La nostalgia en el último grito de RMV
Luego de seis años de gobernar Puebla, de haber logrado la hazaña de aplastar al PRI, de haber asesinado políticamente al marinismo y de haber arrebatado las llaves de Casa Puebla para albergar a su grupo, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas dio su último grito de independencia.
El 15 de septiembre de 2016 pasará a la historia porque es el preámbulo de la despedida como gobernador del aún mandatario.
La nostalgia, sin duda, atrapó a RMV, el primer gobernador de un partido distinto al PRI.
Quien logró derrocar la hegemonía priista en Puebla de tajo.
Quien pudo sacar al PRI del poder y de la casa más importante de Puebla.
Quien le dio su más grande lección al PRI y a sus entonces protagonistas, quienes, por cierto, aún siguen sucumbiendo ante el poderío del morenovallismo.
Quien logró heredar -sin mayor problema- el trono a uno de sus operadores, al mejor y más popular hasta ahora, a Tony Gali.
El pasado 15 de septiembre RMV encabezó por última vez en su gobierno los festejos patrios en el estado.
Por última ocasión, acudió puntual a la cita para dar el tradicional grito de Dolores, para ondear la bandera de México y recordar a los héroes que nos dieron patria y libertad.
No hay duda, las despedidas y los momentos que no se volverán a repetir siempre cuesta trabajo organizarlos. Y más aún, encabezarlos.
En política las despedidas siempre son difíciles.
El poder siempre abruma, atrapa, envuelve y es muy difícil dejarlo.
Al gobernador RMV se le vio sereno, muy relajado y tranquilo; saludó a los poblanos que se dieron cita en el zócalo y en la tradicional ceremonia mexicana para conmemorar a nuestro lábaro patrio.
Estuvo acompañado por su gente más cercana, por su esposa Martha Érika Alonso, por el presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato; por el gobernador electo Tony Gali, entre otras personalidades.
Y contrario a lo que algunos esperaban, a Rafael Moreno Valle no lo abuchearon sino todo lo contrario, lo vitorearon.
Y es que gracias a él Puebla es otro estado.
La imagen de la entidad, de su gente, de todos sus sectores es totalmente contraria a la que nos había heredado el PRI, el bartlismo, melquiadismo, marinismo y en general, un viejo sistema de gobierno corrupto.
Porque como lo han dicho otros muchos comunicadores, columnistas y directores de medios, Rafael Moreno Valle pasará a la historia por haber logrado lo que nunca nadie se había atrevido a hacer: a subordinarse al viejo PRI dinosaurio para beneficio de los poblanos.
Y aunque parezca repetitivo hay que subrayar que en la historia de Puebla (por lo menos desde hace 5 sexenios) nunca nadie había logrado tanto control político en el estado y tampoco tanto beneficio para sus ciudadanos.
Será muy interesante ver cómo es que al gobernador RMV lo despiden los poblanos.
Cómo es que reaccionan cuando se empiece a cristalizar la posibilidad de verlo como presidente del país.
Bien dicen que querer es poder y el gobernador RMV ya lo demostró.
Nos ha quedado a los poblanos muy claro.
Cuando se quieren hacer las cosas sólo basta con la intención y las ganas de triunfar, porque el resto viene solo.
Así pasó el último festejo patrio para el gobernador Moreno Valle, quien tiene la firme intención de lograr su próxima meta que son Los Pinos.
Y por qué no pensar en volver a dar un grito.
Esta vez, así es, desde Palacio Nacional y en el zócalo de la capital del país.
Ya veremos qué sucede.
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Algo pasa en el IMSS
Algo pasa en el IMSS y en sus distintos espacios médicos y de salud. Hace falta que alguien ponga orden.
Sería bueno que sus autoridades y que su delegado, Enrique Doger Guerrero, se atiendan allí alguna vez para que puedan ver todas las necesidades.
Para que pruebe el martirio al que se somete a los pacientes y derechohabientes en general.
Y por supuesto que en San Alejandro, en Ortopedia, en San José y en cualquiera de sus clínicas existe desabasto de medicamentos, de camas, pocos médicos, especialistas y personal que atienda a los enfermos.
El IMSS, todo mundo lo sabe, es la antesala de la muerte para quien no tiene otra forma de atención a sus males.
Por eso es que digo que algo pasa en el IMSS.
Porque si todo está bien, entonces no habría inconformidad de los pacientes, ni del personal que labora de planta en el nosocomio.
A ver si Enrique Doger, o alguien más, ya logra resolver los problemas cotidianos en el IMSS.
Hace falta que alguien se ponga a trabajar.
En twitter: @poncharelazo
