Lo bueno, lo malo y lo feo del registro de Agüera
Muchos fueron los momentos por los que el registro de Enrique Agüera Ibáñez como candidato de unidad del PRI al ayuntamiento de Puebla pasará a la historia y seguirá de boca en boca entre los poblanos.
En el acto hubo instantes buenos, malos y feos.
Dulces y agrios.
El mejor -para agüeristas y priistas- para el ex rector de la BUAP, por supuesto, fue el cobijo de los miles de poblanos, quienes lo acompañaron a la entrega de su documentación en la sede municipal del PRI.
Y es que la cargada priista en Puebla se volcó a favor de Enrique Agüera, quien mostró su “punch” y que será un candidato de peso completo, de acercamiento directo con la gente.
Lo bueno
Lo bueno para Agüera fue la asistencia de sus seguidores, los cuales sumaron, según cifras de los propios organizadores, más de 30 mil personas.
Antorcha Campesina, tan sólo, aportó 10 mil personas, vecinos de colonias de la periferia de la ciudad, particularmente; el PRI estatal, 10 mil más y los agüeristas otro tanto igual.
Otro punto a favor del ahora virtual candidato priista fue la presencia de los ex aspirantes al cargo por el que próximamente empezará campaña.
Lo acompañaron, Pepe Chedraui, Víctor Manuel Giorgana Jiménez, Óscar Aguilar González, Víctor Gabriel Chedraui, diputados locales, federales, líderes de las organizaciones priistas, líderes sindicales, de agrupaciones ciudadanas, entre muchos otros personajes.
La foto de la unidad priista se dio sin problema alguno.
Agüera cuidó mucho el discurso que ofreció en su primer acto público, como virtual candidato.
En ese sentido, vale la pena señalar que hubo muchos comentarios entre los presentes sobre la arenga del ex rector de la BUAP: Que si le había faltado contenido, que si tuvo que cortarlo y gritarlo en pausas.
Lo cierto es que Agüera evitó abrir su abanico de propuestas para no tener denuncias en su contra por un posible acto anticipado de campaña.
Fue muy cuidadoso en sus expresiones y precavido en sus palabras por la Ley Electoral.
Prefirió guardar su metralla para la apertura de su campaña, para un momento más tranquilo en cuanto a los tiempos que la ley marca.
Agüera, despertó al priismo poblano y lo impulsó a levantarse.
Las calles aledañas a la sede municipal priista fueron cubiertas por la oleada agüerista.
Lo malo
Lo malo del registro de Enrique Agüera fue, sin duda, el trago amargo por el que pasaron reporteros y fotógrafos al momento de ingresar al evento, toda vez que un grupo de guaruras contratados por el PRI trataron de impedir que desarrollaran sus trabajos.
Los gendarmes vestidos de civiles agredieron a fotógrafos y reporteros, quienes lo único que pidieron fue ingresar al acto para cubrir el registro de Agüera.
Los empujones y manotazos no se hicieron esperar.
Al final, todo terminó de la mejor forma y los hechos quedaron en el anecdotario.
Ya en la sala de prensa, los reporteros y gráficos fueron atendidos por el equipo agüerista, como lo merecían.
Lo feo
Lo feo del evento priista, por enésima ocasión, fue la actitud, la postura, la decisión, del diputado federal, Enrique Dóger Guerrero, quien se dice priista aunque parece más un político de la oposición.
Dóger, dicen los propios priistas, se las volvió a hacer.
Empero, insisto, con la única diferencia que esta vez sus agravios están dirigidos al presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), quien palomeó la candidatura de Enrique Agüera; al CEN del partido que le ha dado todo como político; a Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación federal; a César Camacho Quiroz, dirigente nacional; a Ivonne Ortega Pacheco, secretaria General, y a todos los priistas poblanos.
Hay que subrayar que para Dóger todo está mal si las cosas no le favorecen.
Nada le sale al PRI si él no es el centro de atención, el candidato, el aspirante, el funcionario, el líder y/o el mesías.
En 2010 fue Zavala y Marín; hoy, en 2013, es Agüera y EPN.
¿Hasta cuándo van a aguantar los berrinches de Dóger en el PRI?
¿Los va a tolerar EPN?
Más claro, ni el agua: Dóger no va con EPN, ni con el PRI, ni mucho menos con EAI en la próxima elección.
Y es que en el mundo político de Enrique Dóger primero es él, después él y al último, él.
En fin, no quiero ver qué pasaría si al PRI se le ocurriera organizar unos quince años.
¿Adivinen quién querría ser Dóger?
En twitter: @poncharelazo
