Las Redes en el 2018
Ya se ha dicho, con sobrada razón, que la jornada electoral del 2018 marcará un hito en la vida nacional.
Será, entre otras cosas, la más grande de la historia al tratarse de una elección concurrente, en la que se elegirán 3 mil 416 cargos, incluyendo la Presidencia de la República, senadurías y diputaciones federales, además que en 30 entidades federativas habrá elecciones locales, entre ellas Puebla, donde se votará para renovar la gubernatura, el Congreso y los 217 ayuntamientos, con un total de 259 cargos.
Se trata, en efecto de una elección inédita en la que habrá muchos “primera vez”, por ejemplo, en la aplicación de la equidad de género para la postulación de candidatos, el uso de la casilla única, la facilidad para incentivar el voto desde el extranjero y, ni se diga, el concurso de un copioso listado de candidatos independientes, para cuyo registro se utilizarán recursos de muy alta tecnología.
Tan sólo para la Presidencia de la República, el Instituto Nacional Electoral avaló el registro de 48 personas aspirantes independientes, los que tienen hasta el 12 de febrero para recabar 866 mil 593 firmas cada uno, lo que significa que entre todos deben convencer a 41.5 millones de mexicanos para que les den su apoyo, situación nunca antes vista.
Entre tantos rasgos distintivos, hay todavía uno más cuya importancia no puede desdeñarse, y es el que se refiere al rol que jugarán las redes sociales durante el proceso electoral.
Al respecto es relevante destacar que de acuerdo a estudios recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), casi 65.5 millones de mexicanos son usuarios frecuentes de la red y están conectados principalmente en Facebook, Twitter e Instagram.
En ese contexto, expertos en el tema y estrategas digitales de partidos políticos han coincidido en que las redes sociales serán clave en los comicios del próximo año, y advierten sobre la segura prevalencia de ataques continuos y de la emisión de noticias falsas.
A su juicio, candidatos y partidos políticos se enfrascarán en una verdadera guerra sucia y las arenas de disputa serán, como nunca antes, las plataformas digitales.
Medir el verdadero impacto de esa contienda no es cosa fácil, pero según Sergio José Gutiérrez, ganador del premio de la Academia de Artes Políticas de Washington como el mejor consultor digital político y quien fue estratega digital del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, 2018 será un año de “muchísima guerra y contraste”, si bien no tiene claro cuál será el alcance de la desinformación que ello conlleva.
“Casi el 60 por ciento de los ciudadanos que votan son persuadidos de alguna manera por los mensajes que reciben a través de las redes”, por lo que habrá que tener cuidado con los contenidos de los mensajes partidistas, sobre todo aquellos que buscan la descalificación de los contrarios.
Guillermo Rentería, publicista de la campaña que llevó a Jaime Rodríguez Calderón El Bronco a la gubernatura de Nuevo León, cree sin embargo que si bien “internet no gana las elecciones”, su importancia sí es definitiva.
Define a las redes como “un océano” donde es difícil distinguir entre verdades y mentiras, y sin bien las versiones automatizadas, conocidas como “bots” no tienen mucho impacto, las noticias falsas sí son un factor de persuasión, como ocurrió en la última elección presidencial de los Estados Unidos.
Estamos lejos de que las redes sociales tengan una influencia absoluta en la decisión de los electores, como ya ocurre con nuestros vecinos desde que Barack Obama ganó en 2009, pero sin duda para allá apuntamos.
La pregunta es si estamos preparados para ser receptores de misiles digitales y para jerarquizar tantos mensajes en una escala de valores que verdaderamente puedan contribuir a que podamos ejercer un voto razonado y, sobre todo, bien informado.
AL OÍDO
El Congreso del Estado deberá resolver este mismo fin de semana sobre las iniciativas y reformas a Ley de Transporte del Estado de Puebla que remitió el Ejecutivo del Estado Antonio Gali, cuya esencia es garantizar mayor seguridad e integridad de los usuarios del servicio público de transporte de pasajeros, en su modalidad de “servicio ejecutivo”, como Uber y Cabify.
Ante los lamentables sucesos ocurridos en días recientes, las nuevas disposiciones endurecerán los mecanismos de contratación y control de los choferes, medida que debería ser aplicada por igual a otros prestadores de servicios similares, porque es un hecho que los taxistas tradicionales también tienen su historia, por más que el líder cetemista Leobardo Soto los defienda.
