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Contrastes

Impunidad e ineficacia policial

El homicidio del policía, Óscar Ortiz Olivera, ocurrido la tarde del miércoles en la colonia Anzures, dejó al descubierto una serie de fallas y carencias en la Secretaría de Seguridad Pública y Vialidad Municipal de Puebla.

Quienes estuvimos en el sitio en que fue abatido el policía (en la esquina de la 10 Sur y 33 Oriente), segundos después de que ocurrió el ataque, fuimos testigos de que el uniformado no usaba en ese momento el chaleco antibalas.

También fue notorio que pese a que los dos policías de la patrulla 299 les marcaron el alto a los cuatro homicidas, sólo el policía, Óscar Ortiz, los iba a revisar y su compañero no tomó las precauciones debidas o se distrajo y no pudo defender, aprehender o lesionar a alguno de los atacantes.

Una vez que Óscar Ortiz cayó herido de muerte por 5 balazos, fue notorio que su compañero no sabía aplicar las medidas mínimas de primeros auxilios y tuvieron que ser los vecinos los que auxiliaron al uniformado.

Otro detalle que no debe pasar desapercibido es que pese a la cercanía de las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado, que están a cuatro calles del lugar de los hechos, los primeros policías ministeriales tardaron en llegar más de 20 minutos.

Y lo mismo ocurrió con el servicio de auxilio de las ambulancias que tardaron más de 15 minutos en llegar al lugar, pese a que los hospitales del ISSSTE e ISSSTEP se encuentran a menos de cinco minutos en automóvil.

Otro tema que debe preocupar a los ciudadanos es que cuando llegaron las patrullas al lugar del ataque, no hubo un sólo mando que pusiera orden en el lugar y los mismos policías, curiosos, vecinos y representantes de los medios de comunicación estuvieron sobre los casquillos.

Durante más de media hora privó un total desorden en el lugar y los policías no tuvieron la capacidad de mantener intacto el sitio de la agresión, porque no traían la cinta para crear un cordón y hasta una patrulla que llegó de apoyo ya no pudo participar porque tenía una llanta ponchada.

A todo eso se debe sumar que los policías municipales se equivocaron al detener a seis personas como probables responsables del homicidio, y los verdaderos asesinos andan libres.

Ya se había advertido que los policías municipales de Puebla no están bien preparados, no tienen el equipo suficiente para trabajar, protegerse y, ahora, presenciamos que no tienen capacidad de reacción.

El homicidio sigue impune y no hay certeza de que se pueda atrapar a los homicidas.

Una vez más habrá que preguntar al secretario de Seguridad Pública, Amadeo Lara, qué pasa con esa capacitación a los policías.

Qué confianza tenemos los ciudadanos si los policías tampoco se saben cuidar a ellos.

Urgen respuestas y que el alcalde, Eduardo Rivera, de una vez por todas ponga orden en la corporación.
 
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@gomezcarlos79

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