Focos rojos en el gobierno del estado
Si bien la reconstrucción del PRI poblano puede tardar semanas, meses o incluso años, por lo grave de su situación interna y externa -en materia de imagen, credibilidad y aceptación-, la administración del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, algo tiene que hacer para evitar que políticamente la oposición despierte de su letargo.
Y es que a raíz de la crisis de Chalchihuapan se ha desatado una ola de conflictos que parecen innecesarios para el gobierno en turno.
Tal parece que a los asesores del mandatario, junto con la Secretaría de Gobernación que encabeza Luis Maldonado Venegas, los han rebasado los conflictos internos del estado, a tal grado de que varios sectores de la sociedad parecen sublevarse.
No termina un conflicto para el gobierno morenovallista y estalla otro.
Algo está pasando con el grupo de asesores del gobierno que está pegando directamente en el estado y que está alterando, al mismo tiempo, la situación política y social en Puebla.
Esto parece haber encendido los focos rojos para el gobernador, Moreno Valle, quien debe dar un viraje de 180 grados a su estrategia política para evitar más conflictos que pongan en riesgo su estabilidad como un político visionario y la elección federal intermedia que se avecina.
Sumado a esto está el posible regreso del PRI en Puebla, junto con el nuevo grupo que ya organiza y encabeza el ex gobernador, Mario Marín Torres, quien está de regreso en la política poblana, más activo que nunca.
La administración morenovallista no puede desestimar la posible rebelión que pudiera organizar el priismo-marinismo en el estado, patrocinada por el PRI nacional y auspiciada por el presidente, Enrique Peña Nieto.
Bien dicen, lo que no te mata te fortalece y así parece haberle sucedido al marinismo y a su líder moral.
Y es que el gobernador, Rafael Moreno Valle, pudo acabar con Mario Marín de un plumazo pero lo dejó vivir. Así que a ver si ahora esto no le resulta contraproducente.
El mote de “El Góber Precioso” por supuesto que está grabado en la mente de los poblanos y de los mexicanos, en general, junto con todas sus corruptelas; sin embargo, ya son muchos los enemigos del morenovallismo que se pueden agrupar para levantar una posible insurrección que le pegue en los intereses políticos al mandatario estatal.
Aunque el PRI y el resto de la oposición en Puebla como el PVEM, el PT y, tal vez, Movimiento Ciudadano no representan en número gran cosa para el gobernador del estado, sumados en una alianza de facto sí podrían incomodar los planes que se tienen a futuro.
Tampoco se puede tomar el riesgo de continuar aglutinando más inconformidades de todo tipo, insisto, algunas son hasta innecesarias y da la impresión que no son ni atendidas ni cabildeadas.
En lo particular, considero que deben darse los ajustes necesarios en la estrategia política del gobierno morenovallista para tratar de apaciguar y superar las crisis, evitar más inconformes, sean pocos o muchos en los distintos temas pendientes, y abrirse más al diálogo.
Ahí está precisamente el ejemplo de lo que le pasó a Mario Marín por la soberbia y por no haber estudiado, analizado y tratado el escándalo del “Lydiagate” como se debía, tanto en el ámbito local como el nacional.
No se puede subestimar al enemigo por pequeño que éste sea.
Ojalá que por el bien de Puebla, de los poblanos, de los tres poderes de gobierno, de los partidos, de los equilibrios, de la democracia y de la sana convivencia se reconsidere la política interna que se ejecuta en el estado.
En Twitter: @poncharelazo
