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Posdata

Las amenazas de Estefan y cosas peores

Quién sabe si sea verdad o sea mentira, el caso es que ayer el nuevo dirigente estatal del PRI, el diputado federal Jorge Estefan Chidiac, soltó metralla y advirtió que no va a propiciar la guerra sucia en la elección para la mini y que su convicción priista está por encima de sus intereses familiares.

Muy claro, por supuesto, el mensaje de Estefan al candidato aliancista, su concuño, Tony Gali.

Eso sí, dicen que “del dicho al hecho hay mucho trecho”, así que ya se verá cómo actúa el nuevo dirigente priista en la guerra que está por madurar.

Lo cierto es que su llegada a la presidencia tricolor de la localidad desde luego que viene a darle aire puro a su candidata a la mini, la senadora con licencia Blanca Alcalá Ruiz (BAR), quien como ya lo dije antes necesitaba depurar su partido y su lista de operadores para tratar de ganar la próxima elección.

Afortunadamente, para su causa, ya lo hizo.

Empero, insisto, habrá que ver ahora qué papel juega Jorge Estefan, quien cuenta con toda su confianza y quien, además, siempre le ha brindado el apoyo necesario para mantener su carrera política muy derechita.

Se dice que con la llegada de Estefan a la dirigencia del PRI, BAR ya se siente más segura, pues limpió la casa y al parecer viene a barrerla de los traidores.

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Los marines no se fueron

Como lo confirmé en la edición pasada de Posdata, el marinismo emprendió una estrategia fallida, inútil y vana para tratar de limpiar el camino que manchó con su presencia a la candidata priista BAR.

Intentó filtrar a los medios de comunicación un supuesto mensaje a la militancia de Ramón Fernández, el particular del góber precioso, Mario Marín Torres, para hacer creer que dejarían sola a la abanderada priista y no participarían en la elección que se avecina.

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Sin embargo, ayer la presencia de Ramón Fernández en la toma de protesta de Jorge Estefan Chidiac y Rocío García Olmedo como presidente y secretaria general del Comité Estatal del PRI, respectivamente, despejó todas las dudas.

Ni se fueron, ni se irán los marinistas; ni mucho menos el mensaje que se filtró era real.

Los marinistas, como ayer lo aseguré en este mismo espacio, siguen más puestos con BAR que nunca.

Siguen operando, buscando el voto, moviéndose, tratando de resucitar de las cenizas.

Como lo dije antes, Mario Marín vio en la elección a la mini su oportunidad de oro de volver a la escena política, gane o pierda BAR.

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El único detalle que olvidó, junto con sus huestes, es que la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro nunca olvidará su abusiva cobardía de encarcelarla injustamente por órdenes de Kamel Nacif, el rey de la mezclilla.

Así que entre el marinismo y BAR ya se vio de qué lado masca la iguana.

Por cierto, a propósito de reptiles, si yo fuera Estefan pensaría dos veces confiar en los priistas traidores que, aunque no tan cerca, aún siguen rodeando y merodeando a Blanca.

Ayer, algunos de estos estuvieron presentes en el evento priista en el que ungieron a Jorge Estefan y Rocío García como los nuevos líderes del PRI.

Tan cínicos son que hasta tuitearon y festejaron la unción de Estefan.

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Peligro en el PAN

Si el actual Comité Directivo Estatal del PAN, encabezado por el gris Jesús Giles Carmona, no le baja el volumen a la cacería de brujas y absurda grilla en contra del viejo PAN y de su antecesor, Rafael Micalco Méndez, corre el riesgo de perjudicar la imagen de Tony Gali.

Y es que el candidato aliancista, logró lo que pocos políticos poblanos que aspiran a un cargo público no habían podido, salir bien librado y con saldo blanco en su primera etapa de proselitismo.

Sin embargo, el novato mandamás del PAN parece que quisiera meter en problemas a su gallo a la minigubernatura de Puebla, pues se enganchó al contraataque de Micalco y esto le puede traer consecuencias a su abanderado.

Lo que hay que subrayar, es que por la falta de oficio político Jesús Giles intentó amedrentar y amenazar al ex líder panista en Puebla, quien lo único que hizo fue defenderse de los ataques.

La ridícula carta enviada por Giles a la militancia panista de Puebla en la que ordena que no hagan caso de chismes ni ataques a su presidencia, misma que se reveló en este espacio, fue un grave error que puede costarle muy caro.

Así que lo que debería hacer el dirigente panista de Puebla en la próxima campaña de Tony Gali es quedarse callado para evitar que su partido tenga a un chivo en cristalería.

Dice el dicho: “mucho ayuda el que no estorba”.

En Twitter: @poncharelazo