¿Fair play?
La recta final de las campañas por la presidencia municipal es una carrera por las vidas políticas de quienes las compiten, una justa parejera contra la guerra sucia.
Estoy convencido que la próxima elección la va a ganar quien mejor invierta en la asquerosa guerra de lodo que día a día se ve en las callas contra uno u otro candidato, particularmente, entre José Antonio Gali Fayad y Enrique Agüera Ibáñez.
Los candidatos por las coaliciones Puebla Unida y 5 de Mayo están listos para cerrar con todo sus respectivas campañas, pues el fin de los actos proselitistas se acerca.
Los famosos debates parece que a nadie convienen, ya que ni uno, ni otro abanderado se ha decidido a ponerle fecha, ni lugar al tema. Vamos, nadie le quiere poner el cascabel al gato en ese sentido.
El único que ya levantó la mano y dijo que está listo es Miguel Ángel Ceballos López, aspirante por el PT y quien sabe que la elección para él está perdida.
El mentado “Profe” Ceballos tiene como único reto no hacer el ridículo y demostrar que su candidatura no sólo fue un negocio, como los que siempre ha presumido tener en Cuba, sino una verdadera catapulta para tomar su sexto, séptimo o el aire que sea entre la clase política.
Lo cierto es que en la medida que el tiempo de las campañas se agota, lo mismo sucede con el “fair play” entre los distintos equipos de Agüera y Gali.
Todos los niegan, pero todos lo ejercen e invierten para ello.
Si bien el discurso de ambos candidatos ha tenido destellos de ataques, también ninguno de los dos se ha querido destapar directamente contra el otro.
Los grupos de abajo son los que tienen las órdenes de bajar las propagandas de las calles, distribuir discos compactos en los que se descalifica a su oponente, tirar volantes con publicidad negra por toda la ciudad, operar las redes sociales en contra del enemigo a como dé lugar, entre muchas otras actividades.
La guerra sucia es el pan de todos los días en las coaliciones, unos con más dinero que otros, pero otros con más creatividad que unos.
Lo que no se vale es que en la guerra que protagonizan priistas y panistas, los medios y los reporteros salgan afectados, raspados, agredidos y/o robados, como sucedió ayer en los eventos de Agüera y Gali.
La guerra sucia es creada e impulsada por los políticos y sus huestes, los comunicadores nada tenemos que ver con estas operaciones, las cuales sólo desalientan la participación de los ciudadanos en las urnas.
Ojalá que los que se apaleen por los votos sean los partidos y los candidatos, pues los medios sólo hacemos nuestro trabajo, que es informar.
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Posdatas
* Zavalistas al ataque (en el ISSSTE)
En ediciones pasadas le revelé que en la delegación del ISSSTE, en Puebla, el diputado federal por el PRI, Javier López Zavala, tiene incrustados como aviadores, asistentes, empleados o lo que sean, a varios de sus colaboradores, familiares, amigos y compadres.
Eso sí, cobrando buenas tajadas por patrocinio del erario sin hacer mucho y, en varios casos, nada.
Lo mismo lo ha hecho en el Congreso del Estado que en el ISSSTE, en Puebla, con la complacencia del delegado, José Álvaro Parra Salazar, quien por órdenes del oriundo de Pijijiapan se ha encargado de incrustar en su nómina a varios parásitos de la política, como Santiago Bárcena Álvarez, un junior apodado “El Santi”.
Este personaje, ex particular de López Zavala en el sexenio marinista, amigo, además, de Humberto Alan Ibarra Meza, mejor conocido como “El Matavalets”, ya tiene sus tentáculos y colmillos clavados en el ISSSTE gracias a los buenos oficios de Parra Salazar.
Empero, otro personaje que llegó al ISSSTE gracias al tráfico de influencias de su tío, Zavala, es David Abraham López Porras, jefe del Departamento de Mantenimiento y Obras de la citada delegación.
Por cierto, el pariente de Zavala recientemente demostró sus dotes de vidente, pues además de hostigar al personal que labora en el ISSSTE también la hace de adivino.
Resulta que en la última reunión que sostuvieron los integrantes de la Comisión de Protección Civil de la delegación con el sobrino incómodo se abordó el tema de la contingencia en caso de un sismo, sin embargo, a Abrahamcito se le ocurrió la puntada de anunciar a todos los empleados, una vez terminada la sesión de trabajo, que debían estar preparados en caso de un terremoto que pudiera sacudir al estado.
Por supuesto, los empleados se asustaron y no faltó quien pensó lo peor gracias a las ocurrencias del sobrino de Zavala, a quien ya conocen como Abraham, “El Terremotos”, López.
En twitter: @poncharelazo
