Fuga panista en Puebla (¿el adiós de “La Doña”?)
Dice el dicho: “Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”.
Y parece que esta expresión popular embona a la perfección para definir la actual situación en la que se encuentra el PAN poblano, donde parece haber comenzado una desbandada de yunquistas al verse vencidos por el grupo predominante, el morenovallista.
La fuga panista ya empezó y es probable que el Yunque se tambalee por la huida de sus protagonistas.
Por supuesto que la salida, renuncia o negociación política de Ana Teresa Aranda Orozco, una panista reconocida en Acción Nacional por su trayectoria política y en el servicio público, le afecta significativamente a la vida interna de este partido.
Es evidente que “La Doña” tiene un grupo de seguidores que aunque tampoco son mayoría, porque de lo contrario no habría decidido dejar el partido que le ha dado todo, trabajo, dinero y poder, representan una historia importante en la vida de su partido.
Sin embargo, la salida de Ana Teresa Aranda es una acción importante por el simple hecho de que es una de las panistas insignia del albiazul en Puebla, de su clase política.
Por supuesto que debilita la estructura panista-yunquista, no así la que, insisto, domina el nuevo PAN poblano, la que encabeza el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, con quien la ex funcionaria federal nunca pudo mantener una relación ni mucho menos lograr acuerdos.
Con Ana Teresa se va una parte de la historia del PAN pero se queda otra, la de haber preferido huir y abandonar al instituto político que la hizo en lugar de continuar en la lucha como muchos otros yunquistas se mantienen.
Me pregunto qué hubiese pasado si los priistas abandonan su partido en 2010, cuando fueron despojados de la gubernatura y del poder total.
Eso, claro, si la renuncia de la ahora ex panista no sólo es una estrategia para salir postulada como candidata a minigobernadora por otro partido en 2016.
Porque hay muchas lecturas que se le pueden dar a la renuncia de “La Doña” del PAN.
La más interesante, si es que se analiza políticamente el anuncio y se ve el escenario de cara al 2016, es que la salida de Aranda Orozco del panismo obedece sólo a abrir un nuevo frente de batalla en contra del morenovallismo con miras al 2016.
Porque Ana Tere bien pudo haber renunciado al PAN a principios de año, en el 2014 o en el 2012, o en otro momento.
No es nada casual, más bien parece coyuntural, el anuncio de su supuesta renuncia al PAN, partido que, a propósito, elegirá nuevo dirigente estatal el próximo domingo para sustituir en el cargo a Rafael Micalco Méndez.
Qué extraño que la panista que ahora ya no es panista haya decido abandonado sus ideales, sus valores partidistas, personales, sus principios como militante del partido que supuestamente era el de sus amores.
Más bien parece haber contribuido a una estrategia política para convertirse en candidata ciudadana y colaborar con otros partidos a tratar de derrotar al PAN y a la posible coalición que se formará para los comicios locales del 2016.
¿Estará, Ana Teresa Aranda, cerca del PRI?
¿En acuerdo con Manlio Fabio Beltrones?
¿Con el presidente Enrique Peña Nieto?
¿Con Mario Marín Torres, “El Góber Precioso”?
¿Habrá pactado algo con la senadora Blanca Alcalá Ruiz, la priista con mejores números para disputar la minigubernatura?
¿Qué pensará de la decisión de Ana Tere su amigo y aliado, el ex edil, Eduardo Rivera Pérez?
¿Qué dirá a todo esto Francisco Fraile García, el famoso pastor del rebaño panista-yunquista?
¿Dónde quedó el movimiento anateresista que haría una revolución y justicia en el PAN poblano?
¿Es extraña o no la renuncia de “La Doña” al partido de sus amores?
Existen muchas dudas que se van a disipar con el paso de los días, las semanas y los meses; una vez que se acerque más el arranque del proceso electoral local.
Es un hecho que Ana Teresa Aranda dará pronta respuesta a cualquier interrogante.
Por lo pronto ya anunció que en su escenario no descarta convertirse en una candidata independiente a la mini, o sumarse a una campaña que la convenza, o simple y sencillamente ser una “bronquita” más del país.
Digan lo que digan, “La Doña” se sabe vender y cotizar.
Mientras tanto en el PAN las cosas se siguen reacomodando y parece que empiezan a tomar nueva forma.
Algo debe tener en mente el todavía dirigente panista en Puebla, Rafael Micalco, para despedirse porque ha permanecido muy callado. Y es que él sí defendió sus pensamientos ante el morenovallismo.
Eso sí, me parece una equivocación haber declarado que Ana Teresa no provocaría una desbandada panista, simplemente porque si la habrá pero en el Yunque.
A ver qué tal les va a esta vez a los yunquistas.
En Twitter: @poncharelazo
