Posdata
Grilla legislativa
A unos días de que concluya su segundo año de trabajo, los diputados que integran la LVIII Legislatura del Congreso del Estado están metidos en mil y un conflictos provocados por sus propios yerros.
La bancada priista, por su parte, aún no termina por dejar claro si defenderá los intereses del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, o los del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y ya está metida en muchos otros conflictos.
El más reciente, una aparente guerra entre el presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRI, Pablo Fernández del Campo, y el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Poder Legislativo, Edgar Salomón Escorza, que podría derivar hasta en una expulsión de las filas del PRI.
Y es que el líder priista vigila y archiva cada movimiento de sus diputados locales, federales, de su militancia y, sobre todo, de todos aquellos que pudieran hacer a un lado su ideología partidista por unas cuantas monedas.
Pablo Fernández, está atento a la película política de Puebla y a las órdenes que le dictan en el CEN priista, por lo que ya inició la organización de su partido para enfrentar los próximos comicios locales.
El líder priista poblano siempre ha sido muy discreto. Ojalá que está vez haga a un lado el miedo y, por fin, convierta al PRI en una fuerza política que genere un verdadero contrapeso para bien de la democracia en Puebla.
Mientras tanto, el diputado, Edgar Salomón, sigue haciendo su juego y tratando de tejer fino, toda vez que ayer se adjudicó las gestiones para la aprobación de la cuenta pública de la ex edil capitalina y ahora senadora priista, Blanca Alcalá Ruiz.
Por cierto, la cuenta pública de la ducha legisladora pasará sin problema alguno, con observaciones perfectamente solventadas y con el aval de la mayoría de los diputados de casi todos los partidos.
El único que pondrá el pelo a la sopa será, Víctor Hugo Islas Hernández, del Panal. En la próxima sesión del Congreso, el legislador, va a utilizar la tribuna legislativa para arremeter una vez más en contra de la senadora.
En tanto, la bancada panista aún mantiene sus filias y fobias con respecto a decisiones que se toman al seno del Congreso, toda vez que muchas de éstas no han sido aprobadas por la unanimidad albiazul.
Por lo pronto, el coordinador de la bancada panista, el diputado, Mario Riestra Piña, ya cuenta los días para asumir el liderazgo del Congreso poblano.
Me aseguran, incluso, que Riestra está metido como mediador entre los trabajadores del Congreso y la actual administración, toda vez que le quieren dejar una papa caliente con el conflicto laboral que provocó, Alejandro Oaxaca, y su propuesta de eliminar las bases de los empleados.
Por cierto, los trabajadores del Poder Legislativo están dispuestos a revelarse si es que la propuesta de “Oaxaquita” se hace realidad y son eliminadas las bases y plazas hereditarias.
--------------------
Otras Posdatas:
* El guasón del Congreso
Así es como le llaman muchos de los diputados priistas, panistas y de todos los colores partidistas al diputado, Gerardo Mejía Ramírez, quien hoy ocupa una curul gracias a las migajas políticas que Jesús Morales Flores le aventó, como en sus mejores tiempos lo hizo, también, Javier López Zavala.
Resulta que el legislador, quien hace apenas unos meses se decía el máximo zavalista del estado, ahora pretende ponerse al servicio de la senadora, Blanca Alcalá Ruiz, a quien intenta venderle los mismos espejitos que en su momento le ofreció al marinismo.
Gerardo Mejía, aseguran varios de sus compañeros diputados, es el perfecto ejemplo de la traición, arribismo y descaro. Y es que ahora le jura amor eterno a quien en el pasado llamó traidora.
Afortunadamente, la senadora, Blanca Alcalá, tiene presente el antecedente y evaluada la poca lealtad de quien aspira a convertirse en uno de sus pupilos.
Y como dijera el clásico: “¡Pero qué asquerosidad es esto, eh!”
En twitter: @poncharelazo
