La traición de Marcelo García al PAN, y el punch de Guillermo Pacheco
En el PAN poblano los demonios andan sueltos.
Ya hay una rebelión en contra de la dirigencia nacional y estatal que encabezan Marko Cortés Mendoza y Genoveva Huerta Villegas, respectivamente.
Y la encabeza Marcelo García Almaguer, diputado local y unos de los amigos y colaboradores más cercanos del fallecido senador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV).
Quién iba a pensarlo.
Nadie hubiera imaginado que sería Marcelo García quien terminará de cavar la tumba del proyecto político de su ex jefe y amigo.
Porque Marcelo no sólo contribuyó a la desgracia panista sino también le dio el tiro de gracia a lo que quedaba del morenovallismo.
Hoy se antoja difícil que el PAN se levante y se reponga.
Sobre todo porque las traiciones están a la orden del día.
Ya se fue Eukid Castañón Herrera, el disque hombre fuerte del morenovallismo, según para dedicarse a sus asuntos personales.
El PAN parece un barco que se hunde.
Y sus “hombres fuertes” no son más que aquella fauna nociva que siempre sale corriendo cuando todo está perdido.
¿Quién podría rescatar o reagrupar a lo que queda del morenovallismo?
Ya se vio que a Marko Cortés le cuesta trabajo.
Porque los panistas poblanos están sumidos en la desolación, la división; están enfrentados y transitan por una guerra interna que ya derivo en lo peor, en un gran vacío de poder.
Bien dice el dicho y en el PAN se cumplió: Los carniceros de hoy serán las reses de mañana.
La bancada panista en el Congreso local se vendió y en eso coincide la mayoría de los liderazgos del albiazul en Puebla.
Esto, desde luego, debe servir de acicate para las dirigencias nacional y local panistas.
Puede ser incluso un momento para poder sumarse todos en un mismo proyecto.
Ya se vio quienes fueron los primeros en correr y abandonar el barco
¿Qué pensaría y diría Rafael Moreno Valle si viviera de Marcelo y sus compañeros diputados?
Tal vez nada, porque Marcelo ya no traía ni su amistad, ni su apoyo, ni nada.
Por algo ni Tony Gali confía en él.
Dicen que a Marcelo nunca le gustó que lo hayan marginado de la campaña de Martha Erika.
Un buen día le notificaron, de parte de RMV, que ya con su diputación plurinominal tenía para estar tranquilo, que ya se estuviera quieto.
Y así fue.
Aunque en los meses previos a la muerte de RMV y su esposa Marcelo García tomó un cierto aliento debido a su defensa por la gobernador en el plano mediático.
Eso aliviano un poco la pena de haberse convertido en un simple panista más que no contaba con el apoyo total del padre del morenovallismo.
Sin embargo, a raíz de la partida de Eukid Castañón a Quintana Roo trascendió que Marcelo García haría lo mismo, aunque ahora todo parece indicar que al final no se dará ese escenario por una simple y sencilla razón: ya negoció impunidad.
Porque la actuación de los diputados locales panistas parece más la estrategia de Marcelo para lograr perdón por parte del grupo que ahora controla el estado.
Desobedeció las órdenes del líder nacional de su partido, de la dirigencia estatal, de un buen número de gobernadores, de la memoria de RMV y de su propia conciencia.
La pregunta: ¿a cambio de qué?
Asombran las palabras de Marcelo García cuando escribe en twitter:
“Agradezco la confianza a mi partido por permitirme servir como coordinador del @GLPAN_Puebla.
Reitero nuestra decisión de votar a favor de @GPachecoPulido_. El fin: garantizar gobernabilidad en el estado y cerrar el ciclo de polarización que ha permanecido por más de un año”.
Increíble pero cierto.
Quién iba a pensarlo: la muerte se llevó junto con Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso Hidalgo todo el poder político del morenovallismo a la tumba.
Ver para creer.
Una pregunta más: ¿Cuánto deberá Marcelo García para que lo hayan hecho doblarse y traicionar al grupo al que perteneció?
¿Cuánto es su miedo que lo orillo a la traición?
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Con la novedad de que Guillermo Pacheco Pulido, el gobernador interino del estado, resultó ser un elemento y personaje que sólo suma y no resta.
Prueba de ello es que su gabinete estará integrado por políticos y servidores públicos de todos colores y sabores.
Panistas, priistas y morenistas.
Y otro dato interesante: se dice que hasta Tony Gali, el ex gobernador del estado, tiene una excelente relación con el nuevo mandatario.
Vamos a ver si el gobernador interino representa o no el regreso del priismo, del marinismo, de la política del pasado; o si resulta más bien es el operador más efectivo de los poblanos para perfilar al nuevo gobernador del estado.
En twitter: @poncharelazo
