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Los culpables del desastre de ”Earl” en Puebla

Son muchos los factores y los motivos a los que se puede atribuir la desgracia registrada en la Sierra de Puebla a causa de la tormenta tropical “Earl”, particularmente en los municipios de Huauchinango y Tlaola.

Sin embargo, la culpable de las pérdidas humanas y materiales, particularmente, hay que subrayarlo y destacarlo, sigue siendo la misma: la inconsciencia.

Así es, la inconsciencia de las personas, sobre todo por ir contra la naturaleza.

Porque no hace falta ser un iluminado para darse cuenta que en el país no existe una cultura de prevención, planeación y protección civil.

En México, nuestras autoridades y gobiernos, siguen siendo administraciones que reaccionan tarde a las tragedias, que regularmente no establecen planes concretos para evitar las desgracias naturales y las provocadas por el hombre.

Y el tema, desde luego, no es privativo de Puebla sino es una subcultura que hemos adoptado, lamentablemente, casi, casi como una política pública nacional.

Es por ello que si hay que buscar culpables de las tragedias naturales no podemos señalar con el dedo flamígero del odio y el rencor sólo a las autoridades de un estado, las cuales, por supuesto, también tienen su parte de culpa.

Empero, el tema es muy complejo y es más bien un asunto muy delicado que requiere de un análisis profundo de especialistas, ambientalistas, políticos, expertos en protección civil y demás doctos en la materia.

Y en el caso de Puebla y “Earl” las cosas caminan por esa misma línea.

Por supuesto que las familias de los muertos generados por el meteoro merecen todo el respeto, el duelo y el apoyo del gobierno poblano sin miramientos, tal como lo ha hecho y ordenado el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Lo que por ahora nos toca a todos los poblanos, sin excepción, es ser solidarios con los afectados de la Sierra, quienes son los que menos tienen y los que menos gozan de las bondades de los proyectos sociales del gobierno en turno –local y federal-.

Y es que si bien cuando se trata de un fenómeno natural de grandes magnitudes las autoridades están expuestas e indefensas para proteger a sus gobernados, aunque lo cierto es que debe haber determinados planes para poder contrarrestar los efectos de un determinado hecho.

Las lluvias registradas en Huauchinango por supuesto que sorprendieron a propios y extraños, pues a la fecha son la mayor precipitación de agua registrada de la que se tenga registro (265.5 mm acumulados durante 24 horas). Significa casi la totalidad de precipitaciones en todo un mes, de acuerdo con reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Sin embargo, tanto las autoridades como los propios habitantes de aquella región serrana de Puebla deben contar con planes y acciones inmediatas para responder a cualquier evento extraordinario relaciona con la lluvia en exceso.

Porque no sólo el gobierno es responsable de la integridad de las personas, insisto, sino también los ciudadanos están comprometidos a asumir las consecuencias de sus actos.

Me explico:

Si seguimos deforestando los bosques, intentando ganar terreno a los ríos, a los cerros, si seguimos depredando las selvas, tirando basura a los cauces, a las barrancas y si pretendemos ser más inteligentes que la naturaleza, las tragedias van a continuar.

Allí está como ejemplo la contaminación del Río Atoyac, de la Laguna de Valsequillo y el Vaso Regulador de Puente Negro, así como las afectaciones que generan a los poblanos cuando sus niveles se desbordan.

Se genera un caos, surgen molestias por las inundaciones y las pérdidas materiales que se registran y afectan a quienes viven en las cercanías; sin embargo, se sigue tirando basura, escombro y materiales de todo tipo a estos espacios de agua, lo que ocasiona las desgracias.

Y lo mismo sucede en cualquier área natural que se invade. Eso mismo sucede con los desgajamientos.

La naturaleza nos va a seguir cobrando la factura si seguimos acabando con ella y creyéndonos más listos.

Hoy fue “Earl”, mañana ¿qué fenómeno natural nos pegará por nuestra inconsciencia de plantarnos en lugares riesgosos?

Los gobiernos requieren de planes preventivos que eviten las tragedias como las que se registran en cada temporada de lluvias, de frío, de calor, entre otras. Pero también necesitan generar más oportunidades de empleo, de vivienda y de ingreso para evitar que los pobres se asienten en lugares de riesgo.

Es necesario, además, que no se autoricen asentamientos en espacios riesgosos, en áreas protegidas, en las cercanías de los ríos, lagunas, barrancas y todo espacio que resulte un peligro para la integridad de los poblanos.

El gobierno federal del presidente Enrique Peña Nieto (EPN) debe doblegar los apoyos, los recursos y los planes para tratar de evitar cualquier desgracia.

Resulta lamentable que ni los partidos políticos, particularmente el Verde Ecologista, ni muchos actores del círculo rojo -local y nacional- que presumen su supuesta preocupación por el estado ni siquiera por redes se solidaricen con los afectados de la Sierra Norte de Puebla.

Eso sí, la vida y la política tarde que temprano se los va a cobrar.

Al tiempo.

En Twitter: @poncharelazo