La batalla legal y electorera de San Pedro Cholula
En menudos problemas está metido el presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, quien como dijera el clásico “le está tentando las patas al diablo” en esta elección al enfrentarse al grupo en el poder.
Y es que ni tardo ni perezoso, el edil, está haciendo gala del colmillo retorcido que los años en la política poblana le han dado.
Porque si algo hay que reconocerle al ex líder del partido naranja en Puebla es que ha sido muy vivo y ha sabido acomodarse para hacer política de altura obteniendo buenos dividendos.
En lo personal, creo que hoy por hoy José Juan está echado hacia adelante como acostumbra -sin miedo al rival- pero está pecando de confiado.
De entrada, ya demostró que en política la lealtad no existe al cien por ciento, toda vez que él fue uno de los personajes que llevó al hoy gobernador Rafael Moreno Valle Rosas -en la elección del 2010- a Casa Puebla.
Fue uno de los aliados más participativos de la coalición Compromiso por Puebla, junto con el incongruente y arrepentido panista Juan Carlos Mondragón Quintana.
Empero, hoy, las circunstancias, los intereses y la negociación política separaron y divorciaron a los aliados, al edil y al gobernador.
José Juan (JJ) ya se metió en camisa de once varas y ya rompió la delgada línea que sostenía el acuerdo que le permitió convertirse en gobernador de su amado San Pedro Cholula.
Y lo peor, su equipo se metió en líos legales directamente contra el batallón morenovallista, sabiendo que lleva las de perder.
Como lo señalé en ediciones pasadas de Posdata, a José Juan se le olvidó que su enemigo hoy no es el mismo de antes al que podía manipular, chantajear y amenazar como lo hizo con Javier López Zavala o con Mario Marín Torres.
El rival, esta vez, no es de papel sino es real y muy inteligente.
El caso es que las denuncias interpuestas por sus allegados, por Héctor Arturo Zepeda Loranca, en contra del PAN y del imprudente edil de Cuautlancingo, Félix Casiano Tlaque, no van a prosperar del todo.
Recordemos que se interpuso una queja en contra de Félix Casiano y del PAN porque supuestamente el edil asistió a un evento proselitista de Miguel Ángel Huepa Pérez, candidato a diputado federal del PAN por el distrito 10 de San Pedro Cholula.
Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió el caso y lo único que turnó a la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral de la Secretaría Ejecutiva del INE fue aplicar una sanción administrativa “no grave”, debido a que en ningún momento se acreditó participación activa en el evento de carácter electoral, ni que el edil mostrara una conducta en favor del abanderado del PAN, ni mucho menos que incurriera en posible desvío de recursos.
Así que en términos generales, las autoridades federales desecharon la posibilidad de cualquier delito electoral cometido por el PAN o por Casiano Tlaque, debido a que la queja presentada por el Partido Movimiento Ciudadano (PMC) -SER-PSD/76-2015- no fue ni bien estructurada, ni bien fundada, ni mucho menos bien redactada.
Y es que el MC sólo argumentó una presunta violación al principio de imparcialidad en la “utilización de recursos públicos”, lo que no se comprobó por ninguna parte.
Así que el edil José Juan Espinosa debería jalarle las orejotas a sus asesores y a la gente que tiene en su equipo porque ya van dos pifias cometidas y contando.
La primera, la fallida queja interpuesta por Héctor Arturo Zepeda, la cual no va a trascender contra el PAN debido a la tonta y poca argumentación y demostración de un delito que no se cometió; y la segunda, la del secretario General de San Pedro Cholula, Ignacio Molina Huerta, quien el 3 de marzo tomó protesta como representante suplente del Movimiento Ciudadano ante el Consejo Distrital 10 del INE en San Pedro Cholula, pero no solicitó permiso o licencia para separarse de su cargo público.
Dijera el clásico, “con estos amigos para qué quiere enemigos” José Juan.
¿A poco no?
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Los tropiezos de Giorgana
Co la novedad de que a Víctor Manuel Giorgana Jiménez, candidato del PRI-PVEM por el distrito 12, cada día las cosas se le complican más.
Y es que además de estar solo y su alma en sus eventos y recorridos, sus conflictos personales con la dirigente estatal del PRI, Ana Isabel Allende Cano, no se han podido resolver y se están agravando más y más, particularmente, porque a Giorgana lo excluyó de los spots difundidos en la primera etapa de la campaña tricolor.
Y si algo peor le faltaba al abanderado priista, es que ahora sus negativos se empezaron a acrecentar por llevar consigo la marca del marinismo en la frente; así es, la del “góber precioso”, Mario Marín Torres, quien parece le patrocina la campaña.
Seguro que esto los habitantes del distrito 12 se lo van a cobrar porque ya dieron cuenta que el ex secretario particular del precioso, Ramón Fernández Solana, es el segundo de a bordo de Giorgana.
Está claro que los poblanos no olvidan que Mario Marín y Ramón Fernández son sinónimo de corrupción, de abuso y de todo lo que huela a trampa.
En Twitter: @poncharelazo
