La quiebra del SOAPAP
Es una lástima que el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) esté hundido en la desgracia económica y financiera por el manoseo arbitrario que administraciones y gobiernos pasados han aplicado a la institución.
Empero, es aún peor que aquellos regímenes hayan hecho del agua y de su distribución un negocio particular millonario.
Negocio que, por cierto, fue a parar a los bolsillos de políticos, funcionarios públicos, supervisores del SOAPAP, de algunos trabajadores y de toda la estructura corrupta que se mantuvo por años enquistada en el organismo.
Ya mucho se ha hablado y escrito sobre el SOAPAP y el tufo de corrupción que por años ha emergido de las entrañas de la institución convertida por los gobiernos priistas en una caja chica político-electoral.
Cómo olvidar que la presunta defensa del vital líquido en Puebla ha quedado únicamente en el discurso.
Y cómo no responsabilizar directamente a las administraciones y gobiernos priistas que mantuvieron al SOAPAP en el infortunio sólo por conveniencia propia.
Es cierto que hoy el Congreso del Estado es el único responsable de la polémica desatada en torno al organismo operador de agua en Puebla y a las reformas hechas a las normas que rigen el vital líquido.
Sin embargo, ¿quién ha hecho algo para frenar el saqueo y lograr el saneamiento en las arcas del SOAPAP?
Ni siquiera el PRI y sus gobiernos intentaron mejorar sus sistemas de cobro, de operación, de inversión y de administración.
Desde Manuel Bartlett Díaz existe la crisis financiera del SOAPAP.
Ni Melquiades Morales Flores, ni Mario Marín Torres, ni cualquiera de los ex ediles poblanos que han pasado por el ayuntamiento de la ciudad hicieron nunca algo para rescatar al SOAPAP.
¿Hoy de qué se espanta el PRI?
En lo personal estoy en total desacuerdo con la posible privatización de la paraestatal y lo que pareciera su venta a una empresa particular que llegaría a Puebla a administrar el agua y a hacer su agosto con el pretexto del cuidado y conservación del vital líquido.
Creo que lo más conveniente es que sea el propio gobierno el que se encargue de la operación completa, total y directa del SOAPAP.
Empero, también repruebo que partidos, ciudadanos y/o cualquier otra instancia justifique su inconformidad a la inversión privada en el organismo -para tratar de rescatarlo-, cuando los propios poblanos no hemos sido capaces de siquiera pagar lo que le debemos.
Y es que los ciudadanos nos seguimos negando a pagar por el servicio que nos presta el SOAPAP, por el agua que consumimos a diario.
Así como hay casos de corrupción al interior del sistema operador de agua también hay el triple de ejemplos de personas que se niegan a cubrir sus deudas con la paraestatal. Y lo peor es que siguen recibiendo el servicio.
Como en todo, en el SOAPAP también pagan justos por pecadores, toda vez que así como hay morosos también hay quien se mantiene al corriente en sus pagos y merece todo el respeto por cumplidor.
Pero insisto, ¿quién no se ha negado alguna vez a pagar la tarifa del SOAPAP pretextando que es excesiva?
Nadie puede pronunciarse como el salvador o redentor del SOAPAP cuando por años la crisis y los pasivos del organismo han crecido y crecido sin que nadie haya hecho absolutamente algo.
¿Cuál es el mérito del PRI y su bancada al respecto?
¿Qué han hecho el PAN, el PRD o cualquier otro partido, en beneficio del SOAPAP?
Al menos los amparos interpuestos en contra de que sea una empresa particular la que imponga las tarifas por los servicios del SOAPAP sensibilizaron al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, y al Congreso del Estado.
Fue un acierto eliminar o derogar el artículo 118 de la Ley del Agua para dejar que el Poder Legislativo sea la instancia que defina las tarifas y la estructura de los cobros del organismo y no un particular que pudiera incurrir en algún abuso.
Eso sí, el Estado tiene todas las facultades para mantener la rectoría del sistema administrador del agua en Puebla, el cual no desaparecerá.
Insisto, nadie puede decirse el benefactor del SOAPAP cuando nadie en el gobierno hizo algo para tratar de rescatarlo.
Y aún quedan muchas dudas del actuar incongruente de algunos diputados priistas que se proclaman como los redentores del SOAPAP, pero que en los hechos no ha sido así.
Allí está el ejemplo de la duplicidad en la aprobación de las Tablas de Valores Catastrales entre los municipios de Puebla y San Andrés Cholula aprobada por la bancada tricolor.
En aquella ocasión -julio de 2011-, la bancada panista votó a favor de que las colonias ubicadas en la zona limítrofe quedaran en Puebla y se unificaran las tablas, mientras que el PRI exigió que se duplicaran en ambos municipios y el territorio se convirtiera administrativamente en un desastre.
El diputado, Lauro Sánchez López, presidente de la Comisión de Hacienda, debió haber enviado un oficio al Catastro para aclarar qué colonias le corresponden a cada municipio y no fue así, total nadie se dio cuenta.
En twitter: @poncharelazo
