Las mentiras de Alejandro Armenta
Ataviado con el disfraz de un político progresista, socialista, demócrata y salvador de las causas nobles, el diputado federal Alejandro Armenta Mier, ya no halla la forma de cómo hacerse de la candidatura al gobierno de Puebla por su partido, Morena.
Y es que ya juró a sus colaboradores que nadie le va a ganar la oportunidad de disputar -en 2018- el gobierno de Puebla.
Ni el mismísimo senador Luis Migue Barbosa Huerta, ha dicho, le va a arrebatar la posibilidad de ser el nuevo mandamás en el estado.
Porque Armenta está creído que por haber huido del PRI para refugiarse en Morena hoy todo mundo debe creerle el cuento de qué está preocupado por el bienestar de todos los poblanos y el resto de los mexicanos.
Político y ex priista tenía que ser.
Porque a Armenta sus actos, su pasado y su larga cola de dinosaurio lo traicionan.
Todo mundo sabe que él es un marinista disfrazado de un redentor político.
Cosa más falsa que un billete de cien mil pesos.
Armenta, como dijera el ex edil capitalino de Puebla Luis Paredes Moctezuma, “nos quiere espantar con el petate del muerto”.
Quien no lo conozca que lo compre.
Sólo basta observarlo, seguirlo y marcarlo personalmente para saber quién es.
Me pregunto, por ejemplo, ¿qué hizo Armenta cuando su amo y creador político, Mario Marín Torres, “el gober precioso”, persiguió y encarceló a la periodista y escritora Lydia Cacho?
¿Fue a gritar a la cámara de diputados -local o federal- que su jefe era un desgraciado, un traidor de la patria y un represor?
¿Acusó al PRI de tener un gobernador tirano?
¿Se preocupó acaso de la integridad de Lydia Cacho?
¿Hizo huelga de hambre por su encarcelamiento?
¿Convocó a una insurrección contra los partidos, los políticos y todo aquel que hoy es presa de sus ocurrencias?
¿Dónde estaba el “Alejandro Armenta justo” que hoy nos quiere vender?
¿Alguien le cree todo lo que dice?
Basta con escuchar y ver su participación pasada en la comparecencia del secretario de Hacienda, José Antonio Mead Kuribreña, en la Cámara de Diputados federal, para reír y darse cuenta del show montado en Morena por Armenta.
Armenta, por cierto, fue quien perdió la elección del 2010 en Puebla, como dirigente estatal del PRI, ante Rafael Moreno Valle Rosas.
Él fue quien entregó parte del gobierno y de Puebla al morenovallismo.
Es increíble que de ponto haya despertado y descubierto que con el PRI, el PAN y con cualquier otro partido, a excepción de Morena, el país camina directo a un despeñadero.
Armenta, es evidente, utiliza la mentira y la retórica, esa que tanto critica, para tratar de salirse con la suya.
La desgracia y los pobres de Puebla no son sólo responsabilidad de los gobernadores pasados sino también de sus colaboradores como Armenta.
Las actuaciones y valentonadas de Armenta ya dan risa.
Tan sólo ayer tuvo la puntada de organizar sendas conferencias de prensa disque para mostrar el punch y el músculo que asegura está provocando su posible candidatura al gobierno.
Por una parte, le ordenó a un grupúsculo de disque representante de migrantes poblanos -de Los Ángeles California- disfrazar un pronunciamiento de apoyo deportivo en un acto proselitista para su beneficio.
El ridículo acto terminó por enfadar a los reporteros que dieron cobertura al evento simple y sencillamente porque los declarantes no sabían absolutamente nada de migrantes pero sí todo sobre la vida y obra política de Armenta.
Por otra parte, negoció con la pipitilla del Partido Encuentro Social (PES) para que se pronunciaran por él a fin de que se convierta en el gallo de Morena y le dieran “miles y millones de votos”.
Por cierto, el verdadero PES dará hoy respuesta puntual a las locuras del diputado.
Empero, las ocurrencias de Armenta no tienen límite.
Ha sido capaz de patrocinar y pagar espacio en medios de comunicación para que sus subordinados también le sirvan de paleros.
Ese es Alejandro Armenta, genio y figura.
Lo que debería explicar el legislador -no a los medios- en lugar de andar armando shows cómicos, mágicos y musicales, es por qué caramba si es tan trabajador y preocupado por Puebla es tan burro a la hora de las evaluaciones que se le hacen como legislador.
Vergüenza debería darle haber obtenido apenas 4 puntos de 100 posibles en la evaluación realizada por la organización Borde Político, la cual midió el rendimiento de los 22 diputados federales poblanos.
Porque hasta la antorchista Hersilia Córdova Morán lo superó en calificación.
Y lo peor, se reveló que Armenta es quien registra el puntaje más bajo de la cámara, junto con la priista Cristina Sánchez Coronel del PRI.
El diputado de Morena obtuvo un vergonzoso punto en trabajo legislativo, cero en rol y 12 en extra.
Alguien, por piedad, que le recomiende clases de regularización legislativa.
En twitter: @poncharelazo
