En riesgo la capital si lanzan a Banck
El grupo en el poder debe actuar con mucha cautela y cuidado si es que está pensando en lanzar al ruedo al presidente municipal Luis Banck Serrato como candidato al Ayuntamiento de Puebla por otros tres años.
Y es que los poblanos, seguro, lo verían mal.
Porque aunque los recovecos de la ley permitan, si es que lo permiten por supuesto, hacer a Banck candidato debido a que él nunca ha sido electo en las urnas porque llegó a sustituir al gobernador Tony Gali en su paso como edil de Puebla las formas, parece, no serían las más correctas.
La oposición no está manca y aprovecharía el regalo para arremeter en contra del edil, a quien acusarían, junto con el o los partidos que lo abanderen, de pretender reelegirse aunque legalmente no sea así.
Vamos, le darían armas a Morena y a sus gallos para señalar al PAN, a Banck y al resto de los candidatos como un grupo que se quiere perpetuar en el poder.
Si así las cosas están muy complicadas, competidas y delicadas, la intentona para que la dupla del PAN y su coalición sea encabezada por Martha Erika Alonso y Luis Banck me parece una idea descabellada.
Sobre todo porque la próxima elección será una elección de tercios, en la que los votos van a estar muy divididos y disputados.
La mejor estrategia partidista, en cuanto a candidatos, personajes, números y métodos, será la ganadora.
Veo muy complicado que Banck pudiera atrapar la simpatía de los votantes cuando su estilo de gobierno es muy parecido al de Rafael Moreno Valle Rosas, ex gobernador del estado.
La próxima elección, es cierto, es una elección fría, de números, encuestas y mediciones; sin embargo, también será una elección en donde la aceptación de los candidatos entre la gente, junto con su buen perfil e imagen, van a contar mucho.
Y es aquí donde coincido que los comicios que se avecinan los va a ganar el partido, o la coalición que lance a los mejores hombres y mujeres, a aquellos que son simpáticos, que tienen presencia, empatía, aceptación y arrastre entre los poblanos.
Empero, si pretenden forzar las cosas y lanzar a un posible candidato que de entrada enfrentan problemas legales, o legaloides, para poder asumir su candidatura la cosa se antoja muy difícil.
Yo no arriesgaría tanto y menos cuando hay otros cuadros con buena aceptación, y mucho menos en una elección como la que se avecina.
Entonces, ¿Cómo se vería que el morenovallismo intente arrebatar nuevamente ya no uno sino dos de los cargos públicos más importantes en el estado?
El resultado, estoy seguro, sería desastroso.
Ante una elección tan compleja, complicada y competida como la que se avecina lo mejor es andar con pies de plomo y tomar las decisiones correctas, no forzosas o forzadas, por los simples caprichos políticos de nadie.
El 2018 no es el 2010, ni tampoco existen ahora en este proceso electoral las condiciones políticas en el estado y en el ámbito nacional como en aquel año cuando el morenovallismo arrasó en las urnas.
Ni tampoco Morena es algo como el marinismo y toda su podredumbre política.
Sólo hay que recordar las frases ganadoras de Moreno Valle en aquella elección: “gobernador no pone gobernador”, “si no cumplo mis compromisos me voy”, entre algunas otras que hoy meterían en serios aprietos a su grupo y a sus futuros candidatos durante las campañas.
¿Y aun así están pensando en meter con calzador a un candidato?
Me parece incluso que Banck le haría mucho ruido a la campaña de Martha Erika.
Primero, por el tema legal que tendría que enfrentar para poder entrar casi, casi a la
fuerza como abanderado; y segundo, porque el descontento de la gente sería doble al notar que el grupo político que controla el estado pretende quedarse con todo el pastel.
Y tercero, porque la oposición tendría suficiente metralla para acribillar a la candidata principal acusando que no sólo es un cargo el que quieren acaparar sino ahora dos.
Y si a esto sumamos el descontento de la gente por fenómenos que se presentan en la capital poblana como la inseguridad, la pobreza, el desempleo, los baches, la falta de servicios, los cobros indebidos de agua, la contaminación, el tráfico imposible que se vive día a día, entre muchos otros, la cosa se pone de locos.
El PAN poblano, el morenovallismo y el propio gobernador Tony Gali tienen que valorar mucho los pros y los contras de aquellos personajes que encabecen las candidaturas porque el riesgo de perder o ganar está latente.
Todavía el PRI y Morena están por decidir quiénes serán sus candidatos al Ayuntamiento de Puebla, y cualquiera, evidentemente, estaría más identificado con el pueblo que otro posible candidato.
Al tiempo.
En twitter: @poncharelazo
