Legislaturas van, legislaturas vienen; en Puebla pan con lo mismo
Bien dicen, a cada capillita le llega su fiestecita.
Y este refrán aplica muy bien ahora que el Congreso del Estado de Puebla está por renovarse en sus 41 curules, las cuales integran el Poder Legislativo ahora con una bancada mayoritaria representada por Morena.
Porque no hay Legislatura poblana que se haya salvado de los bochornosos escándalos, de los penosos episodios y de las acciones que más que mostrar educación y buenas acciones por parte de sus legisladores ha sido todo lo contrario.
Y ni la saliente ni la entrante -LIX y LX- son la excepción.
La Legislatura saliente, la que aún encabeza Carlos Martínez Amador, se caracterizó por integrar un grupo parlamentario en general gris, triste y levanta dedos.
Los diputados que se van estuvieron a las órdenes del morenovallismo, cosa que tampoco es una novedad o una sorpresa porque siempre ha sido así en el Congreso, los 41 diputados siempre han privilegiado sus intereses y los del ejecutivo por encima de los ciudadanos.
¿O a poco a alguien le dice algo el nombre de Cupertino Alejo Domínguez, diputado del Panal; o el de Manuel Pozos Cruz, de Movimiento Ciudadano?
¿Alguien conoce a Francisco Javier Jiménez Huerta, diputado del PRI?
¿Qué habrá hecho por Puebla José Pedro Antolín Flores Valerio, diputado del PAN?
Hoy por hoy que la época electoral quedó atrás y ya no hay nada que pedirle a los poblanos entonces los diputados locales, los que ya se van, de pronto se olvidaron de la clase trabajadora, de sus promesas, del futuro de Puebla y hasta de su bienestar.
¿Dónde carajo están los Pepe Chedraui, los Juan Carlos Natale, los Sergio Moreno Valle, entre otros que estaban muuuuy preocupados por los poblanos en la pasada elección?
Empero, esta legislatura que se va no es la única escandalosa, ni gris, ni desvergonzada.
¿Qué me dicen de la LV Legislatura, por ejemplo, esa que encabezó el priista Víctor Manuel Giorgana Jiménez en la época Melquiades-Marín?
¿A poco ya se les olvidó cómo la mayoría del PRI compraba consciencias?
Por cierto que esa Legislatura fue de las últimas que al menos era escandalosa pero pensaba y actuaba.
Y es que en aquel Congreso estuvieron como legisladores personajes de la talla de Alejandro Armenta Mier, actual senador de Morena pero entonces priista-marinista de hueso colorado.
El polémico abogado priista Carlos Meza Viveros quien también fue diputado en ese entonces, lo mismo que el panista Ángel Alonso Díaz Caneja y el borrachín escandaloso diputado del Verde Gustavo Díaz Ordaz Castañón.
Aunque la LVI Legislatura también tuvo sus penosos incidentes y momentos de locura.
Aquel Congreso lo encabezó Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), aún como diputado priista, por acuerdos con el entonces gobernador Mario Marín Torres; posteriormente vino el rompimiento entre ambos y el ex mandatario dejo el Congreso para irse con el PAN y convertirse en legislador federal y después gobernador.
Sin embargo, desde ese momento el Congreso estaba abandonado en su patio trasero. Nuca se pensó en rehabilitar y remozar la parte de atrás del edificio que alberga el Poder Legislativo.
¿De qué se espantan hoy los diputados si ellos pasaron por allí y nunca dijeron nada?
En aquel entonces, luego de la salida de RMV, el Congreso fue controlado en su totalidad por el marinismo, vía el diputado priista Pericles Olivares Flores, hoy gestor del morenovallismo.
Por cierto, allí en esa Legislatura estuvo el perredista y hoy pro morenista Rodolfo Huerta Espinosa, así como “el terror delos reporteros”, el hoy morenista, antes priista y nueva aliancista, Héctor Alonso Granados.
Otros diputados de aquellos tiempos fueron el panista Rafael Micalco Méndez, la ahora senadora de Morena, la ex priista Nancy de la Sierra Arámburo, así como el panista Víctor León Castañeda, el ex de Convergencia, hoy petista y pro morenista José Juan Espinosa Torres, además de la aguerrida Norma Sánchez Valencia y el ex priista Fernando Morales Martínez.
Uno de los escándalos más sonados de esa legislatura fue la compra de consciencias del marinismo para hacer de los 41 diputados unos levanta dedos, a excepción de RMV, quien se fue al Senado y luego se hizo gobernador del estado.
En la LVII Legislatura también hubo escándalos monumentales, cañonazos de 50, 100 y hasta de 500 mil pesos.
Y el Congreso y su estacionamiento siguieron igual.
En aquel Poder Legislativo el presidente fue el priista José Othón Bailleres Carriles, quien estuvo como compañero de curul de personajes como el nuevo edil electo de Morena, Luis Alberto Arriaga Lila, y de Pablo Fernández del Campo, otro priista mochilón.
Rocío García Olmedo, quien hoy es nuevamente diputada local, también formó parte de aquella Legislatura, la cual se caracterizó por estar bajo el yugo del marinismo, a pesar de que los diputados del PAN eran Eduardo Rivera Pérez, Leonor Popócatl Gutiérrez, el hoy regidor Enrique Guevara Montiel, entre algunos otros.
En la LVII Legislatura estuvieron el hoy perredista Carlos Martínez Amador, en su carácter de priista, así como el aún regidor del Cabildo poblano, Pepe Momoxpan.
Y así han pasado legislaturas, tras legislaturas y siempre en el Congreso del Estado se ha consumado una negociación no en beneficio de los intereses ciudadanos sino de los del gobernador en turno.
Ya veremos si la próxima y nueva Legislatura, encabezada por Morena, cambia verdaderamente la historia de Puebla como tanto presume.
En lo personal, me parce que la mentada “4ta transformación” es pan con lo mismo porque al Congreso llegaron muchos que sólo se disfrazaron con piel de oveja.
Ya veremos y diremos.
En twitter: @poncharelazo
