Euforia peñista
Varias fueron las reacciones que provocó el presidente de México, Enrique Peña Nieto (EPN), durante su visita a Puebla para inaugurar el Hospital General de San Andrés Cholula, donde incluso refrendó su apoyo y confianza al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.
El mandatario nacional provocó la euforia y sorpresa de la clase política poblana, del sector empresarial, de los representantes de los tres niveles de gobierno, de los distintos poderes en Puebla y de la mayoría de los poblanos.
Y es que sentenció de tajo que “los diferentes niveles de gobierno no están para competir, sino para coordinarse entre sí con el fin de ofrecer servicios de calidad y de manera adecuada a la ciudadanía”.
Las declaraciones del presidente sobre la figura del gobernador del estado -su anfitrión- provocaron un sinfín de comentarios entre los presentes. Algunos pusieron en los cuernos de la luna a Moreno Valle Rosas y otros desdeñaron la referencia que le hizo Peña Nieto.
Lo cierto es que la visita del inquilino de Los Pinos generó un revuelo entre los funcionarios de primero, segundo, tercero, cuarto y hasta quinto nivel, quienes utilizaron las redes sociales para presumir la foto del evento, las frases del presidente y hasta su testimonio en la nueva relación Peña-Moreno Valle.
La ciudad se volvió un caos durante la estancia del presidente en la capital poblana.
Primero, como si fuese un presagio, los ciudadanos amanecimos con las inclemencias del tiempo provocadas por el frente frío número 12.
Vientos de hasta 75 kilómetros por hora, árboles derribados, anuncios espectaculares caídos, bardas vencidas, semáforos desarmados, autos aplastados, algunos heridos, daños materiales por cientos de miles de pesos y hasta un muerto en el paraje de Agua Dulce, del municipio de Ahuacatlán, provocado por el derrumbe de un cerro, fue el saldo que se registró a la par de la vista del presidente de la República.
Empero, lo que más llamó la atención fue la respuesta que los políticos poblanos le dieron a la visita que realizó Peña Nieto, a quien públicamente todos hicieron su presidente sin importar su ideología partidista.
Todos fueron peñistas por un día; eso sí, quién sabe si por instrucción o convicción.
El caso es que igual de contentos con la gira del mandatario nacional se vio al gobernador, Rafael Moreno Valle, al resto de su gabinete, al edil electo de Puebla, Tony Gali, y a diputados priistas, como Edgar Salomón Escorza, quien no dejó de tuitear los pormenores del evento presidencial.
Lo que son las cosas, el ex “golden boy” priista del morenovallismo dejó de lado que en su etapa como líder del Congreso local olvidó su lealtad a Peña Nieto para servir en cuerpo y alma al gobernador poblano.
Nadie ha borrado de su mente que para el morenovallismo Salomón era el más obediente de sus ciervos.
Lo que hace la política y el miedo al desempleo, qué cosas.
Ni siquiera el viento fue impedimento para que Enrique Peña y Rafael Moreno Valle mostraran la luna de miel política que viven, pues los acuerdos que han logrado para sacar adelante las famosas reformas rstructurales, uno como presidente del país y el otro como presidente de la Conago, se han consumado y, por supuesto, han dado resultados.
Y es que Moreno Valle Rosas es uno de los operadores más efectivos del presidente en el PAN nacional y en la Conago.
Tal vez el único inconveniente de la gira presidencial fueron las mentadas de aquellos trabajadores que se quedaron sin poder llegar a sus empleos por el bloqueo del Estado Mayor Presidencial.
La seguridad del gobierno federal sigue siendo igual de intolerante o efectiva, como dicen los políticos.
Así que la tarde de ayer fue redonda para Enrique Peña y Rafael Moreno Valle, quienes después de lanzarse flores y de darse un mutuo espaldarazo terminaron prometiéndose lealtad, respeto y apoyo para sacar a los mexicanos del hambre.
Al final, la cereza del pastel la puso la Selección Mexicana de futbol, faltaba más.
El triunfo futbolero que tanto requería el presidente Peña Nieto llegó en el mejor momento.
Ya sólo falta que los 11 seleccionados que corretean a patear el balón y ganan miles de millones de pesos se vistan de niños héroes y sigan contribuyendo con el gobierno -en su segundo partido- a fomentar el populismo, a olvidar la miseria en la que estamos y a no descubrir la crisis económica que se avecina.
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