La peligrosa venganza de Morena en Puebla
Algo que deberían analizar la dirigencia estatal de Morena, junto con sus líderes y todos sus nuevos funcionarios públicos, son muchas de sus polémicas decisiones en torno a su venganza y a su guerra contra el morenovallismo.
Sobre todo porque los impulsores de la mentada cuarta transformación del país deben entender que el cambio que tanto presumen no inició tal cual lo esperaban aquellos que votaron por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Sobra decir que los excesos en los que parecen estar incurriendo los nuevos dueños del país y de los distintos estados podrían manchar la “blanca reputación”, así como la limpia y transparente conciencia de todos aquellos que ahora se dicen defensores de los intereses del pueblo.
Me parece que la bandera de que todo es corrupto a excepción de los líderes y militantes de Morena es una estrategia equivocada que puede revertirse en cualquier momento en perjuicio de AMLO.
A nivel nacional, el mejor ejemplo de las malas prácticas políticas y de poder es ni más ni menos que la dirigente nacional del Movimiento de Regeneración, Yeidckol Polenvsky, quien anda con la guadaña desatada imponiendo su ley sobre quien contradiga sus órdenes.
Ya el gobernador electo de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, sufrió el desprecio, la rabia y el coraje de Yeidckol, quien por un momento pensó que el ex futbolista profesional se agacharía y dócilmente obedecería sus órdenes.
Para desgracia de la líder de Morena la respuesta de Blanco fue contraria y recibió una sopa de su propio chocolate.
Cuauhtémoc Blanco la puso en su lugar y le dijo que mejor cerrara la boca y permaneciera calladita porque él no le debía nada a nadie.
Morena y sus líderes en Puebla deberían ponerse en el lugar de Cuauhtémoc y no de Yeidckol porque entonces parecerán el modelo del político de siempre, ese que es intolerante ante la crítica, ambicioso, autoritario e incapaz de reconocer sus errores y los aciertos de otros.
Porque ni AMLO, ni Morena, ni Polenvsky son perfectos, así que deberían irle bajando a sus humos de grandeza y de perfección.
Los diputados locales del grupo mayoritario en el Congreso del Estado, encabezados por José Juan Espinosa Torres y Gabriel Biestro Medinilla, deben cuidar las formas y ser mucho más sensibles ante las expresiones de la oposición, sobre todo porque muchos temas que hoy reclaman legítimamente también fueron omisiones de algunos de ellos en el pasado.
Y el tema del estacionamiento del Congreso y su rehabilitación es un ejemplo claro.
No entiendo cómo es que ahora se anuncia que la ceremonia solemne en la que rendirán protesta los nuevos diputados de la LX Legislatura será un evento austero, con pocos invitados y sin rechiflas de por medio.
¿No debió ser así la sesión en la que se instaló la nueva mesa directiva del primer periodo de sesiones?
Nuestros flamantes diputados con mayoría deben respetar el reglamento interior del Congreso local y evitar que las personas que ocupan lugares en las galerías cometan acciones que impidan el trabajo legislativo, el debate y las tareas del parlamento.
Ojalá que alguien de Morena le recomiende a Socorro Quezada Tiempo que tiene que ser más creativa, más sensata y más inteligente para operar y consumar su venganza contra el morenovallismo, y contra todos aquellos que la aniquilaron e hicieron chiquita en la política aldeana.
¿Cómo ser vería la golpeadora del barbosismo haciendo circo, maroma y teatro mañana que la LX Legislatura rinda protesta y tome posesión del nuevo Congreso poblano?
Ya sólo falta que Morena y el barbosismo tomen el Congreso para vitorear a los nuevos dueños del Poder Legislativo, al grito de ¡Es un honor estar con Obrador!
Me parece que la elección quedó atrás y las venganzas personales deben cobrarse en lo particular y en otro ámbito, ahora es tiempo de ponerse a trabajar, a mostrar que Morena y toda su gente son el verdadero partido del cambio y no otro lobo con piel de oveja.
Morena y sus protagonistas están incurriendo en lo que tanto criticaron del morenovallismo, por lo que deberían evitar ser igual de intolerantes, presunciosos, elitistas y cerrados.
El trabajo político y el del servicio público consisten en gobernar sin distinción alguna, en realizar acciones de beneficio para la gente, para el país y para todos los ciudadanos.
Los morenos deben ser más justos y más demócratas. No se entiende la invitación a la ceremonia en el Congreso para su ex candidato al gobierno, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien perdió la elección según el resultado oficial, y la exclusión de la gobernadora electa, Martha Erika Alonso Hidalgo.
Morena y sus líderes deben medir con la misma vara y ser más inteligentes porque la fuerza bruta no sólo se puede contrarrestar con más fuerza bruta y con golpes sino con inteligencia.
En Morena no debe privar el desprecio y la descalificación para aquellos que no comulguen con sus principios o que no piensen igual.
Porque eso aquí en donde sea se llama autoritarismo.
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