¿Grilla política o feminismo?
Es una verdadera estupidez pensar, creer o imaginar que la expulsión de Socorro Quezada Tiempo, diputada local, de las filas y la dirigencia estatal del sol azteca en el estado se debió a una discriminación, actitud o instrucción machista.
Nada que ver con la realidad.
A Doña Coco la echaron de su partido por el simple hecho de estar ateniendo y privilegiando intereses ajenos a los de su instituto político.
Partido, por cierto, por el que la ex perredista es diputada local y por el que tiene trabajo.
Porque todo mundo sabe que Socorro Quezada es operadora del senador Luis Miguel Barbosa Huerta, junto con Eric Cotoñeto Carmona, con quien a pesar de tener algunas diferencias sigue trabajando.
El conflicto político que enfrentan la Nueva Izquierda y el barbosismo es muy claro.
A partir de que Barbosa dejó el PRD para correr a los brazos de Andrés Manuel López Obrador fue como Quezada Tiempo empezó su guerra contra sus correligionarios que simpatizan con el morenovallismo.
El mentado “feminicidio político” es un chiste de mal gusto.
La política es y debe ser sin distingo de sexo, de creencia religiosa y, lo más importante, debe ser ajena a la discriminación por el simple hecho de que todo político aspira convertirse en servidor público.
Las remociones, destituciones y reacomodos partidistas se dan en todos los estados del país, y hasta en el resto del mundo.
El conflicto que mantiene dividido al PRD, y que dejó fuera a Doña Coco, es por el poder mismo.
A Socorro Quezada, aunque no lo guste, le quitaron el trono por haber traicionado al grupo político que controla el estado, su partido y hasta su dirigencia nacional.
No hay que analizar mucho para entender cómo es la política y cómo son las cosas en el PRD.
Así como un día el barbosismo arrebató las llaves y el mando del PRD poblano para quedárselo, así hoy le tocó ceder el mando.
Vaya puntada que se aventaron las integrantes de la llamada Red plural de Mujeres de Puebla, quienes al parecer están tomaron muy a pecho la vida interna de los partidos políticos en Puebla.
Y es extraño porque en Puebla hay muchas mujeres golpeadas, abusadas, vejadas y maltratadas, y las líderes de la red salen a entrometerse en un conflicto netamente político-partidista, se me hace que allí algo no está bien.
Es más, me huele a cochupo.
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¿A quién querrá engañar el diputado local del Verde Juan Carlos Natale López con el cuento de que desea erradicar y eliminar la figura del diputado plurinominal en Puebla?
¿A quién pretende sorprender con el sueño guajiro de que está luchando por los poblanos para erradicar el fuero al gobernador, a los diputados, a los funcionarios, a los magistrados, al chapulín colorado, a la mujer maravilla, a Batman y a todo personaje que se imagine?
Ya sólo falta que Natale nos diga que si queremos podría regresar el agua azul a las cascadas de Chiapas, por aquello de que ahora es un súper héroe verde ecologista.
Que risa dan las propuestas del flamante legislador, quien, por cierto, es ni más ni menos un diputado plurinominal.
Si viviéramos en un estado más justo y todos fuésemos iguales ante la ley sin duda él ya estaría en la cárcel.
Porque vaya que su cola de dinosaurios, sus escándalos y su pasado lo condenan.
Y lo condenan porque gracias al tráfico de influencias y a la impunidad, Natale sigue muy tranquilo de la vida disfrutando.
¿Qué dirían los poblanos si el diputado explica en un vídeo, como los que acostumbra, informar que él no hizo campaña para ganarse su curul en el Congreso del Estado sino llegó en automático, gracias a la fórmula que da vida precisamente al diputado plurinominal?
¡Vaya cinismo, carajo!
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