Focos rojos para Blanca Alcalá y Tony Gali
Algo grave sucede en los futuros equipos de campaña de los candidatos a la minigubernatura Blanca Alcalá Ruiz -BAR- (PRI-Verde) y Tony Gali (PAN-Panal-PT-PSI-CP), en sus cuartos de guerra y en sus respectivas tácticas para ganar la próxima elección.
Los focos rojos parecen haberse encendido en ambos frentes.
Por una parte, la abanderada priista no ha logrado apagar, de ninguna manera, el fuego -amigo y enemigo- en su contra.
Va una tras otra.
Y lo peor, la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro ya le declaró la guerra directa a la abanderada priista y no cederá ni un ápice en la batalla contra su campaña y contra todos aquellos políticos cercanos al “góber precioso”, Mario Marín Torres.
La autora de “Los demonios del edén” ya anunció que no le tiene miedo ni a los priistas, ni a sus amenazas, así que va con todo contra BAR.
Todo lo que huela a marinismo, y ahora a blanquismo, será avasallado por Lydia Cacho.
Y BAR, aunque ya se haya deslindado de la figura de Marín parece estar tatuada ya por la insignia marinista.
A pesar del respaldo que le brindó ayer el dirigente nacional de su partido, Manlio Fabio Beltrones, los problemas parecen no cesar al interior de su equipo de trabajo.
Y es que el hecho de que el diputado federal Alejandro Armenta Mier haya decidido deponer el cargo de coordinador de la campaña de Alcalá es una muy mala señal para ella, la cual se presta, además, a la especulación y a la mala vibra.
En el PRI la simulación y la “mala leche” de casa parecen no terminar.
Otro problema para Blanca, es que ante el rechazo de Armenta para coordinar su campaña el resto de sus aliados, sus correligionarios, parece que también se están replegando.
Porque no se ve por ningún lado, para su beneficio, el ruido del zavalismo, del dogerismo, de Alberto Jiménez Merino, de Juan Carlos Lastiri y de Juan Manuel Vega Rayet, por ejemplo.
No hay que soslayar, además, que Armenta hace equipo con Lastiri y con el edil de Tepeaca, David Huerta Ruiz, este último quien tampoco se ha mostrado muy contento y sumado al equipo de trabajo blanquista.
Insisto, si BAR no pone orden en su grupo, lo depura, se deshace de una vez por todas de los marinistas y exige que se renueve la dirigencia del PRI en Puebla, las cosas no se le van a componer.
La batalla electoral que tiene enfrente es de vida o muerte, la más difícil de su carrera política y debe actuar en consecuencia.
Para qué, además, se sigue peleando su equipo de trabajo con la prensa.
Si quiere ganar la mini entonces que trabaje para ello.
Empero, afortunadamente para BAR en el equipo de enfrente las cosas parecen no estar del todo bien.
Y es que si bien el equipo de campaña que acompañará a Tony Gali parece ir en caballo de hacienda y con un menor riesgo de daños por la buena imagen que tiene su candidato entre la gente, el partido que encabeza la alianza “Sigamos Adelante” tiene muchos problemas.
Porque si hablamos de traiciones en el PRI poblano y en el grupo que impulsa a BAR a la minigubenatura, en el PAN, como dicen, no cantan mal las rancheras.
Sobre todo porque por no haber ejecutado la operación cicatriz al interior del albizul a tiempo, con el viejo panismo y el Yunque, las cosas se le pueden complicar a su candidato, quien es el menos culpable de las torpezas de su malogrado dirigente Jesús Giles Carmona.
Resulta que después de haber sido evidenciado en un video en el que se le observa cómo trató de amedrentar a su antecesor, Rafael Micalco Méndez, ahora se le ocurrió la puntada, a él y a sus asesores, de enviar sendas cartas a los panistas poblanos para hacer valer su autoridad.
Resulta que en vez de acercarse a la militancia personalmente, casa por casa si era necesario, redactó un documento en el que les pide a los panistas hacer caso omiso a descalificaciones en su contra.
Solicita, a grandes rasgos, dejar atrás las discusiones mediáticas y provocaciones en contra del nuevo PAN.
En el documento de marras, pide, además, que los panistas poblanos estén más unidos que nunca.
Pobre Jesús Giles, o alguien lo aconsejó mal o tuvo una ocurrencia disparatada.
Me cuentan que los panistas del viejo cuño tan luego recibieron su carta la hicieron añicos y la arrojaron al bote de la basura.
A ver si la terquedad de Giles y de los “nuevos panistas” no le provoca jaqueca a su candidato.
En Twitter: @poncharelazo

