Felicidad
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Jorge Luis Borges
Sorprende que en estos días de “malestar social” y de pesimismo fundado por la situación del país, un reciente estudio revele que la mayoría de los mexicanos sigue sintiéndose feliz y satisfechos con su vida.
Para ellos, la familia, la buena salud y contar con lo que perciben como necesario, continúan siendo las principales fuentes de felicidad.
Esos valores, refiere la encuesta, compensan los malos momentos económicos, la inseguridad o el descontento con los agentes políticos.
En realidad esa tendencia no ha variado, al menos desde 2007. Desde entonces, casi el 80% de los mexicanos dice sentirse feliz o muy feliz.
Como constante, el sustento de esta felicidad reside principalmente en la familia (40%), seguida a la distancia por el buen estado de salud (18%) y el contar con todo lo que se considera necesario (14%).
Es frecuente también que el mexicano aprecie positivamente su existencia. Poco más del 90% se consideran optimistas, en tanto que dos terceras partes dicen que su vida ha sido buena, o muy buena para el 16%.
Este ánimo favorable también se expresa en suficiente satisfacción con la vida: muy satisfecho, 39%; bastante satisfecho, 45%.
El sentimiento de satisfacción resalta aún más por el hecho de que la mayoría reconoce que la vida no se le ha presentado cómoda, sino más bien complicada (57%).
Como factores para alcanzar mayor felicidad, los mexicanos mencionan sobre todo tener más salud, contar con trabajo o más estabilidad laboral, tener mayor consistencia económica y, en menor medida, percibir más paz y armonía, tener mejor comunicación y convivencia familiar, así como sentir que hay menor inseguridad.
No obstante, la quinta parte se sigue sintiendo infeliz o no muy feliz, condiciones que se atribuyen a una mala situación económica (43%) y, en menor medida, a cuestiones como la inseguridad y estar o tener un familiar enfermo.
En esa medida, sobresale la muerte de un ser querido como el momento más mencionado de mayor infelicidad en la vida (23%).
En este rubro de adversidades también se señalan cuestiones como los problemas económicos, especialmente la pobreza y el desempleo; problemas familiares, la inseguridad, las aflicciones sentimentales (desamor, divorcio, infidelidad) y los quebrantos de salud.
En menor escala, también causan desazón los agentes políticos como los partidos, los miembros del Congreso, el Presidente de la República o el gobernador.
Los resultados de este estudio por lo general coinciden con el Reporte Mundial de Felicidad de este año, que indica que aunque México descendió cuatro posiciones respecto al informe del año pasado, al pasar del lugar 14 al 21, nuestro país se ubica entre los rangos “aceptables” a escala mundial.
Dicho informe realizado por expertos y avalado por la Organización de Naciones Unidas, se pondera que en muchos países la felicidad se considera como factor en el diseño de políticas públicas que tengan como objetivo mejorar la calidad de vida y el desarrollo de sus habitantes.
A esta nueva dinámica se le llamado “bienestar integral” y en ella se han involucrado naciones que precisamente ocupan los primeros sitios en las mediciones de felicidad, como es el caso de Dinamarca, Suiza, Irlanda, Noruega, Finlandia, y Canadá, entre otros.
Si bien en general la felicidad es un valor subjetivo y etéreo, para el mexicano sigue siendo uno de sus anhelos más preciados.
Quizá es por ello que en estos días desear felicidades sea lo más común, en un ánimo de querer invocar ese deseo positivo y emocional a favor de los demás.
Ojalá que todos pudiéramos hacer realidad esa aspiración.
Y es que aun teniéndola a la mano, abundan los que no la saben apreciar.
