Los escudos humanos que usan Los Zúñiga para evitar a la Policía
Imágenes captadas por las autoridades estatales muestran cómo, cada vez que hay una incursión policiaca, aparecen decenas de motociclistas que siguen o rodean a las patrullas
La caída del alcalde del municipio de Esperanza, Isaac Rodríguez Ochoa, hace mes y medio, no significó el desmantelamiento del llamado Clan de los Zúñiga, que es una peligrosa red criminal con dos décadas de actividad entre Puebla y Veracruz. Esta organización se ha caracterizado por desplegar un ejército de “halcones” y de personas dedicadas a alertar de la presencia militar o policiaca en la región, además de obstaculizar el paso de los cuerpos de seguridad pública.
La banda de Los Zúñiga no solo se ha destacado por ser una de las principales organizaciones dedicadas al robo de camiones de carga entre el Puerto de Veracruz y el estado de Puebla, en la zona de las Cumbres de Maltrata, sino también por el uso de los llamados “escudos humanos”.
Mediante el sistema corporativo que conocieron y aprendieron de gobiernos priistas, los líderes de esta organización han formado grupos de “halcones”, que son vigilantes, y de personas que cierran el paso de calles, caminos o carreteras, para contener la presencia de las fuerzas de seguridad pública.
Por un lado, Los Zúñiga reparten ayuda social a la población y, por otro lado, exigen a la gente participar en las labores de protección de la banda criminal.
Imágenes captadas por las autoridades estatales muestran cómo, cada vez que hay una incursión policiaca, aparecen decenas de motociclistas que siguen o rodean a las patrullas.
Generalmente se utiliza a jóvenes –menores de edad– que van sin armas, sin identificaciones y con radios. Eso impide que puedan ser detenidos, pues no se les puede acusar de algún delito por el hecho de circular en un motociclo.
El Gobierno del estado difundió –recientemente– un video en el cual se ve como llega a Esperanza un convoy de patrullas de Puebla y de la Guardia Nacional. Dos jóvenes, que van siguiendo a la caravana, con toda la intención chocan contra la parte trasera de una camioneta –tipo van– en la que iba personal de seguridad pública. Junto a ellos van otros cinco motociclistas.
Minutos más tarde, muchos pobladores, entre ellos mujeres, ancianos y niños, salen a confrontarse con los uniformados bajo la falsa acusación de que por ir a exceso de velocidad arrollaron a los adolescentes en cuestión.
Todo eso pasa para dar tiempo a los miembros de Los Zúñiga de escabullirse de la cabecera municipal de Esperanza, que se ha convertido en el cuartel general de dicha agrupación del crimen organizado.
El tamaño de Los Zúñiga
Nadie sabe el tamaño real del Clan de los Zúñiga, pero algunas estimaciones indican que podrían ser hasta 200 miembros, que se reparten en diferentes actividades, que van desde vigilar la autopista México-Puebla, cometer los asaltos, descargar las mercancías robadas y comercializarlas.
Aparte está la red de “halcones” y la movilización que se hace de pobladores de la región de Esperanza para bloquear las incursiones de las fuerzas de seguridad pública.
Frente a este sistema de organización es donde cobra relevancia lo que ocurría con Isaac Rodríguez, el edil de Esperanza, quien fue detenido a principios de septiembre por ser parte de la estructura criminal de los Zúñiga.
Rodríguez Ochoa empezó a hacer política, desde que era adolescente, mediante una asociación civil que tiene –hasta la fecha– un dispensario médico, mediante el cual se ofrecen consultas médicas y se regalan o se venden a bajo costo todo tipo de fármacos. Una actividad que sirve para crear estructuras de apoyo entre la población de menores recursos económicos.
Con el paso de los años, Isaac Rodríguez saltó de la labor filantrópica a atender una caseta de cobro en la autopista México-Veracruz, y a convertirse en dirigente sindical de los empleados del organismo Caminos y Puentes Federales.
Y, finalmente, en el año 2024 y bajo las siglas de Morena, llegó al cargo de presidente municipal de Esperanza.
Combinadas esas tres facetas de Rodríguez explica porque era un hombre clave de Los Zúñiga: con los repartos de medicamentos se ganaba la simpatía y manipulaban a la población de Esperanza, bajo la falsa idea de que si cae la organización delictiva, se termina la ayuda médica y de fármacos. Junto con otros tipos de beneficios de corte social.
Además, Isaac Rodríguez durante varios años era quien vigilaba y alertaba del paso de camiones de carga en la autopista, mediante su cargo de cobrador del peaje de dicha carretera federal.
Finalmente llegó al cargo de edil y con ello, puso el ayuntamiento de Esperanza al servicio del crimen organizado.
Origen Zeta y rivalidad con el CJNG
Los Zúñiga es una agrupación que creó un hombre llamado Juan Zúñiga García, alias “El Viejón, quien ya falleció. Originalmente la banda se dedicaba a robos esporádicos de camiones de mercancías y de casas habitación.
A finales del sexenio de Vicente Fox la banda de los Zúñiga se alió con el Cártel de los Zetas, lo cual llevó a dicha organización a adquirir la capacidad de manejar armas de grueso calibre, entre ellos lanzagranadas y rifles Barret, que son capaces de destruir vehículos blindados.
Originalmente el grupo se asentaba en Ciudad Serdán, pero como los Zetas empezaron a incursionar en los asaltos carreteros, los Zúñiga se mudaron a Esperanza, por la cercanía con la autopista y Las Cumbres de Maltrata, que es una zona idónea para interceptar y saquear vehículos que transportan mercancías entre el Puerto de Veracruz y la capital del país.
En esos años, los líderes de la organización obtuvieron la protección de gobiernos municipales del PRI y les aprendieron el sistema de control corporativo.
Todo iba bien para el Clan de los Zúñiga, hasta que entre los años 2016 y 2017, empezaron a sufrir bajas de varios de sus líderes, como consecuencia de “una guerra” en su contra, que no ha terminado, por parte de los llamados grupos “Mata Zetas”, que acabaron convirtiéndose en el Cártel Jalisco Nueva Generación.