Evidente futuro perredista
Sólo un motivo debería “alegrar” a los ciudadanos, a los socialistas, a los revolucionarios, a los políticos y a los militantes de izquierda en Puebla sobre la renovación de la dirigencia estatal perredista: que es ahora una mujer quien dirige los destinos de este partido.
Esto, sin duda, abona la democracia, a la equidad de género y, sobre todo, reconoce la capacidad de las mujeres en la política aldeana.
Y es que, ojo, de los nueve partidos que existen en Puebla (PAN, PRI, PRD, Panal, PVEM, PT, Compromiso por Puebla, Movimiento Ciudadano y PSI) únicamente dos están dirigidos por mujeres, el PRI y ahora el PRD.
Mi reconocimiento, desde aquí, a las mujeres que están metidas en la política porque siguen ganando terreno.
Ojalá que continúen demostrando su capacidad y viveza a la hora del jaloneo.
A la dirigente estatal del PRI, Ana Isabel Allende Cano, hay que decirlo, no le ha ido nada bien, aunque lleva pocos meses desde que asumió las riendas de su partido y hay que seguirle otorgando el beneficio de la duda.
Ya el tiempo y los priistas se encargarán de reclamar sus errores.
Empero, vayamos al punto de esta columna que es el evidente futuro político del PRD.
De entrada, la llegada de Socorro Quezada Tiempo a la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal del PRD no garantiza que termine de tajo la guerra interna entre las distintas tribus perredistas.
Al contrario, los perredistas antagónicos a su corriente la van a seguir presionando por el simple hecho de ser mujer y de pertenecer al Frente de Izquierda Progresista (FIP), propiedad del presidente del Senado, el poblano Luis Miguel Barbosa Huerta.
Me extraña que Roxana Luna Porquillo y su gavilla no hayan declarado sobre el arribo de Socorro Quezada y los nuevos perredistas del gobierno a la dirigencia de su partido.
¿Les habrán llegado al precio?
¿Negociaron bien?
Algo pasó con la ideología de Roxana Luna luego de la reciente reunión que sostuvo con Luis Maldonado Venegas, secretario de Gobernación y ahora consejero nacional y militante perredista.
Empero, es precisamente allí donde la puerca torció el rabo.
Y es que los perredistas siguen negociando sus postulados, su lucha, su moral y su estado.
Por supuesto que la política es el arte de la negociación pero no de la humillación, ni de la entrega total. Esto abona, sin duda, a la poca credibilidad de los Luna Porquillo, quienes se vuelven a conformar con migajas.
La grilla por la renovación de la dirigencia perredista se pondrá muy interesante, toda vez que la intención de la Nueva Izquierda (NI) es arrebatar el control total del sol azteca al FIP y a Luis Miguel Barbosa.
A eso llegaron al PRD Luis Maldonado, Carlos Martínez Amador, nuevo secretario General del CEN; y Jorge Cruz Bermúdez, titular de la SEP y militante recién estrenado.
El objetivo es muy sencillo, acotar en sus funciones a Socorro Quezada, al punto de que sea Luis Maldonado el poder tras el trono en su nuevo partido.
El secretario General de Gobierno tiene todas las tablas, la experiencia las intenciones y las órdenes para extender el poderío de su corriente -NI- en el PRD poblano. Ya desenredó su madeja para tejer los acuerdos que se lo permitan.
Insisto, será interesante ver cómo es que se dan los nuevos tiempos perredistas en Puebla.
Si Barbosa se descuida le van a comer el mandado.
Menuda responsabilidad recayó en Socorro Quezada, quien ahora falta ver si aguanta la presión de las propuestas, de las tentaciones y del dinero a manos llenas.
Ojalá que se mande sola en la dirigencia por los tres años.
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Desastre perredista
Cómo estarán de graves las cosas en el PRD nacional que su líder moral, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, exigió públicamente a Carlos Navarrete Ruiz, actual dirigente nacional, renuncie a su cargo y se deje de abusos y payasadas.
Lo menos que le dijo Cárdenas a Navarrete es que es un político inmoral, corrupto y falto de ideología.
Sin embargo, en el PRD no todo es desgracia a consecuencia del caso Ayotnizapa y los 43 normalistas desaparecidos.
El lado oscuro es Carlos Navarrete pero el lado con luz ya lo intentan aterrizar en la Cámara Alta.
Quien goza de cabal salud política y física en el PRD es el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, convertido ahora en el fiel de la balanza, en el líder nacional, prácticamente, y quien negocia con la presidencia de la República por parte de la izquierda más grande.
Al mismo tiempo, Barbosa construye su ruta al 2018 para disputar la candidatura al gobierno del estado por seis años.
La mini, de plano, no le interesa.
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El México de las manifestaciones
Es una pena ver cómo la crisis social que existe en el país, a raíz del caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, se extiende peligrosamente por todo el territorio mexicano, por todos los estados y las universidades, particularmente.
Pero da más pena ver cómo algunos “animales” aprovechan estas expresiones de libertad, enfado y hartazgo social para delinquir, robar, destruir, quemar, golpear y acabar con lo ajeno.
Y aún más grave, es una verdadera desgracia que el estado, el gobierno de la República, no haga nada para resolver la furia de los ciudadanos. Que sólo la haga de observador y simple espectador de hechos violentos como los ocurridos en Michoacán, Guerrero y ayer en el DF.
Todo es una muy peligrosa reacción que parece viene en cadena.
¿Hasta cuándo?
En Twitter: @poncharelazo
