La división en el PRI
Una de las mayores debilidades que tiene el PRI en estos momentos, y que será factor durante las elecciones del 2016, es la evidente división que existe entre la mayoría de sus principales figuras.
No sólo se trata de las diferencias que existen entre los diputados Alejandro Armenta y Víctor Giorgana.
Ni de la ruptura entre Javier López Zavala y Mario Marín.
Ni de la desconfianza mutua entre Enrique Doger y Mario Marín.
Ni de la fractura en la fracción de regidores del PRI en el Ayuntamiento de Puebla, en donde el único que trabaja es Iván Galindo.
O de la falta de un líder real en la fracción del PRI en el Congreso del Estado de Puebla.
O que de nada sirva que tengan una de las mayores bancadas de diputados federales a nivel nacional, si es que nada más pesan realmente Jorge Estefan Chidiac, Alejandro Armenta y Víctor Giorgana.
O que ninguno de los aspirantes a la gubernatura tome en serio a su dirigente, Ana Isabel Allende.
O que el grupo de Juan Carlos Lastiri trabaje exclusivamente para su interés y tenga la firme intención de vender muy caro su apoyo al o la candidata del PRI a la gubernatura en el 2016.
O que Jesús Morales Flores y su familia sigan como infiltrados en el PRI para llevar información a los morenovallistas.
O que no sean capaces de ponerse de acuerdo y establecer una verdadera terna para elegir a su mejor aspirante a la gubernatura.
En el PRI de Puebla se viven todos los males que un partido político puede tener: deslealtad, traición, falta de acuerdos y, sobre todo, la carencia de un liderazgo real.
Eso es lo que más le pesa al PRI en estos tiempos.
De pronto todos se sientan importantes e indispensables para ganar las elecciones del 2016.
Mario Marín se siente dueño del PRI y que su influencia es tanta que designará al candidato y con su dinero y estructura recuperará la gubernatura y el perdón de todos para ser senador en el 2018.
Eso es falso.
El que elegirá al candidato será el presidente Enrique Peña y el que operará la elección será Manlio Fabio Beltrones.
Javier López Zavala afirma que tiene 800 mil votos garantizados y una poderosa estructura.
Con todo eso anda sin cargos públicos y partidistas.
Es decir, anda sin chamba.
Por dinero no se preocupa, pero tampoco tiene un cargo destacado en la administración federal o dentro de su partido.
Y así hay muchos priistas que no son lo que dicen, ni tienen el dinero, ni la estructura que presumen.
El PRI está más que dividido que nunca.
Y carente de un liderazgo real.
Y llegarán aún más divididos en el 2016.
Zavala ya sabe que lo que sobran son traidores en el PRI.
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Todo está listo para la gran reinauguración del estadio del Puebla FC en su partido contra el Boca Juniors.
Las reacciones de los afortunados asistentes sobre el nuevo estadio serán fundamentales para saber si agradó o no la remodelación.
El hermetismo con el que el Gobierno del Estado seleccionó a los invitados al partido refleja que existe temor de una reacción negativa de los asistentes.
No queda más que esperar y ver el partido por televisión.
Y, desde luego, esperar el juicio de los aficionados a través de las redes sociales.
Esas que, afortunadamente, son incontrolables.
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