Justicia y mano dura para Ajalpan
Si la administración estatal y el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas quieren ganar nuevos adeptos, confianza y tratar de enmendar algunos errores del pasado -de cara al 2016-, el linchamiento registrado el lunes pasado en Ajalpan es su gran oportunidad.
Las acciones que debe tomar el mandatario para castigar a los responsables deben ser contundentes e inmediatas.
En estos casos precisamente es cuando se debe mostrar firmeza, autoridad, mano dura y acciones que permitan hacer justicia a quien o quienes hayan resultado afectados.
Aquí es cuando se debe mover el aparato gubernamental y todo el peso de la ley para castigar a los responsables de tan atroz hecho que cobró las vidas de dos estudiantes, hermanos de sangre, de la Universidad de Tulancingo.
Y es que hasta ahora se sabe que el único pecado de los universitarios fue haber trabajado en el lugar equivocado, en el momento equivocado, para la empresa Marketing Estratégico del Distrito Federal.
El gobierno del estado -los tres poderes de gobierno- tiene mucho que hacer al respecto.
De entrada, el Congreso local debería considerar la destitución del edil priista Gustavo Salomón Lara Torres, quien poco o nada hizo para que en su comunidad se evitara el linchamiento de los hermanos de apellido Copado Molina, José Abraham de 25 años de edad y Rey David de 35.
Es evidente que el edil está impedido para gobernar Ajalpan ya que quedó demostrado que el pueblo lo rebasó y se pasó por el arco del triunfo su autoridad, junto con las acciones de su enclenque cuerpo de seguridad.
Ojalá que a alguno de nuestros 41 flamantes diputados, quienes sólo han trascendido por su pasiva, complaciente y borrega actitud hoy sí se pongan las pilas y hagan algo al respecto.
A ver si a alguna de las bancadas, de sus líderes, se les ocurre algo para llamar a la autoridad y poner orden en los municipios en donde se registran casos parecidos, en los que ha habido llamados de atención, visos de posible ingobernabilidad y una flagrante irresponsabilidad de sus autoridades para mantener el orden.
Ejemplos podemos mencionar muchos.
Más de los que se imaginan nuestros flojonazos legisladores, quienes, por cierto, no veo que tengan que presumir de este su último año de trabajo.
Porque si de sospechosismo legislativo y aprobaciones polémicas hablamos, allí están nuestros queridos diputados.
Me parece que muy pocos son los legisladores que en verdad han trabajado; algunos de plano han simulado una falsa oposición, un supuesto arduo trabajo, un liderazgo de mentira, en fin, como dijera la Nana Goya “esa es otra historia”.
El caso es que algo se tiene que hacer para evitar que en otros municipios pudieran estallar actos de posible ingobernabilidad o de violencia que a nadie convienen.
Lo que es un hecho es que además debe haber sendas reprimendas y jalones de orejas a los titulares de la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSP), Jesús Rodríguez Almeida; y al encargado de despacho de la Secretaría General de Gobierno (SGG), Jorge Benito Cruz Bermúdez, por no haber reaccionado, ni actuado de inmediato en Ajalpan.
Y es que si bien Puebla aún posee un clima de paz y tranquilidad que muchos otros estados desearían, también hay que aceptar que los focos amarillos deben encenderse para evitar graves actos de violencia que perjudiquen a los ciudadanos y lastimen a la sociedad en general.
Ya Chalchihuapan y algunos otros eventos aislados dejaron suficiente enseñanza tanto al gobierno como al resto de los poblanos.
El linchamiento en Ajalpan es la oportunidad de oro para poner orden en otros municipios donde se gobierna con las patas y no con la cabeza; con impunidad, con meros tintes partidista y no con la razón.
Ya mi amigo el ducho periodista Ricardo Morales Sánchez señaló algunos municipios en los que podrían estallar conflictos muy parecidos como al de Ajalpan.
Entre los que citó en su muy leída columna Serpientes y Escaleras citó a los ediles Inés Saturnino López Ponce de Tecamachalco, a Rogelio Roque Torres, edil de Nopalucan de la Granja, y Rafael Núñez Ramírez de San Martín Texmelucan, regiones en donde, coincido con el periodista, “reina el desgobierno y la inconformidad”.
Y sí, muchas veces los conflictos sociales se deben a la soberbia, prepotencia y abuso de poder que existe por parte de los ediles y el resto de sus autoridades, más aún cuando se sienten blindados por su periodo de casi 5 años como autoridad.
Y lo mismo sucede con algunos diputados locales que ya no se aparecen ni por casualidad en sus respectivos distritos.
Por cierto, ¿y a todo esto qué opinarán los líderes locales de la agrupación política Antorcha Campesina, ama y señora de todo Ajalpan?
Ojalá que den la cara.
En Twitter: @poncharelazo
