Legislación necesaria…
La política mexicana siempre se ha caracterizado por cierto grado de sometimiento ciudadano. Es, hasta los últimos tiempos, cuando la activa vida política ha dado paso a la democratización y, en especial, a que las personas sepan que tienen derecho a levantar la voz y exigir lo que por ley les corresponde.
Hago este breve preámbulo, debido a que en días pasados el diputado local del PRI, Lauro Sánchez López, presentó la iniciativa de Ley de Protección de Datos Personales ante el pleno del Congreso del Estado, la cual va de la mano con la recientemente aprobada Ley de Acceso a la Información.
En términos jurídicos o legales, tal vez no diga mucho a la gente; sin embargo, el tema es por demás interesante y abre toda una gama de posibilidades de seguridad para los ciudadanos comunes y corrientes, quienes a diario acuden a dependencias, instituciones, negocios u otros organismos para realizar todo tipo de trámites.
Esto, por supuesto, obliga a la ciudadanía a proporcionar información privada y/o personal. Últimamente, una actividad muy peligrosa por aquello de la grave inseguridad.
En ese sentido, de manera inicial, tenemos que delimitar qué se entiende como dato personal, pues esa información puede ir desde nuestro ADN, la huella digital, características físicas, origen étnico, salud física y hasta nuestros números telefónicos, correo electrónico o domicilio.
La información y los datos, desde luego, resultan irrenunciables, intransferibles e indelegables. De ahí la importancia de su protección.
Otro hecho que llama poderosamente la atención en la iniciativa de Lauro Sánchez, va en el sentido de la temporalidad para dicha información. En otras palabras, esto significa que si cualquiera de nosotros contrata un servicio para el cual nos es requerida información personal, como teléfono, dirección, ingresos mensuales y demás, una vez que concluya el lapso contratado, la entidad está obligada a demostrar que ha destruido nuestra información y que su utilidad ha fenecido.
La propuesta priista, expone sanciones para quienes hagan uso indebido de la información. Las multas van desde una amonestación privada o pública, hasta una sanción económica, inhabilitación del funcionario e, incluso, la cárcel.
De esta forma, los ciudadanos tendrán la certeza de que realmente se está avanzando en los temas que hasta hace algunos años pasaban desapercibidos.
Y es que no es menor el tema de los datos personales, toda vez que en la vida cotidiana es un hecho que empresas de telefonía celular, instituciones bancarias, dependencias y otros organismos tienen en sus manos información personal de todos los mexicanos.
Lamentablemente, en malas manos esos datos implican una serie de riesgos, como el hecho de que un extraño sepa su salario mensual, su número de propiedades, el nombre de los integrantes de su familia, la dirección y más. De ahí la importancia de trabajar en el tema.
Los poblanos tenemos la urgencia de tomar conciencia que podemos defender nuestros derechos y nuestra información personal para no ser presa fácil de la delincuencia, hoy lamentablemente a la orden del día.
La iniciativa de Ley de Protección de Datos Personales es una herramienta para ello y resulta justo también reconocer cuando los diputados se ponen las pilas y trabajan por quienes les pagamos.
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Otras Posdatas:
* En boca cerrada…
Y ya que estamos metidos en temas legislativos, quien reviró de inmediato el intento de ataque del diputado del Panal, Guillermo Aréchiga Santamaría, quien denunció a varios ediles de desviar recursos a favor de candidatos del PRI, fue Ernesto Leyva, el diputado de Acatlán de Osorio.
Y es que el legislador, de manera inmediata, retó al ex presidente de la Gran Comisión del Poder Legislativo a probar su dicho o, de plano, a guardar silencio sobre el tema.
Le advirtió, incluso, que si tanto le preocupan las cuentas públicas, entonces que vaya preparando la suya de cuando estuvo al frente del Congreso, pues, se dice, se avecina una auditoría a su gestión.
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