La Interpol, tras San Claus
En estos días de fervor por las fiestas de fin de año y justo en la víspera de la Navidad, llegó a mis manos un texto escrito con estilo periodístico que por su actualidad e interés reproduzco en sus partes sustanciales sin hacer comentario alguno:
“En medio del clima de inseguridad que aqueja a esta sociedad, hoy se ha sabido del trágico secuestro de un niño recién nacido en Belén de Judá, de nombre Jesús. Su madre está inconsolable y ruega por si alguien puede proporcionar pistas o señales para dar con su hijo.
Según filtraciones procedentes de la Interpol, ya se tienen datos de los secuestradores o de algunos de ellos. Parece que la banda de cristofóbicos la dirige un individuo que atiende por el alias de Santa Claus o Clós, y que para realizar este secuestro se disfrazó de anciano panzudo, sonriente, enmascarado con abundantes barbas blancas y que sabe decir Jo-Jo-Jo.
Se comenta que es un tipo gordinflón y que vive, según aseguran, de robar el Niño a los niños y a sus familias y de recambiarlo por bisuterías sin alma, cuentas de luces de colores o postales de nieve, y que deja desoladas a las barriadas más pobres.
La policía pide también la colaboración de la sociedad y asegura que quienes den pistas reales para encontrar al niño y devolverlo a su madre y a los suyos, serán recompensados y sus nombres mantenidos ocultos para evitar la represalia de los secuestradores.
Ha habido ya varias personas que creen haber visto al Niño, pero hasta ahora sus testimonios no han sido verificados por las autoridades competentes.
Por ejemplo, en el e-mail de uno de ellos se dice: ‘Yo puedo asegurar que lo vi en alguna de las barriadas más pobres de la ciudad, al lado de un enfermo acostado en la calle’.
En otro correo se asegura que lo han visto protegido por un grupo de inmigrantes en el albergue de una población…u otro que aseguraba haberlo reconocido en un centro de niños de la calle, y uno más, que pudiera estar en un asilo de ancianos.
Respecto a los hechos, se refiere una presunta complicidad por parte de algunos medios de comunicación, ya sea “por sus grandes intereses” o porque algunos periodistas son gente infiltrada por Santa Claus “para defensa de sus siniestros comercios”.
Menciona también que padres, familiares y amigos del niño secuestrado no tienen rezones para festejar, pues ‘celebrar la navidad sin Niño, sería como celebrar una boda sin novio’, aunque se afirma que los secuestradores sí lo harán para celebrar su éxito.
Además de variadas botellas y suculentas comidas, adornan el lugar con renos, conejos, un arbolito enano, calcetines rojos y otras esoterías similares, pero no se sabe dónde han ocultado al Niño.
Todo el sencillo vecindario de esta población se nota muy afectado por el secuestro y unos y otros piden ayuda para dar con el paradero del Niño.
Si lo encontramos —dicen— estamos seguros de que será un gran paso para acabar con los secuestros y las injusticias que nos aquejan y un motivo para la ternura y la esperanza a pesar de los malos tiempos.”
Y remata la nota suscrita por Alfonso Valsagua, corresponsal en Belén: “Si usted puede facilitar indicios o pistas que lleven a encontrarlo, tenga total seguridad de que tendrá una grande e insospechada recompensa. Así me lo han asegurado y tengo buenos motivos para fiarme de estas fuentes. ¡Ojalá sea usted la persona afortunada que lo encuentre!”
Al oído
Como era previsible, por absurdas y faltas de sustento legal, el Instituto Nacional Electoral tuvo que recular y finalmente desechó y declaró improcedentes las sanciones que le había impuesto al gobernador poblano, Rafael Moreno Valle.
Ante la presunción que así ocurriera, habíamos advertido que este caso sentaría un importante precedente en la vida política del país, en un escenario que presagia a corto plazo la contienda electoral más competida de los tiempos modernos del país.
Quizá por ello, es relevante el llamado que el propio mandatario poblano hace para que cuanto antes se defina un modelo de comunicación política que con absoluta claridad garantice equidad entre todos los actores políticos.
Es urgente que así sea, en un afán de transparentar el proceso electoral que se avecina y en un ánimo de seguir avanzando en el propósito de contar con una mejor democracia.
Pero sobre todo, para impedir que los vacíos de la ley sean refugio para quienes sí abusan cotidianamente de ella en beneficio propio.
