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La estrategia contra Barbosa

No es ninguna casualidad, ni mera coincidencia, ni miedo o temor a su avanzada, la razón de la campaña negra o guerra sucia que se le está aplicando al candidato de Morena al gobierno de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, es una estrategia bien calculada.

La guerra sucia en contra del gallo de Morena sólo es parte de las maniobras que siempre le ha servido al morenovallismo para poder salir airoso en las batallas electorales.

Así como lo lee.

No es para nada ninguna sorpresa que en esta elección se esté empleando la misma estrategia que se ha utilizado en todas las elecciones en Puebla desde 2010.

Porque el morenovallismo regularmente ha bajado a sus contrincantes a periodicazo limpio.

Sucedió en su momento con Javier López Zavala, candidato al gobierno en 2010; con Mario Marín Torres, ex gobernador del estado; con Enrique Agüera Ibáñez, ex abandero del PRI a la presidencia municipal en 2013; en 2016 con Blanca Alcalá Ruiz, ex candidata del PRI al gobierno del estado, y ahora en 2018 con Barbosa.

La fórmula para evidenciar el lado oscuro de los contrincantes del morenovallismo ha funcionado a la perfección.

Prueba de ello es que toda las elecciones las ha ganado.

Zavala, por ejemplo, siempre fue arriba en las encuestas, muy por encima de Rafael Moreno Valle Rosas, quien entonces era el candidato del PAN al gobierno del estado, y al final, cuando se evidenciaron todas las corruptelas y el lado oscuro del marinismo y el zavalismo, el PRI, el rival, sucumbió y el vencedor fue el morenovallismo,

Ganó el grupo político, por cierto, en el que estaba integrado Fernando Manzanilla Prieto, hoy candidato de Morena a diputado federal por el distrito 12 de Puebla, quien se da golpes de pecho cuando él formó parte de aquella táctica que hoy se sigue empleando en Puebla.

Su berrinche fue que su cuñado Rafael Moreno Valle no le permitió convertirse en candidato a presidente municipal de Puebla.

Fue el motivo por el que rompió con el morenovallismo, por ambición como suele suceder a los políticos.

Y lo mismo pasó con Enrique Agüera, a quien le echaron la estructura encima, a quien traicionaron los priistas y a quien dejaron sólo ante la embestida del morenovallismo.

Pasó entonces con Blanca Alcalá, a quien acusaron de cualquier cantidad de cosas.

Es la táctica empelada por el grupo que controla el estado.

Así que Morena y su candidato Barbosa no pueden estar confiados porque en una de esas el arrastre del peje no es suficiente para poder ganar el estado.

Y la metralla que ha recibido el pejista en los últimos días se debe a tres factores importantes que debió haber calculado desde que se decidió ser el candidato de Morena en Puebla:

1. No cuidó, ni declaró en su 3de3, ni transparentó las propiedades, ingresos, viajes, dinero y todo el patrimonio que posee. No se purificó, como dicen.

2. Olvidó que fue socio, amigo y compadre del morenovallismo, cómplice de esas prácticas de las que tanto hoy se queja, y todo le sabían.

3. Y no armó un trabuco de personajes y personalidades inteligentes y combativas en la política poblana para su defensa.

De no ser por José Juan Espinosa Torres, ex edil de San Pedro Cholula y hoy candidato a diputado local por el distrito 20, así como por Alejandro Armenta Mier, aspirante a senador, quién sabe qué sería de Morena, de Barbosa y de su campaña completa.

Porque hay que subrayar que entre Armenta y José Juan son los que dan pie a la campaña, a la defensa y a la carrera electoral de Morena.

Los enclenques operadores de Barbosa no darían el ancho solos en el terreno de batalla electoral.

Nada está cantado, ni dicho en la elección de Puebla.

Los respectivos equipos de los candidatos trabajan y operan.

Por lo pronto Enrique Doger Guerrero, el candidato del PRI, ya le ganó la partida y el primer round a Barbosa.

Lo metió a su juego, lo evidenció y exhibió por la ex casa de Miguel de la Madrid propiedad hoy del candidato de Morena.

El escenario, la batalla y el enfrentamiento electoral del 2018 es el mismo que se vive en Puebla.

La guerra de encuestas, de resultados, de supuestos ganadores y de golpes bajos también.

Es más, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

¿Voy bien o me regreso?

En twitter: @poncharelazo

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