La decepcionante campaña del fracaso llamado PRD
Si los gurús electoreros -Lavin y Asociados y Mendoza Blanco y Asociados- y los resultados de sus últimas encuestas publicadas no resultan un fraude, a estas alturas de la lucha electoral por la minigubernatura se podría estar perfilando ya un pronóstico muy posible: el triunfo de Tony Gali, la derrota de Blanca Alcalá Ruiz y el fracaso del PRD.
Y es que resulta muy difícil que en un mes el PRI pudiera revertir la tendencia a favor del abanderado aliancista Tony Gali, quien parece llevar mano en los próximos comicios del 5 de junio.
La guerra electoral de cualquier forma seguirá subiendo de nivel, de intensidad y de grado en materia de denuncias, descalificaciones y denostaciones.
Algunos colegas columnistas incluso aseguran que a partir del mes de mayo empezarán a salir a la luz pública sendas grabaciones que pondrán en jaque al panismo poblano y a su abanderado.
Algunos, además, dicen que la denuncia pública lanzada por Jorge Estefan Chidiac, sobre el espionaje a la candidata del PRI, Blanca Alcalá, es una mera inyección para vacunar el material que su equipo pronto va a evidenciar.
Porque se dice que en el gobierno federal también tienen con qué querer y sacarán a relucir algunas linduras de nuestros políticos poblanos, particularmente de los funcionarios estatales morenovallistas.
Habrá que estar muy atentos a la guerra de audios, videos y/o imágenes en la que posiblemente se trencen el PRI y el PAN.
Por lo pronto, habrá que decir que en esa misma guerra electoral dos de los cinco candidatos han quedado a deber mucho y no han cubierto la expectativa que se tenía de ellos.
Y es que habían prometido mucho pero a la hora poco ha sido lo que han aportado a la campaña.
Los dos candidatos, criticados fuertemente por la cúpula empresarial poblana por no tener idea siquiera de cómo estructurar una campaña, son: Abraham Quiroz Palacios, de Morena, y Roxana Luna Porquillo, del PRD.
De los dos, el fracaso más evidente es el de abanderada amarilla.
El candidato de Morena, gracias a la inercia e imagen de Andrés Manuel López Obrador, al menos parece salvado y parece, también, que ocupará el tercer lugar de las preferencias en el resultado final de la elección.
Todas las encuestas publicadas hasta ahora colocan a Morena como la tercera fuerza política en Puebla.
El descalabro, por supuesto, es directo para el PRD, su candidata y sus huestes.
Si Roxana Luna no levanta en el próximo mes y continúa siendo una candidata a la baja corre el riesgo de rezagarse aún más e incluso de terminar como el último lugar de la elección.
Y cuidado, porque eso puede ser un rotundo fracaso que pudiera pegarle a sus intereses, a los del senador Luis Miguel Barbosa Huerta y a los de Agustín Basave Benítez, dirigente nacional de sol azteca.
Si el PRD logra un vergonzoso último lugar en la elección prácticamente estaría destinado a la extinción en el estado.
De ser así, ¿cómo lograría Miguel Barbosa ser un candidato combativo en la elección a la gubernatura en 2018?
Verdad que está en chino.
Ese fue el gran riesgo que se jugó el nuevo PRD -local y nacional- en la elección a la mini jugando con Roxana Luna y evitando la alianza con el PAN.
Se me hace que midieron mal las cosas y las consecuencias.
El PRD y Roxana Luna ni le aportan nada a Blanca Alcalá, ni le quitan a Tony Gali.
El PRD parece no poder evitar el fracaso.
Y luego si agregamos a todo esto las últimas declaraciones de Socorro Quezada Tiempo, dirigente estatal del PRD, sobre los perredistas que apoyan al PAN, quien dijo:
“Y yo los entiendo, eh; y les voy a decir por qué entiendo a mis compañeras y mis compañeros; la neta, porque sí tenemos hambre, porque estamos bien jodidos, y pues unos pesos de más nos marean. Yo porque ahora soy diputada si no quién sabe, igual me verían allá (con el PAN)”.
Ni más ni menos.
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Tregua en el PAN por Tony Gali
En el PAN poblano por fin entendieron que sin unidad y madurez no podrían ganar la próxima elección local, así que parece que por fin empezaron a poner remedio a sus diferencias.
Resulta que ayer en la Segunda Sesión Ordinaria del Consejo Estatal del PAN -en el orden del día- estaba programado un punto para analizar, calificar, votar y sancionar la administración de Rafael Micalco Méndez, ex dirigente del partido.
El tema, desde luego, fue de conocimiento del propio Micalco, quien decidió presentarse a la sesión con todos los documentos necesarios para aclarar y esclarecer dudas del manejo de los recursos del PAN poblano.
Así que para evitar que le dieran un albazo o lo sorprendieran con algo Micalco apareció con el acta de entrega recepción, con los estados financieros de los bancos en los que se apoyó, así como la constancia del CEN panista de prerrogativas estatales y federales.
Rafael Micalco llegó preparado para armar una revuelta para defenderse, si era necesario.
Sin embargo, alguien inteligente y sabio salió al paso y evitó que el propio Micalco acabara con Jesús Giles Carmona, actual dirigente panista en Puebla, quien fue el que lo acusó de cuanta cosa se le ocurrió.
El punto sobre la supervisión a la administración de Rafael Micalco al final se desechó, por lo que la cordura llegó al nuevo PAN y se acordó respetar el trabajo que realizó la pasada dirigencia.
Y todo, desde luego, para evitar cualquier contratiempo a su candidato a la mini, Tony Gali.
En Twitter: @poncharelazo
