Los falsos ”broncos de Puebla”
La polémica generada entre el Congreso del Estado y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sobre la modificación de algunos artículos avalados recientemente al Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Puebla (Coipeep), por considerarlos "excesivos, desproporcionados y restrictivos”, resultó beneficiosa para los ciudadanos.
Me explico por qué:
Primero, porque el Poder Legislativo local ya dio cuenta que a pesar de poseer una mayoría que a la fecha ha resultado implacable para salirse con la suya en al aval de determinados temas, particularmente los que interesan al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, si terceros deciden recurrir a la Corte para echar abajo sus disposiciones lo pueden hacer con éxito.
Segundo, porque la decisión de los magistrados sobre la llamada “Ley antibronco” en Puebla permite que ciudadanos de a pie, comunes y corrientes, quienes tengan ganas de participar en la próxima elección local lo hagan “sin tantas trabas”.
Y es que la SCJN invalidó varios artículos aprobados al Coipeep por los diputados poblanos, los cuales dificultaban las aspiraciones de los famosos “bronquitos” poblanos, quienes entre otros requisitos, por exigencia de los diputados poblanos, tenían la obligación de presentar físicamente, ante la autoridad electoral, a las personas que apoyaran su causa.
Además, se ordenó al Congreso poblano establecer que el 3 por ciento de las firmas requeridas para lograr una candidatura independiente corresponda al listado nominal y no al padrón electoral, lo que reduce de forma significante el total de firmas a recabar para alcanzar una postulación independiente.
Empero, el Poder Legislativo local, el grupo parlamentario morenovallista, busca ahora recovecos legaloides para interpretar los ordenamientos de la Corte de modo que no se den cambios sustanciales a las reformas aprobadas por ellos el pasado 22 de agosto del 2015.
Prueba de ello es que el diputado panista Francisco Rodríguez Álvarez reculó a sus primeras declaraciones (del martes pasado) sobre las disposiciones de la SCJN y aseguró ayer que una de las exigencias de los magistrados sólo es precisar que son “exactamente 20 días” para que los aspirantes independientes recaben las mentadas firmas de apoyo.
Dejó en claro que ese plazo no se va a ampliar pues sólo se pide que se aclare que son 20 días exactos y no más.
Agregó, además, en su declaración que el Congreso no puede modificar los siete artículos invalidados por la Corte debido a que el apartado 105 constitucional advierte que no se pueden hacer cambios 90 días antes del inicio del proceso electoral, el cual en Puebla ya comenzó desde el año pasado.
Sin embargo, un tercer beneficio de la polémica desatada entre el Congreso de Puebla y la SCJN permite que los ciudadanos empiecen a conocer a aquellos que pretenden disfrazarse de candidatos ciudadanos o independientes burlándose de todos los poblanos.
Allí está la Doña Anta Teresa Aranda Orozco, quien toda su vida fue panista, como militante y funcionaria pública, y luego de haber sido desplazada de Acción Nacional por el morenovallismo ahora quiere enfundarse el traje de independiente.
Otros risibles “aspirantes ciudadanos”, quienes dan más pena por su ridícula postura de lanzarse como bronquitos, son aquellos que se presentaron ayer en las instalaciones del Poder Legislativo local.
Sobre todo porque todos y cada uno de ellos han estado en las filas de un partido político, además que algunos militantes de los partidos políticos por los que han desfilado aseguran que incluso se han vendido al mejor postor político y partidista.
Tal es el caso de Armando Etcheverry Beltrán, ex candidato del PT al gobierno del estado, quien sólo aparece en la escena política cada que hay procesos electorales. Cuando en Puebla son años, meses y semanas comunes y corrientes el ex petista se olvida de la grilla y de la vida pública.
Etcheverry siempre ha sido un personaje polémico hasta en la colonia donde vive, pues algunos de sus vecinos, de forma anónima, lo han tachado de un personaje prepotente y abusivo.
Otro que está en la misma situación que el ex petista es el empresario Ricardo Villaescalera, quien ya fue candidato del PAN y del PRD en varias ocasiones.
Ambos “ciudadanos independientes”, al parecer tienen mucha cola política y partidista que les pisen, por lo que evidentemente no resultarían buenos bronquitos ni aspirantes que pudieran competirle al PRI, al PAN y a Morena en los comicios que se avecinan.
Resultan, sin duda, unos falsos broncos para Puebla.
¿O me equivoco?
En Twitter: @poncharelazo
