Lalo Rivera, momento y oportunidad
Hace unos días incluso trascendió que su perfil era considerado por el CEN para participar en el proceso
En los últimos días, el panista Eduardo Rivera Pérez andaba muy activo en redes sociales, con videos hablando de “lo que hizo por Puebla durante su administración” y, entonces, “le cayó la voladora”, o lo que es lo mismo, el Tribunal de Justicia Administrativa.
El tribunal decidió inhabilitarlo por 15 años e imponerle una multa de 15 millones de pesos.
Rivera salió de inmediato a decir que la sentencia no es definitiva, que va a impugnar. No dejó pasar la oportunidad de acusar también una persecución política ante el inicio del proceso electoral.
Aquí hay que acotar que no ha dicho que esté interesado en la contienda ni aparece entre los inscritos por la candidatura a la alcaldía de Puebla.
Pero hay que decir que, dado su perfil, él no necesita anotarse a nada. Hace unos días incluso trascendió que su perfil era considerado por el CEN para participar en el proceso.
El contexto para hablar de una “persecución política” es que eso ya le pasó hace unos años.
En 2017, el Congreso lo inhabilitó 12 años y le impuso una multa de 25.5 millones por la cuenta pública 2013, de cuando fue alcalde. Entonces también habló de persecución política, y señaló a Rafael Moreno Valle, gobernador de su propio partido. Aquella sanción no le impidió volver a la alcaldía de Puebla en 2021.
Pero lo más importante fue que le abrió las puertas del morenovallismo para negociar ser candidato a la alcaldía, aunque perdió.
El caso es que le abrió la puerta a una negociación y eso podría pasarle otra vez.
En estos momentos a nadie le conviene más la inhabilitación de Eduardo Rivera que al dirigente Mario Riestra y su grupo.
Aunque hasta en el CEN han intentado reconciliarlos, esto ha sido imposible.
Ahora, luego de la noticia, el propio Alejandro Armenta ha por supuesto descartado una persecución y anunciado que tendrá una audiencia con Rivera.
Yo solo les digo… momento-oportunidad.