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Las elecciones, Puebla, el PRI y EPN

Más allá del resultado arrojado por los comicios celebrados en Puebla (Cuapiaxtla de Madero y Acajete), en Nayarit y en Coahuila, el ambiente en el que se desarrollaron estos procesos dan muestra clara de las prioridades políticas y partidistas del PRI nacional y del presidente, Enrique Peña Nieto (EPN).

En ese sentido, habrá que decir que Puebla sigue siendo un estado poco importante, políticamente hablando, para el mandatario nacional y su partido.

Mientras en Nayarit y en Coahuila el PRI desplegó todo un operativo y un batallón para garantizar el triunfo en diputaciones y alcaldías, en Puebla los nada confiables “líderes” priistas fueron los encargados de vigilar las votaciones para designar a dos nuevos alcaldes.

El PRI nacional volvió a dejar solos a sus candidatos y militantes en aquellas regiones poblanas donde la alianza Puebla Unida pareció más preocupada y pendiente de lograr el triunfo para sus abanderados e intereses.

Al PRI, a su familia, se le vio poco interesado en la elección.

Diputados locales, federales, delegados y militantes priistas “reconocidos” permanecieron callados ante acusaciones e irregularidades de todo tipo registradas en torno a las elecciones de Cuapiaxtla y Acajete.

Ni en redes sociales, el PRI y sus funcionarios, pusieron la mínima atención.

Al único que se le vio activo en la jornada electoral fue al diputado federal priista, Enrique Dóger Guerrero, quien por sus aspiraciones a la minigubernatura tuvo la necesidad de recorrer los centros de votación que fueron colocados en ambos municipios.

Sin embargo, la soledad política del PRI en Puebla se volvió a hacer presente para desgracia de sus intereses.

Aún no logro entender cómo es que los dirigentes nacionales priistas declararon y prometieron que cuidarían, vigilarían la elección y harían todo lo posible para que sus abanderados de los dos municipios poblanos ganaran sin problema cuando hacen todo lo contrario.

Sólo hay una explicación que pone en claro la mala racha política-electoral priista en Puebla, y es que a EPN no le interesa el estado.

Por supuesto, también, existen varias hipótesis al respecto.

La primera, la más fuerte, es que Peña Nieto le debe algunos favores al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, con quien mantiene una relación de respeto que ha concedido más beneficios que respuestas negativas al estado en todos sentidos, por lo que está impedido a competir y/o a contradecir sus decisiones.

¿O cómo explicar que en Puebla la clase política que controla el estado sea cien por ciento morenovallista, apoyada por el PRI, ya ni siquiera panista?

Claro que la capacidad de operación política del gobernador es mucha en comparación con los políticos priistas que por poco y se extinguen en la localidad. Empero, eso no le quita ni al PRI ni al presidente tratar de nivelar o equilibrar de laguna forma la balanza pensando en los comicios federales del 2015.

Mucho se ha criticado la pasividad del gobierno federal ante quejas, manifestaciones, acusaciones y toda clase de acciones gubernamentales en el estado, las cuales han sido ignoradas por completo por la federación.

Sin embargo, el PRI sigue siendo el mismo que sufrió aquella bestial derrota electoral que le propinó el morenovallismo y que, además, le arrebató el estado en el 2010.

Los Judas priistas siguen haciendo su chamba y debilitando la fuerza política que algún día tuvo el partido de sus amores.

Cómo andará el PRI en Puebla que sus delegados, como el tal Juan de Dios Bravo (de Liconsa), por ejemplo, está más interesado y preocupado en que la banda de Rock “Valentinos” gane un concurso musical denominado “Camino a Abbey Road” que en que su partido se levante de su letargo.

Y allí están sus redes sociales para comprobarlo.

Trágicamente para los priistas de hueso colorado, en Puebla no son tratados como en otros estados o como a otros de sus correligionarios, donde sí se ganan elecciones a costa de lo que sea.

Lamentablemente para los equilibrios y la democracia en Puebla el PRI simple y sencillamente no existe.

Insisto, sus delegados y diputados (locales y federales) se venden como Judas por unas cuantas monedas y no se ve camino.

Sólo dos últimas preguntas:

¿En Nayarit y Coahuila el PRI ganó todo, y en Puebla?

¿En Puebla, hasta cuándo?

En Twitter: @poncharelazo