Lo bueno y lo malo de AMLO en Puebla
Varios fueron los momentos importantes y anecdóticos -que no se vieron- durante la visita que hizo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato presidencial del Movimiento Progresista, a Puebla para encabezar su cierre de campaña.
Fueron instantes buenos y malos que valen la pena señalar.
Entre los buenos, el primero, tal vez el más importante, fue la venia de Tlaloc, el mítico Dios de la Lluvia de los aztecas, quien le permitió al Peje realizar su mitin sin contratiempo alguno, a pesar de la amenazante tormenta que había sentenciado el huracán “Carlotta”.
El cierre de campaña del romántico de la política nacional fue todo un éxito para los partidos y militantes de izquierda, quienes atascaron el Estadio de Beisbol Hermanos Serdán, con una asistencia de más de 30 mil personas, según los perredistas.
Otro dato que llamó la atención, fue la operación y movilización que ejecutó el PRD poblano a través del diputado local, Eric Cotoñeto Carmona, quien fue el encargado de organizar el acarreo de la oleada amarilla al estadio.
Sin duda, el legislador, los perredistas poblanos y AMLO fueron los ganadores del evento, toda vez que el recinto de la pelota caliente local se pintó de banderas amarillas. Sin equivocarme, más del 80 por ciento de la asistencia al estadio fue de perredistas.
Y si sumamos que el abanderado de las izquierdas viajó y llegó a Puebla con Jesús Zambrano Grijalva, líder nacional del PRD, tendríamos otro punto a favor del sol azteca, en lo que fue la última visita del Peje a tierra poblana.
Otro que, por cierto, se apareció en el cierre de campaña de AMLO, fue Porfirio Muñoz Ledo, diputado federal del PT, a quien los perredistas vieron con recelo porque aseguran que está jugando doble, es decir, que le está haciendo de chivo los tamales a su gallo.
Es más, muchos de los perredistas que estuvieron muy cerca de López Obrador tildaron de arribista y traidor al impulsor de la “nueva república” y la reforma de Estado, quien sin mayor pudor estuvo en los primeros planos del mitin en el Hermanos Serdán.
Dicen los perredistas que ni el propio AMLO confía al cien por ciento en Muñoz Ledo.
El mitin no tuvo mayor contratiempo y se llevó a cabo con un saldo blanco, de acuerdo a los reportes de las autoridades locales. El más satisfecho fue AMLO, quien estuvo acompañado, por cierto, de su esposa, la periodista, Beatriz Gutiérrez Müller, y sus dos hijos.
En ese sentido, es importante señalar que desde ayer –en las redes sociales- empezó a circular una foto de José Ramón López Beltrán, el hijo mayor del Peje, en la que aparece esquiando durante un viaje realizado a Vail, Colorado.
La imagen muestra la supuesta vida de junior y los privilegios de los que goza el primogénito del candidato de las izquierdas, lo que contrasta con el perfil político y la línea discursiva de AMLO. Se cuestiona, además, la austeridad republicana que tanto pregona su padre.
Empero, el cierre de campaña de AMLO también tuvo minutos incómodos que, como en los mítines de Enrique Peña Nieto (EPN), candidato del PRI-Verde, y Josefina Vázquez Mota (JVM), candidata del PAN, hay que destacar.
De entrada, el candidato de las izquierdas llegó a su cita una hora después de lo previsto. El evento debió haber empezado a las 18:00 horas y tuvo que retrasarse hasta las 19:00 horas.
AMLO no concedió espacio para entrevistas, escuchar peticiones y/o felicitaciones de nadie. El propio, José Juan Espinosa Torres, candidato al Senado, intentó hablar un instante con su abanderado a la presidencia y éste no dejó que ni se le acercara.
Otro punto negativo generado por las huestes de AMLO, fueron los desmanes que realizaron en los alrededores del estadio de beisbol, pues además del cochinero que dejaron, también enfrentaron a algunos vecinos inconformes que vieron bloqueadas sus cocheras con los vehículos perredistas.
A quien no le fue nada bien en el mitin perredista, fue a Mariano Hernández Reyes, delegado del PT, y encargado de operar el acarreo de su militancia al evento de AMLO. Mariano, simple y sencillamente, le quedó mal al Peje, pues no juntó ni mil personas.
En el caso del Movimiento Ciudadano, sucedió algo similar, toda vez que apenas si reunieron un par de camioncitos llenos de seguidores del presidente legítimo.
Y lo peor, tal vez, fueron las acusaciones de Amlove en contra del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, sobre su supuesto apoyo abierto a EPN. Como recurrentemente lo hace, el Peje no mostró prueba alguna de sus dichos y de aquel presunto respaldo.
Bueno, parece que le dijo el primo de un amigo.
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