La salida de Tony Gali del ayuntamiento y las alianzas
Será la segunda quincena del mes de febrero próximo cuando el presidente municipal de Puebla, Tony Gali, deje su cargo para iniciar su carrera por la minigubernatura de 20 meses a fin de suceder en el puesto al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Debido a los cambios ejecutados al Código de Instituciones y Procesos Electorales del Estado de Puebla (Coipeep), el edil capitalino ya modifica su agenda para poder encabezar los que serán sus dos últimos eventos como primer regidor de la ciudad: su informe del próximo 15 de febrero y la cumbre Smart City que se llevará a cabo los días 16, 17 y 18 del mismo mes.
Su salida del ayuntamiento de Puebla, como ya lo confirmó, tiene que darse antes del día 23 de febrero, fecha en la que de acuerdo a las modificaciones ordenadas a la Ley Electoral deberán iniciar las precampañas.
Empero, otro factor que ha obligado a cambiar la estrategia de Tony Gali de cara al proceso electoral que se avecina y a su próxima candidatura es la dificultad que atraviesa el PAN para concretar la alianza con el PRD.
Y es que si bien la prioridad para Acción Nacional es aliarse con el sol azteca en Puebla para ganar los comicios que se avecinan al final se tiene que actuar en consecuencia y lanzarse con todo ya sea solo o en coalición.
El riesgo de no lograr una alianza entre panistas y perredistas, aunque parezca muy peligroso para el futuro candidato, tampoco parece una tarea imposible que permita ganar la elección.
Sobre todo si se toman en cuenta los distintos factores político-electorales en que se encuentran el resto de los partidos políticos, particularmente el PRI, y que juegan a favor de Gali.
De entrada, parece muy complicado que los priistas puedan evitar una ruptura y fragmentación de su partido y corrientes luego del destape de la senadora Blanca Alcalá Ruiz (BAR), quien parece será la elegida de los dioses.
A esta complicación priista se suma el ex diputado federal y ex edil Enrique Doger Guerrero, quien ya advirtió, amenazó y vaticinó una posible derrota priista si se da un madruguete en su partido y si se confirma a Blanca Alcalá como la candidata a la mini.
A esta misma postura se estarían sumando otros aspirantes del PRI a la minigubernatura, tales como el propio Alberto Jiménez Merino y Javier López Zavala.
El marinismo en todo su esplendor, como lo dije en ediciones pasadas de Posdata, siempre ha odiado al blanquismo y a su lideresa.
Y esto es muy sencillo de comprobar, si los priistas y aspirantes al gobierno del estado estuviesen de acuerdo en apoyar a BAR como candidata a la mini ya habrían declinado sus aspiraciones por ella.
Hasta el momento, ninguno de ellos lo ha hecho.
Otro obstáculo para el PRI y sus aspiraciones de recuperar la gubernatura, que también beneficia a Gali, es la familia Morales.
Fernando, el hijo mayor del ex gobernador Melquiades Morales Flores, junto con su tío Jesús, están metidos de lleno con el morenovallismo y apoyarán con todo a su amigo Tony Gali.
Un factor más que beneficia al futuro abanderado panista está dado en el PRD, pues aunque los huestes del barbosismo están pujando y haciendo todo lo posible por echar abajo la alianza con el PAN la cosa no pinta grave.
No se han dado cuenta los perredistas que si no se alían en esta elección corren el riesgo de incluso perder el registro como partido y como una franquicia o sucursal de la izquierda.
Tal como lo expuso puntualmente el periodista Rodolfo Ruiz en su tan leída columna La Corte de los Milagros, de acuerdo a las últimas encuestas ordenadas por la dirigencia del PRD poblano (a Mas Data y Covarrubias Asociados), en el pasado mes de diciembre, si se suma en alianza el sol azteca apenas le aportaría al candidato del PAN, Tony Gali, un punto porcentual.
Ese punto porcentual sería efectivo si la candidata del PRI es BAR y 1.4 punto si Enrique Doger fuese el abanderado, cosa que a estas alturas parece casi imposible.
De jugar solos con un candidato nombrado de última hora, los perredistas correrían el riesgo de quedarse rezagados en la puja por la minigubernatura, muy por debajo de los partidos Morena, Nueva Alianza y hasta el PT, los cuales podrían ser sus verdugos en caso de que continúen en su negativa de no concretar una alianza con el PAN.
Se antoja difícil que el senador Luis Miguel Barbosa Huerta pudiera encabezar una candidatura a la gubernatura para el 2018 con un partido hecho trizas, en puras cenizas.
¿Verdad que sí?
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