Posdata
Los cambios en el Verde (primera parte)
Hablar del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), al menos en Puebla, implica hablar de escándalos políticos, de clientelismo puro, de abuso de poder, de excesos y derroche económico, así como de ambición, tráfico de influencias y despotismo público.
La historia de este instituto político todo mundo la conoce, aunque pocos la recuerdan.
Se tendría que estar sordo, ciego o loco para no querer escucharla, verla o recordarla.
Y es que las vidas públicas -interna y externa- del partido del tucán siempre se han desarrollado, insisto, en medio del escándalo, tanto en Puebla, como en el resto del país.
En lo personal, conozco, a detalle, la vida del Verde, su historia, su nacimiento, crecimiento y desarrollo en Puebla.
Lamentablemente, el Verde sólo ha sido, para la familia González Martínez, un vil negocio que, inteligentemente, adoptó la protección al medio ambiente para amasar fortuna y poder.
Sus dirigentes, siempre han llevado al suicidio la política ecologista que en su momento enarbolaron los verdaderos fundadores de este organismo político, quienes fueron expulsados, de su propia casa, por la familia González Martínez (1991).
Tal vez a eso se deba la desgracia nacional del PVEM, instituto político que ha sido prostituido y utilizado para beneficio de sus dirigentes, quienes crearon un partido destinado al fracaso pero que les deja buenos dividendos.
¿Cómo olvidar que el Verde nació y creció alentado por un grupo de seguidores del ex presidente, Carlos Salinas de Gortari, quienes repudiaban el cardenismo?
¿Cómo no recordar que Jorge González Torres prefirió perder temporalmente el registro del Verde que cederlo a un grupo ajeno a sus intereses?
Fue así como nació el PVEM, también impulsado por el grupo San Ángel y apoyado por otro ex presidente del país, en su momento, Ernesto Zedillo Ponce de León.
Empero, la ambición de los dirigentes del Verde siempre ha sido su perdición y su yerro más grave. Es lo que ha mantenido a su partido en el fracaso, y que ha minado el proyecto ecológico que empezaron.
Allí está otro ejemplo -histórico- de su ambición y fracaso, su alianza con el PAN para lograr que Vicente Fox Quesada ganara la presidencia del país, quien, a la postre, les negó la creación y administración de la Secretaría del Medio Ambiente, evidenciando que sólo utilizó sus siglas por conveniencia propia.
Y, así, podría continuar narrando la trágica historia del partido del tucán. Me haría falta espacio para contar la novela completa.
El PVEM en Puebla
En Puebla, como a nivel nacional, el Verde es pan con lo mismo: Escándalo, abuso, exceso y cero trabajo político.
En el estado, esta franquicia política, también ha dejado una estela de fracasos y desilusiones a su escasa militancia. Particularmente, por los escándalos públicos protagonizados por sus líderes.
Desde que Georgina Pérez Sandi llegó a la dirigencia estatal del Verde, los conflictos internos siempre estuvieron a la orden del día. Su proyecto político fue un rotundo fracaso y derivó en una lucha intestina con Carlos Alberto Macías Corcheñuk, un autonombrado líder político ecologista y revolucionario, creador del Movere y convertido en la pesadilla de la familia González.
Con esto, el Verde, terminó redondeando su maldición en Puebla, toda vez que se aceleró su debacle con la dirigencia y administración de Gustavo Díaz Ordaz Castañón, nieto del ex presidente, Díaz Ordaz y esposo de la actriz, Daniela Castro, quien, junto con Ernesto Guerrero Aguilar, su particular, otro dirigente y heredero del partido, acabaron con su poca credibilidad y recursos -económicos y humanos-.
Todos y cada uno de los dirigentes del Verde en Puebla, fueron removidos por orden de Jorge Emilio González Martínez, líder moral y vitalicio del partido del tucán. La causa no fue otra que el manejo discrecional y abusivo de los recursos públicos.
No le reportaron lo que gastaron, lo que invirtieron y lo que se llevaron.
Tristemente, a este partido llegó -en 2010- Juan Carlos Natale López, resultado de una negociación entre el marinismo, el zavalismo y el grupo político de Manlio Fabio Beltrones, actual coordinado del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados federal.
Caneck Vázquez Góngora, operador de don Beltrone, fue el impulsor de Natale.
Su historia es única. Inigualable.
Afortunadamente, para la poca militancia del Verde, Natale, ya está fuera de la dirigencia en Puebla, ya sólo es cosa de días. El heredero no es otro que el diputado local, Elías Abaid Kuri, tal y como se lo adelanté.
A propósito, aquí les dejo un fragmento de mi columna de hace ya varios días. La misma versión que pronostiqué a principios de año:
“Todo indica que la salida de Juan Carlos Natale de la dirigencia estatal del PVEM es un hecho. Vamos, un trámite, inminente, que está a punto de cocinarse.
Ya sólo faltan algunos detalles para que el niño verde de Puebla, aficionado a las portadas de las revistas de sociales, sobre todo, si él es el modelo, así como a la ‘política light’, ponga un pie fuera de su partido.
Y el diputado local del verde, Elías Abaid Kuri, será el gran beneficiado ante la debacle de Natale”.
En twitter: @poncharelazo
