La peligrosa transición en el PAN
Nada más perjudicial para el presidente municipal de Puebla, José Antonio Gali Fayad, para el morenovallismo, para el PAN poblano y para las aspiraciones de todos éstos, sobre mantener la gubernatura del estado en 2016, resultaría la ejecución de una cacería de brujas durante la transición y cambio de mando del Comité Directivo Estatal del albiazul.
El directamente y más perjudicado, sin duda, resultaría el futuro candidato panista a la minigubernatura en 2016, Tony Gali.
Si el nuevo grupo que va a controlar el PAN poblano pretende una chicaneada contra el aún dirigente panista, Rafael Micalco Méndez, el tiro les puede salir por la culata por muchas razones.
La aparente unidad panista sería la más perjudicada, lo mismo que la estrategia que está implementando el galismo para poder unificar fuerzas en torno a su líder y a los comicios del año próximo.
Lo más conveniente para todo el panismo poblano es que se dé una transición limpia, tersa y en completa paz y tranquilidad.
A estas alturas parece innecesario, ocioso, inútil y muy peligroso lanzar una amenaza como la anunciada por Jesús Giles Carmona, próximo presidente estatal panista, en el sentido de que existe una denuncia penal en contra de su antecesor, Rafael Micalco, la cual podría agudizarse una vez que asuma el cargo.
En nada ayudan las amenazas de Giles al plan que tiene el equipo de Tony Gali de cara a la jornada electoral que se avecina.
Más aún cuando el todavía presidente estatal panista construyó en sus años como dirigente una estructura que bien podría servirle al PAN y a su candidato a la minigubernatura.
Las aseveraciones de Giles, además, contrastan con el discurso de su secretaria general, Martha Erika Alonso de Moreno Valle, quien en las últimas semanas y meses ha mostrado una postura de total apertura ya como virtual integrante de la dirigencia en su partido.
El nuevo líder panista debería pensar antes de hablar.
Por lo pronto el proceso de entrega recepción en el albiazul se dará entre hoy martes y mañana miércoles en presencia de ambos grupos implicados: el saliente de Micalco y el entrante de la secretaria general, quien es la que toma las decisiones en el nuevo PAN.
Todo el proceso de entrega recepción del Comité Directivo panista estará vigilado por personal del Comité Ejecutivo Nacional.
Se dice que la administración de Micalco está en números rojos y no tendrá problemas en que se revise y audite su gestión como dirigente, por lo que no existe temor alguno de que sus actividades den pie a una denuncia en su contra.
Empero, será interesante ver cuál será la actitud de Jesús Giles luego de sus declaraciones, toda vez que ahora tendría que recular su postura y evitar hablar más sobre denuncias en contra de los militantes de su propio partido.
Lo mejor sería que se dedique a observar y analizar las decisiones del morenovallismo en torno a su grupo antagónico, a los tiempos políticos en el estado y a las acciones que se están tomando de cara al proceso electoral que ya se vive en el estado.
El plan del morenovallismo hoy es sumar y sumar fuerzas para poder ganar las elecciones del 2016; de mostrarse magnánimo para contribuir a un posible triunfo de Tony Gali y no de confrontarse con sus más cercanos aliados.
Eso sí, si Giles recibe órdenes y línea directa entonces las cosas son distintas.
Habrá que estar atento de cómo se da todo el proceso de entrega recepción en la dirigencia panista, y cuál es el mensaje que Martha Erika Alonso y el gobernador dan el próximo 17 de diciembre, cuando se dé oficialmente el cambio de dirigencia.
Sin embargo, un mensaje para ir entendiendo un poco la postura que ya adoptó el morenovallismo, y que debe seguir el nuevo PAN poblano, ya se dio ayer en el Poder Legislativo.
Y es que la Comisión Inspectora por fin aprobó la cuenta pública 2012 del ex presidente municipal, Eduardo Rivera Pérez, quien, aunque aún tiene pendiente sus gastos del 2013 y los últimos 45 días de gestión, al parecer ya dio muestras de haber empezado a moverse políticamente.
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