La ceguera priista
Conforme pasan los procesos electorales, se acumulan las derrotas, pierden posiciones en el Congreso y Presidencias Municipales, los priistas siguen sin percatarse de la importancia del proceso electoral del 2016.
Mientras Rafael Moreno Valle ya tiene un ejército en marcha en las Presidencias Municipales para apoyar al que será su candidato a la minigubernatura, los priistas aún no saben ni quién será su próximo líder estatal.
De ese tamaño es la diferencia de visión entre el mandatario y los líderes locales del tricolor.
Rafael Moreno Valle tiene de rodillas a los panistas, en la bolsa a los perredistas, como aliados a los partidos del PAN, PSI y Compromiso por Puebla, y los priistas no son capaces de entender sus propias derrotas.
El mandatario sólo espera conocer el grado de posicionamiento entre Cabalán Macari, Jorge Aguilar Chedraui, Patricia Leal y Antonio Gali Fayad para definir a sus candidatos a la minigubernatura en 2016 y gubernatura en 2018.
Mientras eso ocurre, los priistas siguen desorganizados, peleados, distanciados, celosos y sin ganas de competir de manera unida.
Por un lado está la interesante alianza entre los diputados federales Enrique Dóger y Javier López Zavala.
Por otro lado está el pacto entre Blanca Alcalá y Juan Carlos Lastiri.
En otra pista alterna corre el diputado local Pepe Chedraui.
Cada uno en espera del momento idóneo para derribar a sus correligionarios.
Es evidente que en el morenovallismo persiste el orden.
Y en el PRI existe un total desorden.
Si así siguen las cosas es lógico que el gobernador Rafael Moreno Valle se convierta en el político más exitoso de toda la historia de la entidad.
No sólo fue capaz de salirse del PRI y pasarse al PAN para ganar una senaduría y la candidatura a la gubernatura.
Logró derrotar al PRI en las elecciones de 2010 y colocó a su secretario de Infraestructura como presidente municipal de Puebla, ganar la mayoría de Presidencias Municipales y el control en el Congreso del Estado.
Y al paso al que va seguramente dejará al próximo minigobernador en 2016 y gobernador en 2018.
De ese tamaño puede ser el legado político de Rafael Moreno Valle.
No se ve cómo alguien se lo pueda impedir.
No por nada en estos momentos es un aspirante real a la candidatura del PAN a la Presidencia de la República.
Todo eso ocurre en la nariz de los priistas.
Pero están ciegos, sordos y mudos.
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@gomezcarlos79
