En picada el Partido Verde
Si alguien cree que el Partido Verde Ecologista en Puebla (PVEM) es una marca, una franquicia, una sucursal o un negocio particular rentable, está en lo cierto.
El partido del tucán se ha convertido en el botín económico de todos quienes han pasado por su dirigencia estatal, dígase Gustavo Díaz Ordaz Castañón, Ernesto Guerrero Aguilar y Juan Carlos Natale López, por mencionar a sus últimos presidentes.
De los últimos tres angelitos que han sido los mandones del citado partido, lamentablemente para su escasa militancia, no se ha hecho uno.
Ninguno de estos famosos personajes, particularmente por sus escándalos públicos, logró hacer del Verde un partido maduro, sólido y en vías de crecimiento y desarrollo.
Todos, los tres y sin excepción, se aprovecharon de las jugosas prerrogativas que les dio su partido en los últimos años para hacerse ricos de la noche a la mañana.
La política, la hicieron a un lado y sólo se dedicaron a la vida social, a la galantería, al negocio privado, a la inversión familiar, a la negociación por debajo de la mesa con la oposición y a hacerse de millones de pesos a costa de su partido.
Y es que el Partido Verde no tiene estructura, ni presencia en el interior del estado, ni la suficiente militancia como para ser un partido de contrapeso; mucho menos un proyecto que le permita un desarrollo políticos sustentable.
Los números del Verde ya hasta parecería una burla recordarlos.
En Puebla, el PVEM es un partido más del montón.
Ni el Panal, ni el PT, ni el Movimiento Ciudadano, ni mucho menos el Partido Compromiso por Puebla, de nueva creación, están tan mal como el Verde.
La historia en el partido del tucán siempre es la misma, se organiza una asamblea estatal amañada y en lo oscurito para imponer a los dirigentes estatal y municipal; se renuevan los cargos más importantes según la conveniencia del presidente entrante, se margina a los verdaderos militantes de las decisiones claves y se controlan los recursos con total discreción.
Los militantes incómodos no caben en el Verde, aquellos que levantan la mano para tratar de rescatar su partido o quienes alzan la voz para denunciar el cochinero que dirigencia tras dirigencia son suprimidos.
Gustavo Díaz Ordaz, quien gastaba el dinero del Verde a manos llenas, sin recato alguno y todo para su beneficio, impuso a Ernesto Guerrero como su sucesor.
Empero, lo mismo hizo Ernesto, quien desmanteló el Verde porque lo hizo un franco negocio de familia que le dio para todos sus caprichos.
Sin embargo, la ambición fue su peor error y tuvo que huir del partido de sus amores por malos manejos en sus finanzas, y porque los verdaderos dueños del Verde, Jorge Emilio González Torres y Jorge Emilio González Martínez, descubrieron sus abusos.
Posteriormente, Mario Marín Torres y Javier López Zavala, entonces gobernador de Puebla y secretario de Gobernación, respectivamente, negociaron con Manlio Fabio Beltrones, hoy líder de la bancada de diputados federales por el PRI, y decidieron colocar a Juan Carlos Natale como el nuevo dirigente estatal del Verde.
Marinistas y zavalistas pensaron que Natale les iba a ser siempre fiel y se equivocaron.
Natale, por cierto, estuvo en contra del presidente, Enrique Peña Nieto, cuando éste buscaba llegar a Los Pinos como precandidato presidencial por el PRI.
El gallo de Natale siempre fue Manlio Fabio, por lo que el fanatismo de “El Niño Verde” de Puebla al mandatario nacional es sólo una farsa.
Hoy, el Verde se encuentra en picada y sin rumbo.
Es un partido que no tiene ni proyecto político, ni futuro, ni hambre de triunfo; el Verde depende del estado de ánimo del PRI y del presidente, Peña Nieto.
Su dirigencia sigue sin hacer nada, moviendo todo a favor de los intereses de Natale y con el constante peligro de convertirse en una bomba de tiempo para el PRI.
Ayer, el Verde renovó la dirigencia municipal que ostentaba Gregorio Gómez Planter, un personaje francamente gris que nunca despuntó, ni hizo nada por levantar a su partido de su letargo, que fue complaciente con Natale y que encubrió todos sus excesos.
Por algo Goyo nunca dijo nada sobre los abusos de Natale hasta ayer que lo echó a la calle.
Gómez Planter fue sustituido por Miguel Casas Rodríguez, ahora ex secretario Técnico del Verde y hombre cercano a Natale, por supuesto.
Se dice que el aún dirigente estatal del Verde anda envalentonado e hizo pública la destitución de Goyo Gómez, dizque para enviar un mensaje a sus diputados locales, quienes ya no lo obedecen y quienes bien conocen todas sus triquiñuelas como dirigente de su partido.
Por cierto, qué burdo que Natale hoy critique y repruebe la traición cuando su actitud como dirigente del Verde fue de total entreguismo a la actual administración estatal una vez que el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, asumió el poder.
¿Tan pronto olvidó que cada que pudo se puso a las órdenes del morenovallismo?
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