo en equipo.
El caso de Intolerancia y el diputado José Juan Espinosa Torres es el más claro, hablando de la guerra entre medios y el poder.
Me parece que las dos partes tienen razón en su guerra.
El diario porque lo que hizo fue un trabajo de investigación que publicó a ocho columnas. Habrá que subrayar, además, que su director, Enrique Núñez, es un personaje que siempre estuvo peleado con el morenovallismo, y lo enfrentó durante seis largos años.
El trabajo realizado por Intolerancia, al final, es una publicación que tiene sustento y que debe respetarse si es que está bien argumentado.
Sin embargo, el diputado José Juan también está en su derecho de disentir y de aclarar la información, si es que lo que se dice no es apegado a la realidad.
Lo que debe reflexionar muy bien el legislador es que no tiene que pelearse con los medios de comunicación, ni con los periodistas, ni con los reporteros y fotógrafos porque, insisto, nosotros sólo cumplimos con la parte que nos toca que es la de informar.
El legislador debería recordar el ejemplo del morenovallismo y de su áspera relación con los medios al inicio de su sexenio, la cual terminó con un buen número de medios críticos que siempre estuvieron allí para evidenciar sus errores.
La gente del poder debe entender que los medios de comunicación somos el puente entre la ciudadanía y el poder.
Los medios se quedan, quienes ejercen el poder sólo están de paso.
Me parece un exceso de José Juan, porque lo conozco, que exhiba en la máxima tribuna del Congreso del Estado a un medio de comunicación y que sostenga que sus páginas sólo sirven para domar a las mascotas.
Los medios serios merecen respeto.
No es entrando al juego de las descalificaciones, la guerra mediática y personal como se deben dirimir los problemas entre la prensa y el poder.
La crítica con sustento y argumentos debe respetarse; y lo mismo la mentira también debe reprobarse.
Lo que no es válido es caer en el autoritarismo o el amarillismo.
Equilibrio entre la prensa y el poder, es lo más recomendable.
En twitter: @poncharelazo
