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Listos para la guerra

Los equipos de campaña de los candidatos que compiten por el ayuntamiento de Puebla, Enrique Agüera Ibáñez y José Antonio Gali Fayad, por las coaliciones 5 de Mayo y Puebla Unida, respectivamente, ya velan armas para el día clave de la elección.

Tanto, agüeristas, como galistas, tienen la mira puesta en las urnas y en los potenciales votantes indecisos, quienes son los que inclinarán la balanza el próximo 7 de julio.

Las bodegas de uno de los equipos están atiborradas de cuanto artículo de línea blanca, casero, promocional y de fácil adquisición ha podido guardar para operar el día de la elección e intentar llevar al triunfo a su candidato.

Rojos, verdes, azules y amarillos, por igual, ya afinan la estrategia para chocar, si es necesario, con el ejército que el PRI nacional moverá el día de la jornada electoral para tratar de arrebatar la elección.

La desesperación, el nervio y la impotencia abrazan a ambos equipos de campaña.

Ni los asesores de cada uno de los grupos, ni los propios candidatos, esperaban una contienda tan cerrada, tan competida y luchada.

Todo mundo creía que Enrique Agüera caería al primer golpe.

Se pronosticó, incluso, al interior del gobierno local, que el ex rector de la BUAP se iba a replegar al primer manotazo y al primer bombazo que se lanzara sobre su presunto patrimonio millonario y no fue así.

El complot falló.

Tal y como lo calculó, Agüera, su equipo de trabajo ha sabido sortear solo las graves adversidades que se le han ido presentado a la lo largo de la campaña.

Cualquier otro candidato o personaje ya se habría doblegado ante los constantes ataques.

Estoy convencido que el futuro político de Agüera se va a jugar el día de la elección.

Y es que sí, Gali, tiene grandes ventajas para ganar. Una de ellas es, precisamente, la popularidad que lo caracterizó y que se creó durante su paso por el gobierno del estado.

Su carácter explosivo, tal vez, sea su único problema.

Sin embargo, también tiene con qué competir y ganar.

La estructura, aparentemente, más grande está de su lado; falta ver si la ciudadanía le otorga su apoyo.

Y es que si Agüera gana la elección habría destrozado todos los pronósticos en su contra.

Se convertirá en automático, de ser así, en el próximo candidato a la gubernatura del estado por el PRI y su aliado, el Partido Verde.

Habría derrocado a la poderosa alianza que sacó al PRI de Casa Puebla y tendría la oportunidad de aspirar a ser uno de los consentidos del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Empero, en caso de perder, el futuro de Agüera será incierto y muy complicado.

En cambio, si Gali gana, la fortaleza política del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, sería total y redonda.

La perpetuidad de su mandato se daría sin problema, en Puebla.

Tendría un importante aliado en la capital poblana para impulsar su proyecto rumbo a la elección presidencial de 2018.

Por supuesto que Tony Gali sería su gallo para sucederlo en el cargo.

Lo cierto es que ni el frustrado debate de Actívate X Puebla, ni la guerra de encuestas le servirán ni a Agüera, ni a Gali para tomar la ansiada delantera que los haga ganar.

La recta final y los cierres de campañas se acercan.

Muy pronto se verá quién de los dos es el favorito de los poblanos.

Hagan sus apuestas.

En twitter: @poncharelazo