La igualdad en Puebla ¿un cheque en blanco?
Ya lo dijo en su momento Ban Ki-moon, ex Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y no se equivocó, “la igualdad para la mujer es progreso para todos”.
Porque, ciertamente, la igualdad entre hombres y mujeres hoy en día es un tema de suma trascendencia, una demanda no sólo del sector femenino sino del resto de la sociedad.
Todos, sin excepción, debemos entender que la igualdad implica darle el mismo valor a los seres humanos sin importar su origen étnico, su orientación sexual, su religión o su discapacidad.
El derecho a la igualdad está plasmado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU del año 1948. Y esta declaratoria asigna el mismo valor y derechos a cualquier ser humano, por lo tanto todas las personas tienen derecho a expresar libremente su opinión, a creer en el dios que quieran y a elegir la pareja que más les guste.
Es por ello que una democracia moderna no funciona bien si los derechos humanos no son respetados.
Y es allí precisamente cuando entra el papel que juega el estado, toda vez que el gobierno debe ser capaz de proteger a sus habitantes de cualquier tipo de discriminación, maltrato y opresión.
Sin embargo, es precisamente el estado el que debe regular y vigilar que la igualdad entre hombres y mujeres, entre cualquier persona tampoco sea un cheque en blanco.
Porque cuando se habla de igualdad entre hombres y mujeres, se habla de igual trato en lo laboral, en lo profesional, en lo personal, en lo político, en lo religioso y en cualquier tipo de acción que pudiera implicar una violación a los derechos de los demás.
Hoy por hoy, existen diversas organizaciones, instituciones, leyes y herramientas para garantizar la igualdad y el respeto a los derechos humanos; la mujer incluso ha demostrado que tiene la misma capacidad -o más aún- que los hombres para desarrollarse en cualquier ámbito o responsabilidad que se les asigne.
Personalmente puedo decir y sentirme orgulloso de contar con un gran equipo de trabajo en el que predomina la mujer.
Empero, ayer en Puebla se dieron un par de hechos que dan muestra del por qué la igualdad entre hombres y mujeres es de suma importancia, y del por qué se tiene vigilar, regular y sancionar a quien no respete lo decretado en la norma.
Ayer la directora del Bachillerato Hermanos Serdán, Alma Edith Contreras Padilla, agredió con toda alevosía, premeditación y ventaja a la reportera de Radio Oro Sara Solís, así como a otro informador, quien realizaba su trabajo cubriendo la nota de las irregularidades detectadas en el proceso de inscripción del colegio.
La directora se le fue encima a la comunicadora, a quien le arrebató su teléfono celular por la fuerza con ayuda de dos de sus familiares -hombres- que trabajan en la institución.
Las acciones agresivas, intransigentes, violentas y ofensivas quedaron al descubierto gracias a que otro de los reporteros que cubría las acciones grabó el momento preciso de los hechos.
En este caso una mujer violento los derechos de otra mujer y de un reportero (hombre).
La pregunta es ¿qué hacer cuándo una mujer violenta los derechos de otra y hasta los de un hombre?
Considero que son igual o todavía más condenables porque son las mujeres las que exigen respeto e igualdad a los hombres, y son las que necesariamente deben poner el ejemplo.
Pudiera ser, sin duda, un caso aislado pero que debe servir de ejemplo para que las mujeres no crean que el derecho a la igualdad les garantiza impunidad si es que actúan de forma equivocada incluso contra otra mujer.
La agresión de la directora del bachiller fue condenada por todo mundo, en particular por los y las integrantes de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, Propuesta Cívica y Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).
El segundo de los hechos, relacionado con el tema de la igualdad y el respeto a los derechos entre hombres y mujeres, se dio también ayer cuando se presentó el llamado “Observatorio 33”, encabezado por Edurne Ochoa, organismo que se encarga de analizar, estudiar, vigilar y condenar la violencia política de genero.
Un organismo que exige igualdad de derechos y oportunidades en el ámbito político, y que propone que este tipo de violencia se tipifique como delito electoral.
Empero, consideró que el Observatorio 33 debe participar no sólo en temas relacionados con política sino en problemas relacionados con la defensa de la mujer en general para evitar que se convierta en un instrumento de poder.
Sobre todo porque las capacidades de hombres y mujeres en general abren las puertas de cualquier sector, empresa o ámbito al que se aspire. No hace falta hacer grilla para demostrar que la mujer, igual que el hombre, es inteligente y capaz de hacer política.
Porque en la viña del señor hay mujeres polémicas, agresivas, groseras, pedantes pero también las hay inteligentes, capaces, perspicaces, independientes, muy pudientes y muy responsables que pueden abrirse paso en cualquier sector por si solas.
Por eso es que dicen que romper con los estereotipos de género impulsa el rendimiento de cualquier industria o compañía.
La igualdad de género implica reconocer que hombres y mujeres son distintos, en términos de necesidades y particularidades, aunque esto no debe alterar el acceso y goce de oportunidades de manera equitativa.
Particularmente estoy convencido del sexto sentido de la mujer, del poder de su mente, de su papel en sociedad y de su gran capacidad en cualquier esfera.
Así que me quedo con lo que dicen los especialistas al respecto:
“La igualdad de género en el ámbito laboral está determinada por dos aspectos esenciales: garantizar la inserción y permanencia de las mujeres en el mercado de trabajo, (es decir, no solo que se habiliten ofertas de empleo, sino que los puestos se adapten a las necesidades actuales de las mujeres en edad de trabajar); y la paridad en todos los niveles, especialmente los directivos y políticos, en los cuales es escasa su participación”.
En twitter: @poncharelazo
