Posdata
La incongruencia tiene nombre
Sí, no podría haber sido otro que Ignacio Mier Velasco, flamante operador dogerista, el político que mejor simboliza y asume la palabra “incongruencia”, en Puebla.
Como es su costumbre, Nacho Mier, el socio, dueño, encargado, mozo, o lo que sea del periódico Cambio, quien, además, tuvo la osadía de operar -en la pasada elección federal- en contra del PRI y del actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ayer regresó a la escena política con la cola entre las patas.
Eso sí, por supuesto que amparado, cobijado, respaldado y protegido por su cómplice y mentor, el hoy diputado federal priista, Enrique Dóger Guerrero.
Nachito, aprovechó la convocatoria mediática que logró, Dóger -a la segunda llamada-, para reaparecer y anunciar que él nunca se fue del PRI, que su salida -momentánea- sólo fue un capricho que ya pasó.
Así es, un capricho de Enrique Dóger, quien lo envió a apoyar a Manuel Barttlet Díaz, entonces candidato al Senado por las izquierdas, y de Andrés Manuel López Obrador, para derrotar al PRI, al partido de sus dizques amores y a la candidata priista, Blanca Alcalá Ruiz.
Y es que el grupo dogerista, particularmente, su cabecilla, piensa que los poblanos somos retrasados mentales. Que la ciudadanía está desmemoriada y no se dio cuenta de su doble juego.
Los dogeristas, creen que nadie conoce sus acuerdos con el PRI, con el gobierno local, con el PRD, con el marinismo y el zavalismo, en su momento, y con todo lo que huela a beneficio y ganancia.
¿A quién habrán querido engañar, Nacho Mier y Enrique Dóger?
El manejo mediático del dogerismo, sin duda, es a veces impecable; sin embargo, últimamente su ambición e incongruencia los ha traicionado. Desparramaron el tepache en los comicios del año pasado y Peña Nieto les va a cobrar la factura.
Solos se descubrieron y evidenciaron.
Afortunadamente, para el PRI local, en el CEN bien conocen a los tiburones dogeristas, sus pactos, sus acuerdos y sus intenciones de llegar a la presidencia municipal por segunda vez.
Lo mismo, saben de su poca confiabilidad.
Empero, como muchos otros políticos arrepentidos, hoy, Nachito Mier, ya presume que él sí es priista. Y es que ayer se despertó y se dio cuenta que nunca abandonó las filas del partido que le ha dado todo, trabajo, cargos públicos, millones de dinero, fama y fortuna.
El ex dirigente priista se miró al espejo y sonrió, se dijo a sí mismo “pero si soy peñista, porque sigo siendo priista”. Faltaba más.
A Dóger y a Nachito Mier que le crean sus tontos, porque los poblanos, lo dudo.
Con qué cara podría pedir el dogerismo el voto para su líder, si su transitar político se ha fundado en el engaño y la negociación a oscuras.
¿O qué no es una grave incongruencia haber trabajado para AMLO y sus lacayos, en contra de Enrique Peña Nieto, y ahora exigir una candidatura por el PRI?
Ya sólo falta que Enrique Dóger, después, quiera la gubernatura.
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* Posdatas
Se complica la alianza…
Por los acuerdos que el PRI y el PRD han alcanzado a nivel nacional, gracias al Pacto por México y a los buenos oficios del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, junto con su equipo de trabajo, la posible alianza entre el PAN y el PRD local se está complicando.
La corriente de los chuchos está metida de lleno con los proyectos que impulsa el gobierno de la República, a través del senador, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien estaría metido en un galimatías por los acuerdos nacionales que ya concretó su partido.
Y es que en la localidad, a pesar de la buena relación con el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, para la elección aún nada está escrito.
El PRD tiene las mismas posibilidades de ir en alianza, tanto con el PAN, como con el PRI.
Y si no, al tiempo…
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